Tres cordobeses en el tránsito del 'Estatut' al 155

De izquierda a derecha, José Antonio Nieto, Carmen Calvo, José Montilla.

José Montilla, Carmen Calvo y José Antonio Nieto tienen tres cosas en común: son cordobeses de nacimiento, son políticos y juegan un papel clave dentro de la actual crisis catalana. José Montilla nació en Iznájar en 1955. Con 11 años emigró con su familia a Cataluña. Ese charnego terminó convirtiéndose en president de la Generalitat. Pero no en uno cualquiera, sino en el primero de la historia nacido fuera de Cataluña. A él le tocó heredar el difícil tripartito que su antecesor, Pasqual Maragall, había logrado entre PSOE, ERC e Iniciativa.

También le tocó lidiar con otro problema: el desarrollo de un Estatuto de Autonomía lastrado por la falta de apoyos políticos (ERC y PP se opusieron a él) y la alta abstención en el referéndum que lo aprobó en 2006. Un referéndum que en 2010, además, terminó siendo rechazado en parte por el Tribunal Constitucional, tras haber sido recurrido por el PP. Aquel mazazo fue un factor más en el descalabro en las urnas de Montilla, apenas cuatro meses después. El PSC obtuvo los peores resultados de la historia y el cordobés dimitió de todos sus cargos.

En 2011, Montilla recaló en el Senado. Y en la Cámara Alta, tradicionalmente plácida y tranquila, le ha tocado vivir este viernes uno de sus peores trances: asistir a la intervención, merced al artículo 155 de la Constitución, por parte del Estado de la Autonomía catalana tras la declaración de independencia del Parlament.

Montilla optó por abandonar el salón de plenos. "No puedo votar en contra porque como socialista no puedo avalar la actuación irresponsable de aquellos que quieren romper con la legalidad y llevar a Catalunya a un precipicio", dijo antes de señalar que tampoco podía votar afirmativamente. "En mi condición de expresidente de la Generalitat, mi compromiso con la institución que presidí me obliga a actuar no sólo pensando en la formación política a la que pertenezco sino también a aquellos que dudan o no comparten la idoneidad del 155".

En todo caso, apenas cuatro horas después, el 155 fue implementado por un Consejo de Ministros extraordinario. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció entonces no solo la destitución de todo el Govern catalán al completo, sino también la de altos cargos como los responsables de la policía autonómica: los Mossos d'escuadra. Este cuerpo va a pasar a depender directamente del Ministerio del Interior y más concretamente de su Secretaría de Estado, dirigida por un cordobés: José Antonio Nieto.

A Nieto, ex alcalde de Córdoba y mano derecha del titular de la cartera, Juan Ignacio Zoido, ya le ha tocado lidiar con el tema catalán en momentos extremadamente delicados. Él participó en la coordinación del despliegue de policías nacionales y guardias civiles en Cataluña. Su actuación el día del referéndum ilegal de autodeterminación, el 1 de octubre, fue polémica y provocó imágenes que dieron la vuelta al mundo: cargas contra votantes y organizadores de la votación.

Nieto se va a encargar de dirigir un cuerpo enfrentado al resto de las fuerzas de seguridad y que además está siendo investigado. La policía judicial continúa sus pesquisas por la actuación de los Mossos durante el 1 de octubre y los días previos. Unas jornadas en las que decenas de guardias civiles en operaciones ordenadas por un juez llegaron a ser rodeados por miles de personas en pleno centro de Barcelona. Por esos hechos terminó siendo imputado el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, y encarcelados los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Hernàndez, y de Ómnium, Jordi Cuixart.

El papel de Nieto al frente de los Mossos se debe a otra carambola cordobesa del destino. La aplicación del 155 ha sido debida, en buena medida, a Carmen Calvo. La histórica socialista cordobesa ocupa la secretaría de Igualdad en la Ejecutiva Federal del PSOE y ha formado parte del tortuoso tramo final de la crisis catalana. Esta catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba recibió de su partido el encargo de negociar cómo implementaría el Gobierno este drástico pasaje de la Carta Magna.

Y en el resultado final se ha dejado sentir la orientación que los socialistas querían infundir en cómo actuar con el 155: de manera rápida y quirúrgica. De ahí que la noticia bomba de anoche no fuese solo el cese de toda la plana mayor de la Generalitat, sino la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre.

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