'El Calorro' defiende su trono en Francia

El boxeador Nacho Ramos 'El Calorro'.

Su imagen se sitúa en el centro de los carteles promocionales del Challenge Handiboxe David Doisy, un torneo internacional de boxeo para personas discapacitadas que tiene en la figura de Nacho Ramos, El Calorro, a un icono. El púgil, nacido en Barcelona y afincado en Córdoba, acude a Francia para abordar lo que para él supone un examen anual. Seguramente, la cita que da sentido a todas sus horas de trabajo para mantener la maquinaria a punto.

"Me siento mejor que nunca y voy con todo", ha declarado Ramos, de 33 años, a través de sus redes sociales antes de afrontar el viaje al país galo. Este próximo sábado 20 de abril, El Calorro estará en el pabellón La Salamandra, en la localidad de Pont Saint Maxence, para combatir en el torneo que organiza el club BCOP. Es el vigente campeón y, por lo tanto, su desafío queda claro: repetir.

En la pasada edición, el boxeador afincado en Valenzuela obtuvo el cinturón de ganador entre una participación de 35 púgiles. La fase de preparación ha sido dura. Su entrenador, el exprofesional Gregorio Pérez Aspirina, ha tutelado su programa al lado del equipo de profesionales de Fepamic (Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Córdoba). Nacho Ramos padece artogriposis, una enfermedad de las denominadas raras, y tiene una discapacidad del 88 por ciento. Ese obstáculo no le ha impedido dibujar una trayectoria de superación que le ha llevado a convertirse en un líder de su especialidad, más allá de sus resultados sobre el ring, además de un activista en la lucha por los derechos de los deportistas con alguna minusvalía.

Paralelamente a su trayectoria deportiva, Nacho Ramos es uno de los abanderados en la lucha por conseguir que la Federación Española de Boxeo incluya a los deportistas discapacitados en sus competiciones de carácter oficial. En Francia sucede así y por eso lleva varios años acudiendo al Handi Boxe Gilbert Joie. La primera vez, en 2013, fue cuarto. Al año siguiente, subcampeón. Y en 2015 levantó el título, en lo que fue uno de los momentos más intensos de su carrera. Ese oro le acreditó como el primer boxeador español con discapacidad que consigue un título oficial.

Después de un año de paréntesis por una lesión, regresó para pelear por lo máximo. Lo hizo y se quedó a un paso. Volvió con una medalla de plata y con el orgullo de saber que estaba en el camino correcto. La culminación llegó en la pasada edición: en 2018 conquistó de nuevo el cinturón de campeón. En Francia le veneran como uno de los mejores púgiles discapacitados del momento, el primer español que disputó un combate oficial y un campeón indomable.

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