El carril bici a examen: los 15 puntos manifiestamente mejorables
Córdoba fue una de las ciudades andaluzas pioneras en la creación de una red de carriles bicis para potenciar la movilidad sostenible. Desde su implantación, a principios de los noventa, la infraestructura ha crecido de manera considerable hasta alcanzar el casi centenar de kilómetros de vía, la segunda de España en relación al número de habitantes, solo superada por Vitoria, según certifica el estudio de Pons Mobility 2024.
La red ha ganado en coherencia y conectividad, dos elementos básicos para garantizar su funcionalidad, pero adolece de algunos problemas estructurales de primer orden. No por sumar kilómetros de vías pintadas de rojo se cuenta con una red de carriles bici útil y practicable. Los surcos deben ser segregados, seguros e interconectados y reunir algunos requisitos indispensables.
Así lo sugirió el Ministerio de Transportes en su guía de recomendaciones para el diseño de infraestructuras ciclistas publicado en 2023. El ancho no debe ser inferior a 1,40 metros y 2,60 si se trata de doble vía. Y aquí viene el incumplimiento más flagrante: “Siempre mediante la reducción del espacio anteriormente dedicado al vehículo de motor”. Y añade: “Recomienda, preferentemente, carriles bici protegidos y separados de los vehículos de motor por elementos de balizamiento”.
Este requisito se ignora sistemáticamente. El modelo tradicional de movilidad, sometido a la hegemonía del tráfico motorizado, suele prevalecer en las actuaciones urbanísticas y el Ayuntamiento, por lo general, se resiste a sacrificar carriles para el coche. Las rutas ciclistas, por lo tanto, son montadas encima del acerado con el consiguiente trastorno para los peatones e inseguridad para las bicis. Hay también tramos bien diseñados, que preservan las condiciones adecuadas. Por ejemplo, el carril de la Avenida de América, el de Vallellano, el de Fray Albino o el de la Ribera, entre otros muchos.
El sistema mixto de los ciclocarriles, que comparten espacio con los coches, es altamente peligroso y representa, en realidad, una no-solución. En todo caso, la guía del Ministerio de Transportes recomienda en estos casos limitar la velocidad a 20 kilómetros por hora. En Córdoba, sin embargo, los ciclocarriles están restringidos a 30 kilómetros por hora. Entre ciclocarriles y ciclocalles, hay otros 27 kilómetros.
Cordópolis ha chequeado la red con la mirada de un usuario de largo recorrido y la ayuda indispensable de la Plataforma Carril Bici, la más activa asociación ciudadana en defensa de la movilidad sostenible. Parte de las imágenes han sido obtenidas de Google Maps. Estos son los 15 puntos negros manifiestamente mejorables:
1 Carriles que desaparecen. El del Paseo de la Victoria, conectado por el norte con la Avenida de Cervantes y al sur con Vallellano, fue uno de los primeros carriles vertebrales que se construyeron en Córdoba. Desde la Cruz Roja, la vía ciclista se encuentra perfectamente señalizada y protegida del tráfico urbano, pero a la altura de Lope de Hoces el carril cruza y se monta en la plataforma peatonal, aunque dispone de ancho suficiente. El problema llega en Puerta Gallegos donde la bici se interna por los jardines en un tramo compartido con los peatones y mal indicado. Es lamentable que uno de los ejes urbanos fundamentales de la bicicleta haya sido planteado de manera tan inadecuada y a costa de los transeúntes.
2 Entre veladores y peatones. Diseñar carriles para la bicicleta sobre el acerado es uno de los atajos más comunes cuando no se quiere afectar al tráfico rodado y se intenta maquillar un plan de movilidad sostenible con una simple brocha roja. Es el caso de la Avenida de Barcelona. El carril bici atraviesa toda la vía encima de un acerado muy transitado por peatones y salpicado de numerosas terrazas. La fotografía visibiliza claramente la manifiesta incompatibilidad del doble uso y el peligro que representa.
3 En la jungla urbana. Los ciclocarriles compartidos con el tráfico a motor constituyen una solución barata y discutible por el riesgo para la seguridad de los bicicleteros. El ciclocarril habilitado en la Avenida de Almogávares es un ejemplo claro de lo inadecuado de la propuesta. Hablamos de una vía muy transitada por coches y camiones de reparto, que suelen aparcar en doble fila para efectuar las entregas. No es una opción deseable.
4 Los últimos de la fila. Uno de los ejemplos más claros de la obstinación en mantener modelos de movilidad hegemónicos del coche es la reciente remodelación de la Avenida de Trassierra. En lugar de transformar el espacio en un gran bulevar multimodal, se perpetúan los seis carriles para vehículos mientras que se sube a las bicicletas encima del acerado. En una vía tan ancha se debían haber explorado otras fórmulas de convivencia más innovadoras y sostenibles.
5 Prohibido ir en bici a trabajar. Desplazarse a cualquier polígono industrial es un ejercicio de alto riesgo para los ciclistas. No hay habilitado ningún carril bici seguro. Por lo general, se trata de vías de alta capacidad y excesivo tráfico rodado sin accesos adaptados a la movilidad alternativa. El caso del Polígono de la Torrecilla es paradigmático. Cientos de personas se desplazan a diario a los polígonos industriales para trabajar y es prácticamente imposible hacerlo en un modo de transporte distinto del vehículo a motor.
