Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Radio

Radio de válvulas de los años 40.

Juan José Fernández Palomo

14 de febrero de 2026 20:15 h

0

El pasado viernes, 13 de febrero, se volvió a celebrar el Día Internacional de la Radio, proclamado así por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como también existe, por ejemplo, el Día Internacional de la Croqueta, en enero me parece, también proclamado por las Naciones Unidas.

Uno llega a pensar que las Naciones Unidas son una milonga voluntarista que no sirve para nada y de la que pasan, según le sale de las narices, las potencias que cortan el bacalao -que son las mismas tres de siempre-.

Un organismo con sede en un icónico complejo urbanístico de arquitectura sorprendente en Nuevayol lleno de funcionarios y rodeados de lobbies como pirañas en bidet y ya está.

Pero, a veces, proclama cosas como esta especie de “santoral” de efemérides. Y no viene mal.

El día 13 de febrero se seleccionó para “reconocer el papel de la radio en la difusión de información, el entretenimiento y la educación a nivel mundial, así como su contribución a la paz y al entendimiento entre naciones”.

Y yo me acordé de “La Pirenaica”, la Radio España Independiente que emitió desde Moscú y que se escuchaba clandestinamente desde los años 40 del pasado siglo en España y a la que accedían a través de la “onda corta” los derrotados de la Guerra Civil Española.

De Moscú a Villanueva de Córdoba con eso que se ha llamado y llevado hasta el tópico “el poder de las ondas”.

Mi abuelo, José Antonio Palomo, zapatero en esa localidad de Los Pedroches, fue el padre de Dolores, una adolescente que se quedó huérfana en el año 48 cuando fusilaron a su padre, el zapatero, porque al bajar la persiana de su pequeño taller de zapatos, macutos y cinturones se reunía con un par de compañeros para escuchar “La Pirenaica” o la BBC en español o la Radiodifusión Francesa, muy bajito y compartiendo un poco de vino y algún cigarrillo de picadura, supongo.

Esa fue la excusa, la coartada, la acusación, la inquina, la mala leche, la maledicencia o como sea que se llame eso para que el padre de mi madre acabase tiroteado en una cuneta junto a cinco paisanos más.

Escuchar la radio en silencio es una horrible paradoja. Y que te maten por eso, ya me dirán.

Como verán, en mi familia la radio es importante.

Y me importa un pimiento lo que la diga la ONU, pero las croquetas de mi madre eran imbatibles.

Como las de cualquier madre.

Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Etiquetas
stats