Un mes más para María Ángeles y sus hijas

María Ángeles, en su casa | MADERO CUBERO
La madre y sus niñas de seis y dos años podrán quedarse un mes más en su casa al aplazarse el desahucio programado para mañana

María Ángeles Sánchez y sus hijas de dos y seis años iban a ser desahuciadas de su casa de alquiler en Virgen de los Dolores mañana. Y ayer mismo, les notificaron que el juez ha ordenado concederles una prórroga de un mes más. La familia tiene hasta el 16 de agosto para seguir presionando al Ayuntamiento y a la Junta para que le concedan una solución a su problema de vivienda. Hay que seguir esperando. Y luchando. El martes por la noche, María Ángeles, desesperada, pegó en las fachadas del Ayuntamiento y de Vincorsa, carteles reclamando ayuda porque se veía en la calle con sus hijas de manera inminente.

El concejal Rafael del Castillo (IU), responsable del área Social del Ayuntamiento de Córdoba, ha señalado en repetidas ocasiones que, llegado el caso, el Consistorio activaría el protocolo de emergencia. “María Ángeles no va a quedarse en la calle”, zanja, “haremos todo lo posible para ubicarla con sus hijas en un lugar adecuado”.

Del Castillo es un veterano en estas lides. Durante años ha formado parte de la plataforma Stop Desahucios y su activismo ha entrado ahora en las instituciones. “Estamos haciendo todo lo que podemos para tratar de dar respuesta al caso de María Ángeles y al de otras muchas personas que están en su situación. Pero no es fácil, no es nada fácil”, reconoce el concejal. Hay muchos casos como el de María Ángeles que esperan soluciones.

En paro desde hacía ocho meses, María Ángeles estaba a punto de pedir la ayuda de los 426 euros cuando en mayo consiguió un contrato para cubrir una baja en una empresa de limpieza y asistencia, gracias entre otras cosas a que la mujer tiene el título de Auxiliar en Enfermería. Pero se vio en las mismas. No podía hacer frente al alquiler. Ganó 330 euros en 20 días de trabajo por horas. Ahora ha vuelto a ser contratada para otra sustitución similar. “No espero ganar más”, augura mirando a su hermana, que la escucha en silencio, sentada y con los brazos cruzados.

María Ángeles se ha visto atrapada en el clásico laberinto administrativo en el que caen muchas familias que buscan una vivienda social. Su situación se traduce en una montaña de instancias, peticiones, alegaciones y demandas que ha ido presentando una y otra vez desde 2012 para conseguir un piso de protección oficial, un alquiler social, una ayuda de cualquier tipo. Pero la mujer se encuentra en tierra de nadie. No es lo suficientemente pobre y ni tiene los suficientes recursos para que la atiendan. Y ni Vimcorsa ni la Junta ni Urbanismo ni Asuntos Sociales ni nadie le ha dado una solución. Y el tiempo corre. En una semana iba a ser desahuciada. Ahora le queda un mes más.

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