Bebé, a la estela de Cristiano, Messi y Bale

Disparo de Bebé ante la Real Sociedad en Anoeta | LOF
El portugués del Córdoba es el cuarto de la Liga en promedio de remates por partido | Su alta producción contrasta con su efectividad: no marcó ni un gol

Él lo intenta. Vaya si lo hace. Bebé remata más que nadie en el Córdoba, que le trajo en el mercado invernal para solucionar un problema en la vanguardia. El portugués se puso manos a la obra desde el principio, cuando Djukic le dio una camiseta de titular en Vallecas. No lo hizo nada mal. El equipo ganó por 0-1. Fue un autogol de Abdoulaye Ba tras un lanzamiento de Florin, toda una metáfora de la tormentosa relación del Córdoba con la suerte suprema del fútbol. El jugador prestado por el Benfica buscó su jugada personal y ensayó esos trallazos inesperados y lejanos que le han hecho célebre. No marcó aquel día ante el Rayo. Tampoco en ninguno de los once partidos que ha disputado desde entonces. Pero tira más que nadie. Según las estadísticas de la LFP, el ex del Manchester United ha lanzado entre los tres palos 25 veces en esas once citas, con un promedio de 2'3. En su equipo, Fede Cartabia (1'8), Ghilas (1'5) y Andone (1'5) le siguen.

Bebé, acusado de individualista, “chupón” y teatrero, es hoy por hoy una de las esperanzas del triste ataque del Córdoba. Ante el declive -físico y mental- de un Ghilas cada vez menos impactante y el progresivo desapego de Fede Cartabia con el proyecto del equipo, sólo el rebelde Florin está manteniendo la cabeza alta en la delantera. Bebé, al menos, se deja la piel haciendo todo lo que sabe en el campo. Busca puerta y a veces no mira al que tiene al lado, pero él es es así. En la Primera División sólo hay tres futbolistas situados por encima en el ranking de remates por partido de la LFP. Y no son cualquiera. Hablamos de Cristiano Ronaldo (151 remates, con promedio de 6'04), Leo Messi (136, a 4'86 por partido) y Gareth Bale (88 tiros, 3'52 por partido).

Tiago Manuel Dias Correia, conocido como Bebé, ha actuado en once partidos (tres incompletos) y ha ocupado todas las posiciones en el frente de ataque excepto la de delantero centro. Suyo fue el centro que cabeceó Andone en Anoeta para firmar el ilusionante 0-1 que luego quedó sepultado por la remontada donostiarra. También de su bota nació el disparo que toco en la mano de Sergio Ramos y sirvió a Ghilas para marcar, de penalti, el 1-0 ante el Real Madrid. Él seguirá disparando al mismo ritmo, entre los palos o a las nubes, buscando su gol. La afición quiere ver cómo lo celebra. Incluso si baila, aunque la situación del Córdoba no está precisamente para ponerse a hacer coreografías en la esquina del córner.

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