6 Prohibido ir en bici a estudiar. Se vendió en su momento como un gran proyecto de movilidad alternativa del Campus de Rabanales y el trazado, en su mayor parte, está pésimamente definido. Pintar de rojo los arcenes de una carretera estrecha no es ejecutar un carril bici. Salvo el tramo final, que sí es una vía segregada y segura, el resto es un chapuza que no merece el nombre de carril bici, tal como se aprecia en la fotografía.
7 ¿Carril? ¿Qué carril? La imagen del carril de Rabanales 21 visibiliza el abandono que sufre esta infraestructura viaria en parte de la red. El trazado del parque tecnológico junto al Campus de Rabanales es francamente mejorable y hasta hace escasas fechas se encontraba agrietado y devorado por la vegetación, testigo del poco interés que demuestran las administraciones por el impulso de un sistema viable de movilidad sostenible.
8 Con los ciclocarriles no basta. Los accesos al Polígono Industrial del Granadal tampoco son aptos para la bicicleta. En algunas arterias se ha pintado en el asfalto un signo de limitación a 30 kilómetros por hora como indicación de la existencia de un ciclocarril. Generalmente, los coches ignoran las normas. Las administraciones públicas mantienen modelos tradicionales de ocupación del espacio y no parecen dispuestas a reconvertir ningún carril de tráfico motorizado en beneficio de la movilidad saludable, aún en lugares con mucha afluencia de trabajadores.
9 Hasta aquí hemos llegado. El carril bici de Fray Albino y Acera del Río, en la vertiente sur del Guadalquivir, es de los mejores tramos de la red: está segregado, cuenta con aparcabici y tiene un acerado espacioso para los peatones. Además se encuentra en un bello balcón hacia el río en un paraje extraordinario. El problema aparece al final del carril poco antes de conectar con el Puente de Miraflores: la vía se corta de forma abrupta en un espacio sin urbanizar, que obliga a apearte de la bicicleta y sortear a pie los peatones que aparecen de frente.
10 Quiosco invasivo. Que los carriles bici ocupan un lugar secundario en el ranking de prioridades urbanas lo demuestra con claridad esta fotografía que traemos aquí. En pleno centro de Córdoba, en el Paseo de la Victoria, con miles de metros cuadrados de parque, no había otro lugar donde colocar un quiosco bar que en medio de una pasarela de bicicletas. Y lamentablemente no es una excepción.
11 Cuidado con el bache. El mantenimiento de las infraestructuras no suele ser el punto fuerte de las administraciones públicas. Tampoco de los carriles bici. Valga aquí como muestra un bache consolidado en la Avenida de América como consecuencia de la presión ejercida por las raíces de un árbol. Este tipo de alteraciones del terreno puede ocasionar accidentes. Un caso parecido ha ocurrido en la Ribera, sometida actualmente a una profunda renovación de gran parte de la plataforma peatonal.
12 Laberinto bicicletero. En la Avenida de El Cairo ha funcionado con fluidez la brocha de color rojo hasta el punto de que atravesarla es un enredo de trazados que basculan desde la acera a la mediana para terminar regresando a la acera otra vez. Cuando las administraciones se quieren gastar poco dinero y sumar kilómetros al plan de movilidad sostenible buscan soluciones de este tipo.
13 ¿Acera o carril bici? Esa es la pregunta que se hacen los peatones y ciclistas cuando circulan por la Avenida de Libia y se encuentran la vía que tienen en la imagen. Como se aprecia, se trata de una acera que ha sido transformada en carril por medio del brochazo color rojo. La avenida era una antigua vía rápida con cuatro carriles para coches y una isleta en medio, reconvertida en plataforma multimodal a bajo coste. Es el ejemplo claro de como no se deben hacer las cosas. Más adelante, poco después de la gasolinera de Cañero, el carril bici desaparece como por arte de magia.
14 Carril invisible. Aunque no lo parezca, el arcén del Pretorio que ven en la imagen es un carril bici. O lo era hasta que alquitranaron la zona y borraron del mapa la vía saludable. Que las bicicletas son vehículos de segunda división ya se sabía, pero hay casos en que se evidencia sin paños calientes. Circular en bici por vías de tráfico intenso siempre es un riesgo para la seguridad. Si encima se invisibiliza el carril alternativo el peligro para el bicicletero se multiplica.
15 ¿Y las bicicletas qué? Pasar de la Córdoba norte a la Córdoba sur en bicicleta a través del río no es cosa fácil. Tras las protestas, fue habilitado un ciclocarril en el Puente de San Rafael. Pero pintar en el suelo un número 30 rodeado de un círculo blanco no es suficiente para reconvenir a los coches veloces ni para transmitir seguridad a los ciclistas. Muchos de ellos optan por montarse en la acera para evitar riesgos. No es, desde luego, la opción más conveniente pero mucho peor es arriesgarte a sufrir un accidente.
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