Veinte años de ‘Hable con Ella’, el Almodóvar que llevó a Córdoba a los Oscar

Pedro Almodovar grabando junto a la Mezquita-Catedral de Córdoba

El 15 de marzo de 2002, hace veinte años ya, se estrenó en España Hable con ella, el decimocuarto largometraje de Pedro Almodóvar, que supuso la consolidación total del cineasta manchego en la esfera internacional al hacerse un año después con el Óscar al mejor guion original (y la nominación a mejor director), y que situó a la ciudad de Córdoba, donde se rodó parte de la película, en el escaparate mundial.

Aquel film, un melodrama clásico pero contemporáneo, no sólo era una de las películas más atípicas de Almodóvar al situar el protagonismo en los hombres, sino también una de las más castizas en cuanto a su iconografía, por la que desfilan, desde su personal óptima, arquetipos como los toros, la religiosidad y los paisajes andaluces y cordobeses de verde olivar, que salpimentaban una historia sobre la incomunicación, la soledad, la amistad y el amor.

Y el amor, y la lealtad, era lo que llevaba a Córdoba precisamente a los protagonistas, una torera (Rosario Flores) y un periodista (Darío Grandinetti), que recorren en su coche el Puente Romano (en 2001 todavía podían pasar coches por allí, pues Juan Cuenca no había acometido su intervención) y la calle Magistral González Francés, antes de entrar en el Hotel Conquistador, situado frente al muro este de la Mezquita. La magia del cine convertía este espacio en la antesala de una fatídica corrida de toros que, en realidad, no se rodó nunca en Córdoba.

Aquella toma, la del Puente Romano y la Mezquita, sin embargo, no tuvo trampa ni cartón. Se rodó el 10 de septiembre del 2001, un día antes de que dos aviones se estrellaran contra las Torres Gemelas de Nueva York. La toma se repitió cinco veces, según contaba la prensa de la época, que resaltaba que el plano del Puente Romano con la Mezquita-Catedral al fondo no estaba contemplado en el guión.

Al día siguiente, aquel 11S, el equipo viajó a Lucena para rodar otra parte de la historia. En la ciudad de la Subbética, Almodóvar rodó el momento en el que el personaje de Rosario Flores se viste de luces para participar en su última corrida de todos. En la película, como hemos comentado, esto ocurre supuestamente en el Hotel Conquistador. Sin embargo, se rodó en el Hotel Santo Domingo de Lucena, que aporta una de las imágenes más potentes de la película gracias a un montaje que repara en los detalles del traje de luces en contraposición con el color rojo.

También en Lucena, el cineasta manchego rodó la boda entre los personajes de Elena Anaya y Benjamin Lindbergh. Fue en la ermita de la Virgen de Araceli, patrona de la localidad, y en la que una treintena de cordobeses actuaron como figurantes. También metió un detalle rojo, una máquina de Coca Cola que le da un toque muy almodovariano a la imagen.

Una confesión en Lucena que casi se cumple un año después

El rodaje de Hable con ella, fue el más largo de la trayectoria de Almodóvar y el más ambicioso hasta aquel entonces. Además, levantó una extraordinaria expectación en toda la comarca lucentina. Almodóvar llegó a ofrecer una rueda de prensa en la localidad de la Subbética, en la que confesó que con esta película aspiraba a conseguir el Oscar al mejor director.

No pudo ser, aunque se quedó a las puertas. Consiguió su primera nominación al máximo premio de la Academia de Hollywood, aunque el que se llevó fue el de Mejor Guion Original. Fue sólo la punta del iceberg: desde su estreno, el filme encadenó una lista de nominaciones y premios solo comparable a la conseguida tres años antes, en 1999, con Todo sobre mi madre.

Entre esos galardones figuran siete premios del cine europeo, incluyendo mejor película y director, el César del cine francés o el BAFTA del cine británico o el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa. Sorprendentemente, en España sólo se llevó el Goya a la mejor banda sonora.

Hoy, veinte años después, Hable con ella, sigue estando en la lista de lo mejor de la filmografía del cineasta español, que este año vuelve a competir en los Oscar con Madres paralelas, una película que, al igual que Hable con ella, ha conseguido dos nominaciones (para Alberto Iglesias y su banda sonora original y para Penélope Cruz por su papel protagonista) a pesar de no contar con el apoyo de la Academia de Cine Español.

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