¿Busca una pista para huir del laberinto de la soledad?

Dos tercios de los usuarios del Teléfono de la Esperanza son mujeres.
El Teléfono de la Esperanza, que cuenta con 43 voluntarios en Córdoba, celebra el Día Nacional de la Escucha con actividades | “Ayudamos sin juzgar”, explica Tirso Miguel Sanz, vicepresidente provincial de la asociación

Desde personas con enfermedades terminales hasta parejas con el corazón destrozado por una separación. Padres que no se llevan bien con sus hijos. Hijos que no se llevan bien con sus padres. Gente que sufre porque no tiene trabajo o porque tiene demasiado. Llaman buscando alivio, soluciones... pero principalmente algo fundamental: que les escuchen. “Lo primordial es ponerse en su lugar, conseguir empatía. Quieren que les den importancia. Y al ser la llamada anónima, no se sienten juzgados. Eso es fundamental”, explica Tirso Miguel Sanz, vicepresidente en Córdoba del Teléfono de la Esperanza. Esta asociación internacional, fundada en 1971, vive momentos de adaptación en medio de los nuevos sistemas de comunicación. Cambian los modos y las formas, pero no el fondo. La soledad sigue siendo la enfermedad social más preocupante. En concreto, el 65% de las personas que llaman al Teléfono de la Esperanza asevera que necesita que “alguien le escuche”, muy por delante del 17% que pide orientación respecto a un problema o del 7% que solicita entrevista con un psicólogo o un abogado, según explica un informe de la asociación, que ha celebrado este lunes el Día Internacional de la Escucha con actividades informativas a pie de calle y una conferencia de María Guerrero Escusa en la sala Cajasol con el título El amor bien entendido empieza por uno mismo.

Según Tirso Miguel Sanz, en Córdoba se reciben unas doscientas llamadas semanales al Teléfono de la Esperanza, que cuenta con 43 voluntarios –23 de ellos son orientadores– y un programa de actividades creciente. Además de realizar su servicio tradicional, cuenta con grupos de desarrollo personal (Autoestima, Aprendiendo a Vivir, Comunicación no Violenta, Valores para Vivir, El Sentido de la Vida, Inteligencia Emocional, Afrontando las dificultades de la vida, La alegría de vivir, Encauzando las emociones...) que estén en marcha y que abrirán a partir de enero una nueva oportunidad para inscribirse (www.telefonodelaesperanza.org/cordoba). Con toda esta batería de actuaciones, la asociación pretende “mejorar la vida de quienes lo necesitan” y ayudarles “a buscar una salida por sí mismos”, apunta Tirso Miguel, quien considera clave “relativizar los problemas” porque “no se acaba el mundo y hay que seguir”.

Hacer a su interlocutor que se sienta acompañado, capaz y único es el motor de los voluntarios que atienden el Teléfono de la Esperanza. “Hay casos que derivamos a instituciones, asociaciones privadas y ONG, pero atendemos a todos”, dice Tirso Miguel, quien confiesa haber tratado todo tipo de situaciones. “Algunas de ellas francamente complejas, como intentos de suicidio”, apunta. “Un 60 por cieno de las llamadas se ponen en contacto con nosotros por problemas de depresión, angustia o ansiedad, mientras que un 30 por ciento es por conflictos relacionales de familia, pareja, padres, hijos...”, expone el presidente provincial, que destaca el aumento de llamadas “de parejas separadas, con una fuerte dependencia emocional y sentimientos de culpabilidad”. Dos tercios de las llamadas son de mujeres y la edad de los comunicantes va de los 30 a los 65 años, aunque “estamos detectando gente cada vez más joven con problemas de sobreprotección y carencias en la comunicación”.

Según un estudio de la Fundación AXA y la ONCE, más de la mitad de la población española admite haber experimentado en algún momento cierta sensación de soledad durante el último año y cerca de uno de cada diez –algo más de cuatro millones de españoles– asegura haberse sentido solo con mucha frecuencia en ese mismo periodo. Las estadísticas que manejan los servicios de ayuda psicológica en casos de crisis emocional ponen de manifiesto que el sentimiento de falta de una auténtica comunicación entre las personas avanza de forma creciente, provocando afecciones muy destructivas. “No tenemos la solución para todos los casos, pero sí podemos darles pistas para huir de la soledad”, dice Tirso Miguel Sanz, quien resalta la sensación de orgullo de los orientadores “cuando consiguen aliviar a personas que, simplemente por el hecho de ser escuchadas, sienten una liberación y se ven a sí mismas capaces para tomar las riendas de su vida”.

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