La Escuela Nocturna del C3A traslada sus enseñanzas a Youtube, Whatsapp e Instagram

El artista Jacinto Lara en una imagen de archivo | MADERO CUBERO

“Yo como videoartista soy un desastre. Hago unos vídeos caseros malísimos, pero bueno, lo intentamos”. Al otro lado de la línea está Jacinto Lara (Fernan Núñez, Córdoba), uno de los nombres clave del arte contemporáneo de Córdoba, y profesor de la Escuela Nocturna del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), que estas semanas de confinamiento se ha descubierto a sí mismo casi como uno de esos youtubers de los que todo el mundo habla -y de los que él seguramente es ajeno-.

Porque, como el estado de alarma llegó a la escuela nocturna sin que su curso hubiera estado terminado, Lara accedió a continuar incentivando a sus alumnos por otras vías. Más o menos la misma que usan todos estos días: el Whatsapp y la enseñanza multimedia. “Los vídeos me los graba en casa el hijo de mi pareja. Coge el móvil y me sigue en mi proceso”, explica el artista, que estaba impartiendo un curso de xilografía, una antigua técnica de impresión sobre madera, de origen chino que alcanzó su apogeo artístico en Europa en el siglo XV por su carácter gráfico.

Lara es todo menos un maestro al uso, pero parece haberse adaptado bien a este “enrreíllo”, como él lo llama. Ayuda que la Escuela Nocturna se para profesores de instituto, artistas, gente interesada en las disciplinas que se abordan, y que toleran que, como profesor, tenga sus particularidades. “El arte no se enseña, el arte se transmite. Esto es un trabajo, y hay que ponerse y aprender las técnicas, y luego ya cada uno aportará su parte artística o no”, dice al respecto el pintor y muralista.

Aislamiento como sinónimo de profundización

Por su parte, la fotógrafa Pilar Mayorgas ha optado por alargar el curso, puesto que el que estaba impartiendo ya estaba terminado. A ello ha ayudado, explica por teléfono, el entusiasmo de los alumnos y que el propio confinamiento ha resultado ser una excusa perfecta para ampliar el tema del mismo: la fotografía de autor.

“Lo que yo quería era trabajar la mirada personal del fotógrafo. Y ahora, al tener que estar confinados, pues los fotógrafos se ven obligados a trabajar en un espacio muy concreto y estático. Como fotógrafo, eso es tremendamente complicado”, explica Mayorgas, que ha optado por mantener la comunicación a través del grupo de Whatsapp y por usar un hashtag propio en Instagram (#cursofotografíaautor) con sus alumnos para ir mostrando su trabajo.

Un trabajo que va a acabar siendo mucho más amplio de lo que suele ser. “Antes los alumnos trabajaban muchas ideas al mismo tiempo. Y ahora están trabajando en foco, en sus ideas y obsesiones. Estar aislado te lleva a profundizar mucho más. Te permite llegar a cosas mucho más amplias porque antes había más distracciones”, señala Mayorgas, casi como una metáfora de esta cuarentena en el aspecto vital.

A partir de ahora, explica, la idea es que los alumnos trabajen cosas menos sesudas. Toca “meterle dinamismo a este marco”. “Ahora tendrán que jugar con otras técnicas y enfocarlo a lo personal, que donde se puede encontrar más movimiento es en el mundo interno”, remata la maestra.

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