Las croquetas de Oltra

Los jugadores saludan al final del partido | ÁLVARO CARMONA
El Córdoba se estrena con una victoria ganada a pulso ante el Tenerife (1-0) en El Arcángel | Alfaro firma el gol de un equipo solidario y sin grietas

Tres puntos en la cuenta. No encajó gol, marcó uno y pudo hacer algunos más. Seguramente los mereció. La afición se fue feliz y aliviada. Los profetas del apocalipsis tendrán que esperar otra ocasión para airear sus tesis más tremendistas. Es la primera jornada y el Córdoba no ha hecho nada. Nada más que ganar en la jornada uno ante su gente. Y hacerlo, además, de modo concluyente. Fue mejor que el Tenerife en todo: en fútbol, en planteamiento y en actitud. No fue un espectáculo vibrante, para qué engañarnos, pero la Segunda funciona así. Lo bello es lo rentable. El Córdoba ganó y lo hizo bien, aunque sería un error creer que el papel que desempeñó en su noche de estreno homologa el nivel de la plantilla actual y hace innecesarios los refuerzos. Hasta el día 31, el club deberá atornillar el grupo para reforzar su condición de candidato.

Oltra se ha ganado el respeto del cordobesismo de una peculiar manera. Nadie (o casi nadie) le discute en el entorno porque, en el fondo, saben o intuyen por lo que puede estar pasando un entrenador que anda relanzando su carrera de la mano de un club que también anda metido en una profunda transformación, la que le convertirá -si no lo ha hecho ya- en paradigma del fútbol moderno, ése en el que el romanticismo apesta y se exhiben datos y balances con la insultante impudicia del negro del whatsapp. El Córdoba perdió a sus jugadores emblemáticos y ahora tiene a otros. Ley de vida. Ley del mercado. Si te gusta, bien. Y si no, pues a tomarte unas copitas de nostalgia con los amigos pensando -con dificultades- que hubo tiempos pasados que fueron mejores.

El Córdoba de hoy, el de ahora mismo, el que sale a competir en Segunda con la idea de subir a Primera -como casi todos en esta increíble división-, es éste. Hecho con jugadores que no encontraron sitio en otros lugares, hombres que llegan de sufrir descensos o de categorías inferiores o de Alemania o de Australia o del filial que ascendió en Tercera. Entre lo que le quedó de la campaña pasada y lo que le han traído, Oltra tiene que hacer cocina de autor. Lo aprovecha todo, como cuando uno hace croquetas. Si ligas bien los ingredientes y logras una bechamel aparente, tienes un manjar de lujo a precio de menú del día. Así está el negocio. Este Córdoba tiene poco que ver en su estructura con el que se vio en El Arcángel en el pasado reciente, pero mucho en común en lo que se refiere a su ideario. Las revoluciones se suceden y la afición asiste, con la agitación de la incertidumbre, a una nueva aventura que terminará en junio de 2017. Esto es muy largo. Esa frase la escucharán mucho de aquí a diciembre, tanto si las cosas van bien como si no. Después de enero es otra cosa.

El once no sorprendió a nadie. Jugaron los que han venido para jugar, las piezas que han suplido a las que salieron. El relevo en la portería, un puesto clave, se acogió con normalidad, sin debates ni murmullos. Pawel se convirtió en el primer polaco que defiende la blanquiverde y Razak se quedó en el banquillo. Fue el cambio más apreciable en una retaguardia en la que encajó Antoñito -muy serio y eficiente en su estreno- en el sitio que antes fue propiedad de Stankevicius, hoy en la Tercera italiana. Los demás, los clásicos: Deivid, Rodas y Cisma. Muchas horas de vuelo entre los tres. De ahí en adelante, nuevas caras y muchas ganas. Jornada uno, grada con buen aspecto, ilusiones renovadas. Si uno no sale con la sangre hirviendo al césped es que no vale para esto. Juli y Rodri se plantaron con efervescencia y descaro. También Alfaro se dejó ver con detalles de clase en un inicio punzante por parte local. Hubo llegadas continuas y dos o tres disparos fuera del marco. Rodri y Edu Ramos pusieron su firma a un par de oportunidades. Se vio intención. Luego el Tenerife empezó a cogerle el aire al partido y se protegió bien, sin mostrar demasiado interés en irse hacia arriba.

