Enresa encarga ya los trabajos previos para la ampliación de El Cabril

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) firmó este mismo martes el encargo para el desarrollo de los trabajos previos necesarios para la ampliación del cementerio nuclear de El Cabril, en el término municipal de Hornachuelos. Estos trabajos durarán 20 meses y son una especie de preparación del terreno, aunque no solo, para que la empresa que Enresa adjudique pueda construir almacenes que duplicarán la capacidad actual de El Cabril.
De esta forma, Enresa ha firmado ya un acuerdo con la Empresa para la Gestión de Residuos Industriales (Emgrisa), también de titularidad pública y dependiente del Gobierno. Emgrisa tiene por delante 20 meses de trabajo para hacer cumplir la Declaración de Impacto Ambiental concedida a la obra de ampliación de El Cabril, para evaluar que el terreno puede acoger el nuevo sistema de almacenamiento, que el subsuelo no es permeable, que en caso de terremotos la zona no sufrirá desprendimientos o que los estudios previos son correctos, entre otras muchas medidas más.
El presupuesto asignado a Emgrisa para estos trabajos previos supera el medio millón de euros. Cuando acabe su trabajo será el turno de las obras de ampliación. El objetivo de Enresa es que en cuanto concluyan se puedan iniciar los trabajos, que tendrán que adaptarse a los resultados técnicos de toda esta intervención previa. Es decir, si el terreno es más débil de lo previsto el nuevo proyecto deberá reforzarse.
Estos trabajos previos también tienen que determinar la viabilidad de la construcción de un vertedero en el que se depositarán los casi dos millones de metros cúbicos de terreno que hay que desmontar del conocido como Cerro de Los Pavillos en la Sierra Albarrana. Estas dimensiones evidencian la capacidad de almacenamiento del futuro espacio, que supone duplicar El Cabril actual.
El plan
De hecho, a El Cabril llegarán los residuos procedentes del cierre y desmantelamiento de todas las centrales nucleares de España hasta aproximadamente el año 2073. Entonces se dará por concluido el proceso de desmantelamiento de estos espacios.
Enresa trabaja en un proyecto en dos fases. En la primera, y con el horizonte puesto en 2028, se construirían 12 celdas más. La segunda fase, sin fecha, prevé otras 17. En total, serían otros 25 recipientes especiales en los que poder sepultar los residuos de media, baja y muy baja intensidad procedentes de todas las centrales nucleares españolas.
Para la primera fase será necesaria la conclusión de estos trabajos previos, que estarán listos como muy tarde para el 2017. En ese tiempo se tiene que poder iniciar la construcción de la primera celda. El objetivo es que el proyecto entero pueda estar completamente acabado para el 2032 aproximadamente.
El plan de Enresa se ha retrasado por la tardanza en la resolución definitiva del Consejo de Seguridad Nuclear, que es la administración que le dio el visto bueno. El Cabril se aproxima al 90% de su capacidad mientras tanto, ya que a su interior siguen llegando residuos de las primeras centrales nucleares, como Garoña, en Burgos, junto al material habitual, el de menos intensidad, principalmente el sanitario.
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