Atrapado en el bajón

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Lleva tres semanas sin perder. Eso sería formidable en otras circunstancias. Ahora no. El Córdoba sigue enquistado en los puestos de descenso después de haber peleado en las últimas semanas con todos sus adversarios directos. No venció a ninguno. Así que ahí sigue, atrapado en el bajón, buscando la fórmula que haga que la fase de crecimiento se refleje en unos marcadores positivos. Nadie pide exquisiteces, ni estilo, ni un proyecto de futuro. No puede haberlo cuando el presente es el que es. Hay un problema que resolver y no hay manera. El Reus, un equipo al que el Córdoba siempre venció cuando se lo cruzó en el camino -tanto en casa como fuera-, dio una lección de orgullo inmerso en unas circunstancias horrorosas. El peor anfitrión de la Liga 1/2/3 podría haber disputado su último encuentro. Su desempeño fue meritorio. El Córdoba hizo lo que pudo. Lo de siempre. No ahorra en sudor ni esfuerzo, pero le cuesta la misma vida generar situaciones en ataque. Y cuando lo hace le toca culminarlas. Un mundo.

Curro Torres puso a los mismos de Zaragoza. De allí salieron imbatidos y con un punto agarrado. En tiempos de miseria, todo parece un tesoro. Les quedó el pellizco de no haber podido llevárselo todo con un poco más de eficacia en ataque, esa parcela en la que Córdoba padece una parálisis. Sus taras no le hacen disputar un partido completo: cuando no canta atrás se queda mudo arriba. El de Ahlen está explorando nuevas soluciones con Jaime Romero de referente y la efervescencia de Sebas Moyano, un talento canterano que lleva años esperando una oportunidad como la que ahora tiene.

La emotividad de los prolegómenos -anuncio del cobro de las cantidades pendientes por los jugadores, graderío repleto, cánticos de apoyo...- no se tradujo en un estado especialmente intenso de los anfitriones, que se lo tomaron de un modo más bien contemplativo. El Córdoba tenía más la pelota y se mostraba punzante a su modo. Cargó por la banda de Javi Galán y peleó para robar y salir rápido siempre que pudo, que no fue muchas veces. Todo iba como se podía esperar de un duelo de desesperados, con su miedo disfrazado de prudencia, cuando saltó la banca con un golazo de Aythami. El central empalmó con la derecha un córner botado por Sebas. El canario, que se golpeó con aire reivindicativo el brazalete de capitán durante la celebración, puso en ventaja a los suyos en el mismo sitio en el que ganaron por última vez como visitantes. Fue en la temporada pasada... y también con un gol suyo.

La réplica del Reus llegó diez minutos después. El Córdoba estaba incómodo. Poco ducho en situaciones así -lo de ir con ventaja en el marcador es un escenario desacostumbrado-, empezó a cometer pifias de perfil bajo hasta que le llegó el golpe. El cuadro de Xavi Bartolo equilibró el marcador en tres toques. Olmo lanzó un pase largo y Miguel Linares tocó con el tacón para ganar ventaja ante los centrales y terminò rematando con pericia ante la salida de Carlos Abad. El 1-1 enloqueció al Municipal, el hogar del peor equipo de la Liga 1/2/3 en casa por un buen puñado de razones. La mayoría las demostraba el Reus, que suplía con orgullo y casta sus carencias ante un Córdoba que se movía a arreones.

Sebas tuvo una una buena contra, pero erró al pasar a Jaime Romero demasiado rápido y la opción se diluyó. El partido estaba igualado por lo bajo, con muchas interrupciones por faltas y poca determinación para irse arriba por parte de ninguno. Muchos nervios y poco fútbol. El intermedio llegó sin que ni Reus ni Córdoba hubiesen hecho mucho más que estar allí y proponer sin entusiasmo, con el convencimiento justo, sus raquíticos argumentos a día de hoy.

Torres trató de animar un partido adormecido con la entrada de Jovanovic por Quim Araujo en el minuto 53. Para entonces, tanto uno como otro equipo  se empleaban con demasiado recelo, más pendientes de protegerse que de otra cosa. El extremo serbio pidió penalti en el minuto 64 tras una caída en el área pero Varón Aceitón no le hizo ni caso. A falta de 25 minutos empezó a elevarse la temperatura del partido. Parecía que ambos coincidieron en darse cuenta de lo que podía suponer una victoria para sus intereses. Piovaccari compareció en el terreno catalán en lugar de un desafortunado Sebas.

El Reus la tuvo franca en una acción colectiva que terminó con un mano a mano entre David Querol y Carlos Abad. El meta tinerfeño desvió con el pie la pelota que el punta local trataba de colarle junto al palo. También pasó un susto poco después cuando despejó de modo deficiente, de cabeza, un balón que no podía tocar con las manos por estar fuera del área. Linares envió un balón en globo mientras el cancerbero corría desesperado hacia atrás. Salió fuera y el Córdoba respiró. Los blanquiverdes tenían la posesión, pero no pasaban de esa estadística con aroma a promesa frustrada. Linares y Jovanovic, en remates de cabeza, pudieron quebrar la igualdad. No sucedió nada. Todo acabó con la sensación de que no había comenzado. El Córdoba sigue igual. Metido abajo, sin síntomas que provoquen esperanza en una mutación rápida que le saque de esta fosa que él mismo se ha ido cavando durante meses.

FICHA TÉCNICA

REUS, 1: Edgar Badía, Shaq Moore, Olmo, Catena, Mikel Villanueva, Mario Ortiz, Gus Ledes, Alfred Planas (Fran Carbia, 65'), Ricardo Vaz (Bastos, 71'), David Querol y Linares.

CÓRDOBA, 1: Carlos Abad, Loureiro, Álex Quintanilla, Aythami, Javi Galán, Vallejo, Blati Touré, Quim Araujo (Jovanovic, 53'), Sebas Moyano (Piovaccari, 69'), De las Cuevas y Jaime Romero (Andrés Martín, 80').

ÁRBITRO: Varón Aceitón (Comité Balear). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Olmo y Villanueva y a los visitantes Aythami, Álex Vallejo y Quim Araujo.

GOLES: 0-1 (19') Aythami.

1-1 (30') Linares.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décimo octava jornada del campeonato nacional de Liga 1/2/3, disputado en el Estadio Municipal de Reus ante unos 6.500 espectadores.

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