La casa de la Fuenseca, una postal en restauración

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La empresa Esplendor Cinemas ha comenzado la rehabilitación integral de la antigua casa que hoy forma parte del cine de verano y que pretende convertirse en espacio cultural en temporada no estival

Esta es la rehabilitación de una postal costumbrista del casco histórico. La empresa Esplendor Cinemas, propietaria del cine Fuenseca y de otros dos cines de verano más en Córdoba, comenzó el pasado diciembre los trabajos de rehabilitación integral de la casa que cierra la plaza de la Fuenseca por su lado este. Una edificación que posee un reconocible torreón en la esquina con la calle Juan Rufo, y en cuyo muro descansa la famosa fuente barroca que le da nombre. La casa, que llevaba años en ruinas, está declarada Bien de Interés Cultural (BIC).

La imagen de la fachada, símbolo de la ciudad y del barrio de la Axerquía norte, volverá a reponerse tras picar y enlucir su muro, “porque se trata de un deber legal”, explica Martín Cañuelo, gerente de Esplendor Cinemas, “pero también porque para nosotros es una satisfacción muy grande poder rehabilitar el edificio”.

Los trabajos de consolidación del inmueble, cuyo proyecto firman los arquitectos Luis Giráldez y Enrique Crespo para la constructora Enrique Moya S.L., aprobado  por la Gerencia Municipal de Urbanismo y por la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, han comenzado por el tejado y por las vigas, afianzando el interior de una casa que cuentas con más de 127 metros de superficie construida. Asimismo, un equipo de arqueólogos se encuentra supervisando, durante los trabajos en la casa, las diferentes etapas históricas que guardan sus muros. Una vez finalizada la rehabilitación, su informe arrojará nueva luz sobre esta edificación de la que también se reforzará su cimentación. En el gran solar del cine, el jardín exterior de la antigua casa, también se va a “devolver”, vía replantación, las zonas que han perdido vegetación y arboleda por las obras en los solares adyacentes de los últimos años.

El cine Fuenseca abrió sus puertas en la temporada del verano de 1945. Desde principio del siglo XX la casa era propiedad de la empresa Carbonell y en ella alojaba a sus altos empleados que venían de fuera a trabajar a Córdoba. Hasta mediados de los años 80, justo cuando Cañuelo llegó para hacerse cargo de la temporada veraniega del cine, allí vivió el último inquilino de una firma que había construido una gran nave tras la pantalla de cine -que aún existe- para alojar unos depósitos de aceite.

El origen de esta edificación data del siglo XVI-XVII según la documentación histórica. Una casa solariega con un jardín-huerto, el actual cine, que lindaba con el convento de Santa Marta. Tuvo muchos propietarios a lo largo de la historia. El original fue el Conde de los Arenales, después de Hinojares, y ya en el siglo XVIII, la marquesa de la Mejorada habitó esta propiedad, ya algo más reducida que en sus orígenes.

Ramírez de Arellano cuenta en sus Paseos por Córdoba que en el año 1760 la fuente se encontraba en el centro de la plaza -“colocándola en un hoyo al que se bajaba por dos o tres gradas, a llenar a un pilar con un marmolillo y en él puestos los caños” y el agua que arrojaba provenía de un manantial del Convento de las Dueñas, entre el Císter y el Bailío. El historiador la describe como una fuente de cuatro caños, con un escudo de Córdoba y una San Rafael de piedra, que en 1808 se volvió a adosar al muro de la casa. “La mayor parte de su remanente va al huerto del rincón, antiguamente jardín de la ya citada casa del conde de Arenales”, cita Ramírez de Arellano. Cuando no había lluvia la fuente se secaba y de ahí proviene su nombre.

Esplendor Cinemas desconoce los usos que el Ayuntamiento va a permitir darle a este inmueble, pero según Cañuelo, esta restauración va a permitir que los cines se conviertan en un espacio “para el encuentro y en zonas culturales” durante casi todo el año, en primavera, verano y parte del otoño. “Estos recintos pueden tener un uso regular y relacionados con la cultura”, desea el empresario, “como albergar exposiciones, artes escénicas, conferencias o actividades relacionadas con el mundo del libro”. Aunque aún no hay nada planteado al consistorio y la empresa se encuentra a la espera de poder reunirse con el gobierno municipal y conseguir los permisos pertinentes.

La calificación de estos espacios según el Plan general de Ordenación Urbana (PGOU) es de “zonas verdes y equipamiento público”, y en cuanto al uso deportivo que muchos han planteado darle fuera de la época estival, Cañuelo opina que estos inmuebles “no serían competitivos” por su pequeño formato, “ya que se han construido gimnasios y polideportivos cerca del casco histórico”. El empresario exhibidor se inclina por el uso social y cultural programando “actividades sostenibles que generen puestos de trabajo y sean rentables”.

Martín Cañuelo está convencido del “papel” que pueden tener los cines de verano para sumar calidad de vida a unos barrios de Córdoba con “tanto peso histórico”. Opina que son zonas “por las que hay que apostar”, y en ellas se ubican sus locales emblemáticos, tres terrazas de verano que se convierten en una rara avis al contar con el (enorme) cariño de la ciudadanía cordobesa.

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