La vida del barrio en un escaparate

'Vida al por menor, Ciudad Jardín en el Escaparate'

En una esquina de la calle Damasco, en pleno corazón de Ciudad Jardín, un local en desuso hasta ahora cobra vida, de repente, en la tarde de este viernes. Un grupo de vecinos se arremolina ante su escaparate y, mirando al interior, pueden ver parte de la vida que a diario se desarrolla en su barrio. Un carro de la compra lleno de productos comprados en tiendas de comercios locales es el hilo conductor del que tirar para conocer de cerca las pequeñas tiendas del barrio, las familias que viven de ellas y sostienen el pequeño comercio y su vinculación de los vecinos. El local también sirve para ser el punto de encuentro de una charla entre vecinos, sobre las inquietudes que les mueven, sus espacios preferidos en el barrio y los recuerdos de sus vidas allí. Y también sirve para iniciar la escritura de esta crónica para Cordópolis, para contar cómo la vida de un barrio se muestra a través de un escaparate.

La idea de intervenir de esta manera en los barrios de la ciudad es del colectivo Nadie -integrado por el creativo Juan Bolaños, la artista Nieves Galiot, el arquitecto Rafael Obrero y el sociólogo Ángel Ramírez- y su proyecto, bajo el nombre de 'Vida al por menor', se desarrolla en cuatro locales en los barrios de Ciudad Jardín, Campo de la Verdad, San Agustín y Centro de Córdoba. Y todo ello se hace en colaboración con las asociaciones de vecinos de cada barrio, invitando al vecindario a expresarse creativamente en estos locales, a mostrar su vida a través del escaparate al que miran los viandantes.

El carro de la compra que inicia las actividades en el local de la calle Damasco es de Virginia Filardi, creativa y vecina de Ciudad Jardín. Ella, junto a otra vecina, Esperanza, han hecho la compra en las pequeñas tiendas del barrio y ahora, tras el escaparate, es el momento de mostrar ese recorrido por los comercios de Ciudad Jardín, a través de fotografías y grabaciones de las conversaciones hechas para mostrar la vida del barrio.

En el cristal del escaparate van apareciendo las fotografías del recorrido, desde que se hace la lista de la compra en casa hasta que se sale a la calle y se va tienda por tienda. “El objetivo es hacer ver que hay que apoyar a este tipo de comercio, que sustentan a familias del barrio”, expone Filardi. De la carnicería a la frutería, pasando por alguna tienda de decoración, vecinas y dependientas toman el protagonismo. Sus conversaciones se reproducen ahora en el escaparate del local y dan pie a reflexionar también sobre ello, sobre los vínculos del comercio local con el barrio, sobre las quejas de los comerciantes ante la falta de clientes o sus problemas para poder levantar la persiana cada día: “Los autónomos no nos podemos resfriar”, dicen gráficamente.

La intervención artística de Virginia Filardi llega a mostrar el dinero gastado en la compra y qué productos ha comprado, para hacer ver que “en las tiendas de barrio se puede comprar lo mismo que en otras superficies, con mejor calidad y con un acercamiento y un vínculo con los dependientes”, exponen.

En la calle, al otro lado del escaparate, los vecinos siguen atentamente su intervención y hablan sobre ella. El local, hasta ahora en desuso, genera el encuentro entre los vecinos y, como otra actividad de la jornada, también para compartir, se desarrolla una propuesta de otra vecina: María Teresa Lucena lleva hasta el escaparate uno de sus laboratorios gastrosensoriales e invita a los participantes a sentir, probar, jugar y reaprender a través de alimentos de las fruterías del barrio y los comercios locales, de esos mismos sobre los que se ha hablado y mostrado la compra diaria.

Porque 'Vida al por menor' se convierte así en un punto de encuentro y en un lugar de expresión del barrio, donde los vecinos también toman la palabra. Y con la intervención como guía de la actividad de otra vecina de Ciudad Jardín, Cristina Aerales, se abre paso el diálogo sobre el barrio, las calles y rincones favoritos, los momentos vividos en él o las mejoras que echan en falta.

Momentos de reflexión, de vivencias compartidas, para encontrarse y, a la vez, poder ver a través del escaparate a quiénes hacen de verdad el barrio, día a día. Durante un mes, el local será epicentro de esta singular actividad, hecha por y para el barrio.

Y la experiencia se repetirá, en la avenida de Granada, a partir del próximo 22 de noviembre, en el corazón del Campo de la Verdad. Vecinos dentro y fuera del local, para mostrar y reflexionar sobre su vida, a través de un escaparate.

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