Vecinos de La Axerquía denuncian el retraso de Urbanismo en restaurar la ermita de La Aurora
La asociación vecinal La Axerquía ha denunciado el retraso de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) en iniciar las obras comprometidas para restaurar la antigua ermita de La Aurora y ha solicitado una reunión con los responsables municipales para obtener información al respecto.
En un escrito dirigido al Ayuntamiento por el presidente de la asociación vecinal, Rafael López Sicilia, los vecinos recuerdan que desde octubre de 2019 hubo que cerrar el espacio de convivencia vecinal de la antigua Ermita de la Aurora por peligro ante el desprendimiento de algunos de los antiguos sillares que la conforman.
El año pasado, en concreto el 3 de abril de 2025, ante la insistencia de la asociación de vecinos sobre este asunto, hubo una reunión con el alcalde, José Mª Bellido, y con otros responsables con competencia en la resolución de este problema, y el presidente del Consejo de Distrito. “En esta reunión, se nos informa de que en fechas próximas saldrá la licitación de la obra para la restauración de este espacio de competencia municipal y que el comienzo de esta actuación se iniciaría a tres meses vista, tomando como referencia la fecha de la reunión citada”.
En el escrito, los vecinos recuerdan que “el alcalde también se comprometió a que, una vez finalizadas las labores de restauración, sería cedida a nuestra asociación la gestión de este espacio para seguir realizando diversas actividades culturales”. Pero “la demora de esta restauración, se no dice, es debida a las sucesivas borrascas que han barrido nuestra ciudad. La inmensa lluvia, parece ser, ha impedido que se pueda trabajar en este espacio”.
Ante esta situación, los vecinos se preguntan “por qué no se han iniciado las obras comprometidas, pues ya ha dejado de llover”, si bien “se nos comunica que la situación ha vuelto, prácticamente, a la casilla de inicial, es decir, a cómo estábamos hace seis años”. Y, constatando que “esta asociación de vecinos no ha sido convocada para ser informada sobre si el problema ha sido que la empresa concesionaria de esta rehabilitación, Químicas y Tecnologías Aplicadas, ha renunciado a la realización de la misma, o es que el Ayuntamiento de Córdoba ha desistido en cumplir sus compromisos con el vecindario de la Axerquía”, solicita “una reunión inminente con algunos de los responsables que puedan solucionar este problema”, en alusión al presidente de la Gerencia de Urbanismo o la delegada de la gestión del Casco Histórico.
Antecedentes
Hay que recordar que en octubre de 2025, la Gerencia Municipal de Urbanismo dio luz verde al proceso de licitación para la ejecución del proyecto de conservación y restauración del tramo de la muralla de la Villa y los paramentos asociados a la antigua Ermita de la Aurora. Esta intervención, de carácter patrimonial, contaba con un plazo de ejecución máximo de cuatro meses. El valor total estimado del contrato asciende a 44.027 euros, incluyendo el IVA. El proyecto, promovido por la Delegación de Centro Histórico y gestionado por la Oficina del Casco Histórico y la Oficina de Arqueología de la GMU, se enmarca dentro del Programa de Rehabilitación y Mejora del Patrimonio Histórico del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico (PEPCH).
El segmento de fortificación objeto de la actuación se localiza en el sector suroriental de la Villa, colindante con la Axerquía, e históricamente se situaba cerca del conocido Portillo de Corvache (actualmente Arco del Portillo). Tanto este tramo de muralla como el Portillo de Corvache adyacente gozan de la consideración legal de Bien de Interés Cultural (BIC), conforme a la Ley del Patrimonio Histórico Español. Pese a esta protección, el conjunto monumental ha presentado un estado de ruina y abandono en los últimos años. De hecho, la gravedad de las patologías detectadas, como la disgregación y el debilitamiento de la estructura pétrea y las fisuras profundas en los paños de tapial, ha obligado a acotar y cerrar diversos sectores para garantizar la seguridad de las personas.
El objetivo central de la intervención es frenar este deterioro mediante una serie de tratamientos técnicos que incluyen el cosido de fisuras, la consolidación de sillares y fábricas de mampuestos y tapial, y la restauración volumétrica puntual de las zonas más afectadas. Una prioridad fundamental es detener e impedir la entrada de agua, ya que la humedad por capilaridad, generada por las escorrentías subterráneas y la falta de ventilación en las zonas adyacentes a la muralla, es uno de los principales agentes de deterioro. Para abordar este problema, se plantea la limpieza de las fábricas y una excavación perimetral para la instalación de una zanja drenante que permita la respiración del entorno y minimice el impacto de la humedad.
Además, se contempla la eliminación de bioalteraciones (agentes biológicos), de las eflorescencias salinas mediante limpieza química y picado de llagas, y el saneamiento de enfoscados con morteros inadecuados (como cemento o mortero bastardo), que serán sustituidos por morteros de cal hidráulica. También se procederá a la demolición y eliminación de elementos adosados considerados perjudiciales para la conservación del BIC, como los bancos de piedra artificial.
Históricamente, la Ermita de la Aurora fue edificada en el siglo XVIII sobre un solar en la calle de la Feria (actual San Fernando), aprovechando edificaciones previas adosadas a la muralla. Inaugurada en 1725, se constituyó como un centro para el rezo del Rosario de la Aurora, una manifestación de la religiosidad barroca. Sin embargo, a finales del siglo XIX cayó en el abandono y, finalmente, colapsó el 20 de febrero de 1960.
Aunque el solar es de titularidad municipal desde su compra por el Ayuntamiento en 1998 y fue objeto de una rehabilitación previa por Vimcorsa para recuperar su fachada y la muralla, esta nueva actuación se plantea como necesaria para la recuperación definitiva de este elemento patrimonial, siguiendo la línea de trabajo ya realizada con éxito hace años en el cercano Arco del Portillo. La ficha establece que, además de la conservación integral del lienzo de la muralla y la portada, el resto del solar debe ser recuperado como espacio libre, recuperando el trazado de la muralla. Los criterios de restauración adoptados por la GMU se basan en el respeto al original, la mínima intervención y la reversibilidad, empleando materiales tradicionales afines a la composición original de las estructuras.
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