Diario del Confinamiento | Retorno al futuro

Museo Arqueológico.

Como buscaba respuestas a las tópicas preguntas de siempre: quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, decidí ir al Museo Arqueológico.

Lo recorrí solo, una sensación estupenda. Como Alicia trasteando en un trastero, valga la cacofonía. Es nuestro trastero, allí se guardan nuestras cosas ordenadas con mimo y con orden. Cosas que dicen cosas.

El ajuar de los fenicios se parece a mis cuencos de Ikea y el bote donde tengo mis céntimos de euro que me sobran de las cuentas raras del supermercado es como los "tesorillos" de monedas islámicas encontradas en las casas de mis antepasados. Las guardaban, tal vez, en los tiempos de crisis, de pandemias o de hostias entre facciones. Lo normal.

Los romanos eran gente disfrutona, como si todos los días fueran viernes y antes de disponer de porno gratis en internet ya se entretenían con sus muñequitos de Príapo o sus amuletos.

A Venus Afrodita le faltan los brazos, pero sin embargo es real, con sus poquitos michelines y todo; pero eso es que en el "robado" la pillaron en una posición algo comprometida. Cuando se ponga en pie, se gire un poco de espaldas y se ponga un filtro de Instagram, muchos la verán como un pibón.

Por no hablar de los pectorales y los abdominales del Divino Augusto que ya los quisiera Cristiano Ronaldo. La marca "Il Divo Augusto" vendería hoy más camisetas que nadie en el mundo conocido; es decir, en Roma.

Hasta he visto a Mitra ejerciendo de puntillero como si estuviera en una plaza de toros portátil de esas que cada vez se ven menos en los pueblos de esta colonia.

Que de dónde venimos: de ésos. Que quiénes somos: unos entrañables pringados como aquéllos. A dónde vamos: a ningún sitio diferente. Seremos parte del trastero.

En ese sentido creo que el Museo Arqueológico explica el futuro y, posiblemente, tal como va la cosa, el Museo Taurino será en breve el arqueológico.

Id y contadlo.

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19 de junio de 2020 - 07:17 h
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