El turismo teme el calor de Córdoba: “Los viajeros cancelan las visitas a última hora”

Rafael Soldevilla, guía turístico.

Las altas temperaturas que azotan a Córdoba son para muchos el impedimento para salir de casa. Sin embargo, algunos de los que no pueden permitirse el lujo de quedarse en casa a refugio con el aire acondicionado son los guías turísticos. Son unos de los pocos cordobeses que se han acostumbrado a salir a la calle con una media de 40 ºC.

Al otro lado de su voz, los que no lo están son los turistas, que aunque siguen viniendo a Córdoba en plena temporada baja, cada vez comienza a ser más común las cancelaciones de visitas programadas para evitar el calor.

Lo cuenta a este periódico Joaquín Fernández, que lleva trabajando como guía 21 años, cinco de los cuales lo ha hecho como autónomo. “Me han cancelado cinco visitas que eran vitales para el mes de julio”, relata el guía. Además, el problema se agrava cuando estas son de un día para otro: “Si son de última hora no puedo buscar otros clientes”.

En la misma situación está Rafael Soldevilla, director de Woow Córdoba Tours, quien, a pesar del fin de las restricciones, dice haber notado un descenso del turismo con respecto al mes de julio del pasado año.

Quién madruga, el calor esquiva

Para evitar la huida de turistas, desde la empresa realizan las visitas “lo más temprano posible, pero siempre ajustado al cliente”, añade Rafael. Y para hacer más llevaderas los tours recomiendan “que todo el mundo lleve agua protección, ropa fresca para evitar calor, y hacer visita lo más liviana posible”.

Ambos coinciden en que las informaciones sobre el calor es uno de los motivos por el que los visitantes deciden no pasar por Córdoba o cancelar el paquete contratado con ellos. “Siempre ha hecho calor, aunque es cierto que este año las olas están siendo más largas”. “Yo he estado de vacaciones en Francia, a 1.500 km, y solo hacía ocho grados menos”, apunta Joaquín.

Además, ambos resaltan las características de la ciudad para sobrellevar las altas temperaturas. “La mayor parte de la oferta de los hoteles tienen piscina y el casco está diseñado para soportar el calor desde la época romana”, añade. Esto mismo resalta Rafael “Córdoba siempre se ha caracterizado por las calles estrechas, acondicionadas para hacer más fácil recorrerla en las horas de más calor”.

Para Joaquín el problema está también en cómo se vende la ciudad: “El cordobés vende fatal su tierra, siempre sale diciendo en la tele que no se puede dormir, la imagen es 'si vive ahí y no lo aguanta, yo menos'. Y eso cae en un inconsciente colectivo”. Al otro lado están los que agradecen el cambio de temperatura con respecto a sus ciudades. “Hay mucha gente del norte de Castilla León hacia arriba que en primavera han agradecido las temperaturas altas porque estaban hasta las narices de frío”.

Temporada baja: “En verano me quedo sin trabajo y lo asumo”

Pero estas visitas no aportan una economía estable al trabajador. Los meses fuertes son primavera y otoño, que en el caso de Joaquín le supone “el 80-85% de la facturación”; el resto, es lo que le dejan los trabajos en verano e invierno.

Así que, al turista internacional que decide cancelar el servicio contratado (“algo que es una tontería porque ya están aquí y se quedan en el hotel”, explican), se le suma que el turista nacional de interior tampoco elige a la ciudad como prioritaria. “En invierno, el que tiene dinero se va a esquiar, y en verano se van a la playa”, asegura el autónomo, antes de volver a las calles que, durante más de 30 días este 2022, han superado los 40 ºC.

Un calor al que el turista teme y al que el guía dice estar acostumbrado. “Para mí no es tan problemático salir a las 13:00 porque voy por calles que evitan el sol, por las que corre el aire y hay fuentes”, explica. Son condiciones de una ciudad que no se tienen en cuenta y que el viajero desconoce, lo que obliga a los guías como Joaquín a buscar otros pequeños trabajos, en su caso en el audiovisual. “En verano me quedo sin trabajo y lo asumo”, dice resignado.

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