La sombra de Auschwitz y el recuerdo de la Shoah

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La Casa de Sefarad organiza una exposición sobre publicaciones relativas al Holocausto el Día Internacional en su Memoria

En 1937, Pío Baroja escribió un pequeño libro del que apenas quedan ejemplares. Su título sintetiza el interior: Comunistas, judíos y demás ralea. “Es un escrito profundamente anticomunista y profundamente antijudío”, describe Sebastián de la Obra, director de la Casa de Sefarad. Y precisamente por este carácter antisemita, hay un ejemplar expuesto desde este lunes en este centro de estudio y divulgación de los hebreos españoles. Coincidiendo con el Día Internacional de la Memoria del Holocausto y Prevención de Crímenes contra la Humanidad, la Casa de Sefarad acoge una exposición bibliográfica y documental procedente de los fondos de su biblioteca y centro de documentación. Un descenso, a través de la letra impresa, en uno de los momentos más dramáticos de la historia.

Entrar en la Casa de Sefarad estos días no va a ser una experiencia ordinaria. Va a ser un viaje al corazón escrito del Holocausto. Una gran lona con el perfil de Auschwitz evoca la entrada al campo de exterminio más grande levantado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Y en los ocho metros de ancho que tiene el patio, una vía de tren simulada recuerda la forma en que llegaron las millones de víctimas que fueron esclavizadas, torturadas, gaseadas e incineradas en aquel enorme complejo fabril de muerte.

“No todos las víctimas fueron judíos, pero todos los judíos fueron víctima del Holocausto”, recuerda Sebastián de la Obra. Más de seis millones de personas, en su mayoría judíos, aunque también gitanos, comunistas, homosexuales, testigos de Jehová o simplemente opositores a los nazis pasaron por los campos de concentración. Y algunos de ellos se levantaron con un único fin: exterminar a la judería europea. Auschwitz fue el principal y el más eficiente, pero no el único.

Todos los campos, los guetos, el compendio de leyes racistas de los nazis, los testimonios de los supervivientes, sus escritos, sus imágenes, su retratos, la literatura generada, su influencia en el periodismo... Todo convierte al Holocausto en un monstruo casi inabarcable. Pero la Casa de Sefarad intenta en esta exposición sistematizar y aportar cierto orden en una serie de vitrinas con ejemplos de memoria escrita y filmada.

“Tenemos decenas de revistas publicadas entre 1933 y 1945 con los contenidos y las procedencias más diversas. Desde San Francisco a Baltimore y desde Alemania a España, donde la revista falangista Vértice publicaba su defensa a Alemania o donde la embajada de este país en España publicaba discursos íntegros de jerarcas nazis ensalzando el progreso del Reich”.

La exposición abarca decenas de películas, ejemplares de tebeos que han tratado el Holocausto en sus viñetas; el inefable libro ya descrito de Baroja; literatura dejada por los propios supervivientes de la matanza, tanto españoles (Jorge Semprún) como hebreos europeos (Primo Levi). Y un espacio para el recuerdo de otros holocaustos, otros genocidios que mancharon el siglo XX: Armenia, el Kurdistán, Ruanda o Camboya.

Al acto de inauguración fueron invitados los representantes de las instituciones públicas de la ciudad. Sebastián de la Obra, junto a José Chamizo, ex Defensor del Pueblo de Andalucía, presentaron la colección y encendieron ocho velas en conmemoración de los seis millones de judíos exterminados.

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