La Virgen de (los hombres en la) Luna

Fotografía enviada por los tripulantes del Apolo XI a la Cofradía de la Virgen de Luna

La Cofradía de la Virgen de Luna es una de las más peculiares de la provincia y casi del territorio nacional. Ni siquiera en la propia web consiguen dar con el origen exacto de la misma, y se remontan para ello a la más antigua noticia documentada, fechada en 31 de agosto del año 1587, el día en que Lope de Ribera, visitador oficial del obispado, inspecciona en Pozoblanco las cuentas de la ermita y deja constancia de la existencia de la cofradía, una asociación que además tiene carácter militar.

Imaginamos que ya en aquella época los habitantes del Valle de Los Pedroches disfrutaban de las vistas privilegiadas de las estrellas y la luna que ofrece su cielo, declarado recientemente Reserva Starlight. No obstante, no todo el mundo sabe, incluso en la propia zona, de la vinculación especial que existe entre la Virgen de Luna y la NASA y algunos de los hombres que más y mejor conocen la luna y las estrellas.

La historia la destapaba el pasado fin de semana El Mundo con un artículo que recoge parte de la historia real, según el cabo de Retaguardia y Relaciones Públicas de la Cofradía de la Virgen de Luna, Rafa Sánchez. Sánchez y el resto de cofrades han disfrutado con el interés suscitado por el artículo, pues ha servido para reavivar el interés por la propia imagen y la congregación.

El cabo lo confirma, entre los exvotos que tiene la virgen están una fotografía dedicada por los tres hombres que pisaron por primera vez la luna, Neil Armstrong, Michael Collins, y Edwin Aldrin, una imagen que lleva colgada en la casa de la cofradía desde los años 70. Lo que desmiente o al menos no le consta con pruebas es que una estampita de la virgen viajara a luna en la nave que pilotaban éstos. Es algo que pertenece al terreno de la leyenda.

Pero que existió correspondencia entre Armstrong, Collins, Aldrin y la cofradía lo atestigua la carta que firmaron de puño y letra éstos y que remitieron desde EE.UU. con destino a Los Pedroches el 23 de septiembre de 1969, apenas unos meses después de haber dado "un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad".

Seis astronautas y un embajador como intermediario

"Muchas gracias por su cálida y reflexiva carta", arrancaba la misiva. "Apreciamos sus esfuerzos en nuestro nombre y le deseamos mucho éxito en su esfuerzo dedicado. De hecho, nos sentimos honrados por su consideración", señalaban y firmaban los tripulantes de la nave que llegó a la luna en una carta que vino acompañada de la famosa foto que acompaña a la virgen.

No fueron los únicos astronautas que mantuvieron correspondencia con la cofradía. En mayo de 1973 recibían otra misiva sellada por Eugene A. Cernan, Harrison H. Schmitt, y Ronald E. Evans, la tripulación del Apolo XVII, la séptima y última misión de alunizaje. En su carte, Evans, Schmitt y Cernan manifestaban: "Estas son las fotografías más impresionantes, y de hecho estamos agradecidos por su consideración al compartirlas con nosotros".

Estas cartas respondían todas a Felipe Sánchez Urbano, el secretario de la Cofradía, que fue quien, motu propio, decidió abrir la vía de comunicación entre esta hermandad militar y la NASA. Todas las cartas que emitió llevaban una foto de la Virgen de Luna a través de la embajada norteamericana, cuyo responsable siempre se mostró encantado de hacércelas llegar a los hombres que en aquel momento estaban asaltando los cielos a miles de kilómetros de Los Pedroches.

Y la historia de aquellas cartas previas y posteriores al alunizaje, que cumple el año que viene 50 años, de repente vuelven a la actualidad por varios motivos: Por la película que protagoniza Ryan Gosling sobre Neil Armstrong; por el artículo de la periodista Laura Garófano; y especialmente, según Sánchez, por la labor de un profesor del colegio Nuestra Señora del Carmen, de Torre de la Reina (Sevilla), que ha sido designado para contactar con la Estación Espacial Internacional.

Un maestro que, aprovechando este pequeño hito para la escuela, ha recuperado para sus alumnos la peculiar historia de la NASA y la Virgen de Luna, una cofradía con origen incierto, carácter militar, cientos de misterios y una virgen compartida entre dos municipios, y ubicada en un bosque mediterráneo y que curiosamente ha acabado convertido en un "punto estratégico" para actividades astronómicas.

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21 de octubre de 2018 - 04:59 h
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