De Córdoba a Vietnam: la aventura de Antonio García

El cordobés Antonio García, en Vista Alegre durante un partido | MADERO CUBERO

El sábado pasado, en los vestuarios del pabellón del Guadalquivir, reunió a sus jugadores al final del partido para decirles algo. La mayoría esperaba una arenga especial o un festejo preparado por la clasificación para la próxima Copa del Rey, conquistada de manera matemática a falta de cinco jornadas después de despachar al Lucena FS por un apabullante 8-1. Pero Antonio García les contó otra cosa. Se va. Y no a la vuelta de la esquina. Emprende un viaje hacia Asia, donde le espera un puesto en el staff técnico de la selección absoluta de Vietnam. Hubo gestos de sorpresa y estupor. También de cierto pesar y, al final, de agradecimiento. García deja un trabajo hecho: la clasificación para la Copa, una lucha encarnizada hasta el final por el título de campeón de grupo en Segunda B y, principalmente, un logro emocional de primer orden. El fútbol sala vuelve a sonar con fuerza en la capital cordobesa y él tiene bastante que ver en ello.

“A veces pensamos que el trabajo realizado por equipos, entrenadores y jugadores en categorías no profesionales no tiene repercusión más allá de nuestras fronteras. Pero esta temporada se ha demostrado que si es de calidad, y además acompañan los resultados, categorías humildes como la 2ªB pueden servir de trampolín y escaparate al exterior”, ha explicado el entrenador en una nota difundida por el club Itea Automatismos, máximo representante de este deporte en categoría masculina en Córdoba.

Antonio García Jiménez (Córdoba, 1976) llegó este verano procedente del Lucena FS, al que llegó a clasificar para disputar la Copa del Rey. Todo un logro para la entidad aracelitana. Sustituyó en el Itea a un clásico como Antonio Arellano y desde el primer instante dejó clara su impronta. Exigente, metódico y estudioso del deporte, ha hecho del Itea un grupo competitivo. Ahora, el destino le lleva a tomar un camino singular. “Toda decisión tiene aspectos positivos y negativos. Lo único que me hubiera gustado cambiar era haber terminado la temporada con el Itea. Pero los plazos son los que son. Me voy con la alegría de haber aportado mi granito de arena a que Córdoba capital disfrute de la Copa del Rey por primera vez en la historia de esta joven competición. Espero que el día que me marche aún el equipo tenga opciones matemáticas de ser primero y campeón de grupo”, explica García, que aún estará al frente del banquillo dos partidos más.

El exportero de Apademar, Melilla FS y Andújar, entre otros, posee experiencia como entrenador en superior categoría, pues dirigió al Maderas Miguel Pérez de Bujalance en 2ª División. Ya estuvo en Segunda B con el Lucena y logró una temporada excelente, aunque el salto a la capital comportaba mayores exigencias. Por el proyecto del club, pero también por el escaparate del Palacio de Deportes Vista Alegre y un foco mediático más potente. Los riesgos le estimularon. Y García supó transmitir a su equipo un factor extra de competitividad para estar no ya a la altura de lo esperado, sino incluso más arriba. Ahora le cambiará la vida lejos de su tierra. El reto vietnamita le ha seducido. “Recibir la llamada de una selección nacional para formar parte de su staff técnico es algo magnífico. Que el deporte que siempre has practicado y amado te dé la posibilidad de dedicarte a él profesionalmente, así como vivir experiencias laborales y vitales de este calado, te hace sentir un privilegiado”, apunta García, quien admite que deberá “renunciar a cosas muy importantes en mi vida pero estoy convencido que merecerá la pena. Siempre se está hablando de lo importante que es salir de nuestra zona de confort para mejorar en todos los ámbitos, pero no siempre se tiene el arrojo suficiente para tomar en última instancia la decisión que suponga un giro radical a tu vida. Creo en valores como el trabajo, la humildad, la fidelidad y el agradecimiento”.

Su sustituto en las tres últimas jornadas de Liga será Ángel Castellano -“estoy convencido de que lo hará muy bien”, dice-, que echará el broche a un curso de crecimiento para el club que dirige José García Román. “Un presidente que, amén de hacer infinidad de cosas por este club, nunca tuvo un ”no“ por respuesta cuando le planteé cualquier opción de mejora”, reconoce García, quien deja un mensaje para sus futbolistas: “Les doy las gracias por ser como son, por su implicación al extremo, por su compromiso, por hacerme mejor cada día como entrenador, por creer en mi mensaje… Ojalá muy pronto se les pueda corresponder como merecen porque no se puede olvidar que los verdaderos protagonistas de todo esto son y deber ser ellos. Un entrenador sin sus jugadores no es nada”. Dentro de unas semanas, cuando la actualidad deportiva del Itea se publique en los medios digitales, se podrá comprobar cómo hay una conexión abierta desde Vietnam. Ya saben quién será.

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