El factor X y la penúltima lección del capitán

Xisco celebra el primer gol del Córdoba | MADERO CUBERO
Xisco Jiménez firma dos goles en un partido clave y se reivindica en una situación crítica de su equipo | El Arcángel le aclamó de forma unánime cuando fue sustituido

Llevar el brazalete de capitán comporta unas responsabilidades. Para algunos es un adorno más o un símbolo a mayor gloria de su ego. No para Xisco Jiménez, que en el curso 15-16 está dejando pruebas más que sobradas de su madurez como profesional y de su compromiso con la blanquiverde. Llegaba el Córdoba al play off sin su goleador de referencia, un Florin Andone que vela armas para el estreno con su selección en la Eurocopa ante la anfitriona Francia y que se marchó dejando un hueco vacío en la punta y una gigantesca duda. En la explosión de Florin tiene bastante que ver Xisco, que sigue llevando el nueve en la camiseta pero que se ha acoplado a otra posición por las necesidades del equipo. Actúa más atrás. Protege la pelota, la baja y la sirve. Cuando puede, remata a puerta. Le mandan que presione y lo hace. Su labor es menos lucida, pero necesaria. En el arranque del play off, sin Florin, a Xisco le encomendaron volver a ser el que fue. Y a fe que lo hizo.

En poco menos de un cuarto de hora había batido por dos veces a Isaac Becerra, el portero menos goleado de la Segunda División. El primero lo hizo remachando un balón rechazado por el palo; el segundo, tocando con habilidad un servicio de Caballero. Lo festejó como poseído, encontrando en el graderío esa conexión sentimental que un día se perdió por cuestiones que no vienen al caso. Hubo días en los que los seguidores pitaban a Xisco cuando salía al campo. Llegaron a chiflar hasta los goles que se anunciaban por el videomarcador cuando fue cedido al Mallorca la pasada temporada, con el Córdoba en Primera fichando arietes de acá y de allá que no dieron ningún resultado. Xisco volvió este verano y se ganó el derecho a ser querido. La ovación en el estadio cuando fue sustituido por Jean Paul Pineda fue de las que hacen época. Cuando por la megafonía se refieren a él como "nuestro capitán" no se ve a nadie torcer el gesto. Su liderazgo no admite discusión.

Xisco celebrará el próximo día 26 su treinta cumpleaños. Ya no es ningún crío. Cuatro días después, el 30, finaliza su contrato con el Córdoba CF. Esta temporada ha marcado 8 goles en 32 partidos de la fase regular. Con el doblete ante el Girona, ya lleva una decena. El futuro del ariete de Santa Ponça está en el aire. Dependerá mucho de si el Córdoba regresa a Primera División. Quizá vuelva a apostar por él. O quizá no. De momento, Xisco sigue dejando lecciones de ética profesional. A falta de veinte minutos, Oltra le sacó del campo y él se marchó dando la mano a todo el mundo. Puede que esos dos goles de Xisco hayan sido los últimos que se vean en El Arcángel. Los seguidores aún aguardan un último servicio a la causa blanquiverde de un futbolista peculiar, que a día de hoy es el principal sostén en ataque para la candidatura al ascenso.

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