Nombramientos para certificar una defunción

Constitución de la Fundación Córdoba Ciudad Cultura, en diciembre de 2012 | MADERO CUBERO
El nuevo rector de la UCO se convierte en patrono de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural para firmar su liquidación

Como si de un muerto viviente se tratase, la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, difunta oficialmente desde el 25 de marzo, vuelve a a dar un último estertor que no es sino la puntilla final que liquidará sus cuentas para siempre. para ello, los patronos de la fundación se reúnen una última vez el jueves que viene. Y como las formalidades mandan, en los puntos del día se incluye en nombramiento del nuevo rector José Carlos Gómez Villamandos como nuevo patrono. Su firma como tal es necesaria para certificar la muerte de la fundación. Otro nombramientos será el de Rosario Mérida Serrano en sustitución de Manuel Torres Aguilar. Por último, se tomará conocimiento del acuerdo del del 8 de abril de 2014, por el que se designa al edil del PSOE Francisco Alcalde Moya como miembro de la Fundación en sustitución de Juan Pablo Durán. Los tres ostentarán sus cargos para no volver a hacerlo más tras rubricar la desaparición de la Fundación.

Ha sido una larga agonía. Creada tras la debacle de la candidatura de la ciudad a la capitalidad cultural de 2016, apenas se supo nada de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural hasta diciembre de 2012. Ese año, en en plena recesión, se tomó la decisión de insuflarle un nuevo soplo con todo el bombo mediático posible. La foto de los representantes del Ayuntamiento -curiosamente se dirigió desde el área de Presidencia sin tener en cuenta a Cultura- la Junta, Diputación, Universidad y Cajasur, dio constancia de que aquel nuevo proyecto nacía con decisión y respaldo institucional.

Se dibujaron a grandes rasgos tres grandes eventos expositivos para los años 2013, 2014 y 2015; y se decidió asumir como propio el proyecto Córdoba Reinicia, heredado de los expertos del 2016 para conseguir “que no desaparezca la industria cultural en la ciudad”, según reconoció hace año y medio el propio alcalde, José Antonio Nieto. La primera de las exposiciones, centrada en el obispo Osio, se quedó en unas jornadas. Y sobre la cultura hebrea, con la que se quiso celebrar el 700 aniversario de la Sinagoga, se ha logrado salvar una iniciativa. También se habló de dotar a la Fundación de una nueva sede, en el antiguo Rectorado de la Universidad de Córdoba en la calle Alfonso XIII; y de crear una plantilla propia, pero nada.

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