Nidos de amor

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Si es invierno y se está felizmente en pareja, armónicamente en familia, o plenamente a gusto en solitario, practicar lo que llaman ‘nesting’ es lo más. Quedarnos en casa para disfrutar de las aficiones, sin tareas ni obligaciones, sin prisas, sin citas, sin mirar el reloj, sin whatsapp -imagino-, sin redes sociales, solamente con los cinco sentidos (o los que se quieran poner) concentrados en disfrutar de nosotros mismos viviendo el instante, en el nido, el tibio y mullido hogar, está al alcance de la mayoría y es, además, un regalazo por San Valentín.

Solo basta proponérselo, trazar un esquema y haber dejado algunas tediosas tareas del hogar hechas -porque empezar el sábado plancha y fregona en mano no creo que cumpla exactamente el estándar ‘nesting’. Música, lectura, baño y relajación, meditación, yoga, labores, cine y series, caricias, etcétera, constituyen ejemplos del menú de disfrutar del nido. Para pertrecharse, van aquí algunas direcciones de librerías, decoración y hogar, belleza, gastronomía.

Indispensable, por las texturas, aromas y colecciones exquisitas, ZARA Home, donde siempre encuentro mantas, cojines, ropa de cama, moda para estar en casa, complementos, fragancias para la casa. También Oysho.

En lencería, la más sexy, de Victoria´s Secret junto con la infalible Agent Provocateur.

Para leer, Librería Luque, Casa del Libro o Fnac. Si preferimos series y pantallas varias, Netflix o 3Djuegos. Y cuando llegue la hora de comer, bien a cocinar nosotros, bien optar por menús a domicilio con plataformas como JUST EAT o Deliveroo.

El tiempo cunde más y es más dulce si se sabe disfrutar del nido. Pero lo cierto es que como hay casas sin gente y gente sin casa, esto del ‘nesting’ hay que perfeccionarlo porque universal aún no es.

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación.

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10 de febrero de 2018 - 03:20 h
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