Pagafantas
Los mecanismos de la lengua son fascinantes. Necesitamos de vez en cuando refrescar nuestro idioma, nuestras herramientas para comunicarnos. Por eso, desde distintos ámbitos, vamos matizando e incluso creando nuevos términos que tienen que ver con nuestra realidad geográfica, social o afectiva.
En fin, que inventamos palabras. Para seguir comunicándonos. Y lo hacemos a través de un código, respetando un sistema y usándolo después hasta convertirlo en norma.
Parece farragoso, pero lo van a entender:
Les pondré un ejemplo; la palabra pagafantas: Es maravillosa y respetuosa con el idioma español y sus construcciones. Es una creación perfecta.
En el laboratorio filológico alguien ha combinado la tercera persona del verbo “pagar” y la ha unido a un sustantivo propio que para colmo es la marca comercial de un refresco carbónico con sabor cítrico.
Lo metes en la coctelera y el resultado es: PAGAFANTA
“Dicho de una persona: Que, estando en relación de amistad cercana o cortejo respecto a otra, es incapaz de producir una situación de encuentro sexual o sentimental con esta; incapaz de ir más allá del cortejo”.
“Dicho de una persona: Que actúa para agradar a otra, sin atender su propio beneficio, a la espera de alguna retribución improbable en el futuro; tonto útil”.
No existe pagafantas aún en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua; pero está entre nosotros.
Por ejemplo, cuando el secretario general del PP en Madrid le repregunta a un periodista “¿Y tú cómo ligas…?” En ese momento, Alfonso Serrano se destapó como un pagafantas estructural, de cole, instituto, carrera a medio acabar de tuna y pandereta.
Qué lástima.
Siento lo tuyo, Alfonso Serrano, eres un tonto necesario.
Útil.
Sobre este blog
Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.
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