A los 20 minutos, Rodri estuvo a punto de batir a Dani Hernández tras un centro de Pedro Ríos, en una acción en la que la zaga tinerfeña se quedó estática pensando en un fuera de juego que no señaló el línea. El Tenerife asustó en el 23 con un latigazo muy lejano de Jorge que Pawel envió a córner. A los insulares les costaba llegar jugando al área del polaco. Los automatismos en la zaga local funcionaban bien, sin desaplicaciones. Ya llevan tiempo juntos y saben qué es lo que demanda un Córdoba que, a día de hoy, tiene en la seguridad atrás su punto de partida para crecer.

El panorama lo cambió en el minuto 26 Alfaro, que a la salida de un córner marcó el 1-0 y compartió el delirio con la grada. El onubense, que llevaba un buen puñado de meses sin anotar un tanto en un partido oficial, remató en la boca de gol y respiró el aire de la gloria. Oltra lo rescató este verano desde el Valladolid, donde languidecía, para darle la oportunidad de ser el elemento letal que un día fue... en el Tenerife. Y a las órdenes del valenciano. El destino quiso que el punta de La Palma reviviera esa sensación olvidada precisamente en este partido. Tras adelantarse, el Córdoba se sintió seguro. Alfaro volvió a tenerla cinco minutos después, pero Dani Hernández se le echó encima. Los blanquiverdes vivían sus mejores momentos ante los cánticos de la grada, feliz por el resultado y aliviada ante la constatación de que este renovado conjunto no sólo no escatimaba esfuerzo sino que buscaba el gol sin miramientos. Al intermedio se llegó entre aplausos y con la sensación de haber dejado el duelo sin abrochar cuando hubo ocasión para ello.

Tras el descanso continuó la misma tónica. El Córdoba mantenía el control y el Tenerife aguardaba a que sucediera algo sin apenas exponer nada. En el 69, Prieto Iglesias señaló penalti por un derribo a Luso, que fue agarrado por Iñaki. La tomó con seguridad Alfaro, pero su disparo se le marchó por encima del larguero. De inmediato, Oltra sacó del campo a un cansado Pedro Ríos para refrescar con Borja Domínguez. El valenciano se desgañitó arengando a los suyos desde la banda, tratando de que el decepcionante desenlace de la jugada que pudo suponer el 2-0 y casi la sentencia no hiciera mella en la concentración del grupo. El Tenerife, que se había visto muerto, se envalentonó y dio un paso al frente. El Córdoba lo pasó mal en el minuto 80, cuando un cabezazo picado de Jorge lo detuvo en la misma línea de gol el meta Pawel, que demostró calidad y reflejos en una acción que disparó los pulsos en la grada. En el tramo final, el público se impacientó más por las reticencias del árbitro a pitar el final que por la presión del Tenerife, que fue endeble y sin ideas. El Córdoba se mantuvo firme, con empaque. Ganó tres puntos y una buena dosis de crédito en El Arcángel, que disfrutó en su primera noche de Liga.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 1: Pawel, Antoñito, Deivid, Héctor Rodas, Domingo Cisma, Luso (Bijimine, 86'), Edu Ramos, Pedro Ríos (Borja Domínguez, 71'), Alfaro (Guille Donoso, 76'), Juli y Rodri.

TENERIFE CF, 0: Dani Hernández, Cámara, Jorge, Carlos Ruiz, Iñaki, Edu Oriol (Ale González, 65'), Álex García, Aitor Sanz (Ale, 90'), Suso Santana, Vitolo y Omar.

ÁRBITRO: Eduardo Prieto Iglesias (Comité Navarro). Amonestó con tarjeta amarilla al local Rodri y a los visitantes Iñaki, Aitor Sanz y Carlos Ruiz.

GOL: 1-0 (26') Alfaro.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera jornada del campeonato nacional de Segunda División, Liga 1-2-3, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante 12.456 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del expresidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, que falleció a los 100 años la semana pasada.

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