Dubarbier, de antiguo ídolo del Córdoba a jefe enemigo

Dubarbier, en primer plano. Detrás, el técnico Soriano.
"Me mataría descender con el Almería", ha asegurado el exjugador blanquiverde, ahora capitán rojiblanco y prolongación del técnico Soriano en el césped

Se marchó del Córdoba en 2013 después de un par de cursos en los que dejó huella. El lateral izquierdo argentino volverá este sábado a El Arcángel en una jornada plena de dramatismo. No hay lugar para el sentimentalismo. Sebastián Dubarbier es, a día de hoy, uno de los hombres fuertes de un Almería en situación crítica. Su estrecha relación con Soriano le ha conferido un papel relevante -más aún que antes- sobre el césped. Cuando su compañero ha irrumpido en el banquillo para tratar de salvar los muebles, él se ha quedado como un enlace muy especial con el resto de jugadores. El la prolongación del actual técnico, el delegado del jefe. Y su voz está revestida de autoridad.

"Me mataría descender, independientemente de los años de historia del club. Sería fatídico para club, ciudad, empleados e incluso para nuestro caché", ha declarado en la sala de prensa almeriense el zaguero argentino. Dubarbier disputó un play off de ascenso con el Córdoba de Paco Jémez. Como Ximo, que también está ahora en el Almería. Ellos sí ascendieron a Primera. Ahora, sin embargo, soplan otros vientos bien distintos. El Almería llega a la última jornada dependiendo de sí mismo. Una certeza matemática que le otorga un plus anímico. El quiz de la cuestión está en que deben vencer al Córdoba en El Arcángel y un equipo, el blanquiverde, se juega su llave para la promoción de ascenso. El equipo en el que jugó Dubarbier, que no ha querido entrar en honduras cuando le han preguntado sobre opciones. "Es difícil ponerse a mirar la jornada, tanto por nuestra parte como por la de Ponferradina y Mallorca. Todos tenemos partidos difíciles", dijo. Bercianos y baleares aguardan que el Almería sucumba en Córdoba para poder asirse a la Segunda División.

Después del descenso de Primera, el Almería afrontaba la Liga con unas expectativas que saltaron hechas pedazos ante la cruda realidad. "Teníamos un potencial individual importante y no supimos desplegarlo en el terreno de juego. Ahora sí tenemos esa intensidad de forma más regular que nos faltó durante todo el año", comentó Dubarbier, que volverá al estadio en el que un día corearon su nombre como capitán del enemigo que quiere sacar al Córdoba del play off. No lo hace por maldad, sino por pura necesidad. El Almería se juega la permanencia. Quizá la supervivencia.

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