Debate del estado de la ciudad

Una de las principales novedades que introdujo el Reglamento Orgánico del Pleno del Ayuntamiento de Córdoba con motivo de su adaptación a la conocida como "Ley de Grandes Ciudades" fue la celebración anual de un debate sobre el estado de la ciudad. Aunque éste no ha sido convocado en el último trienio por distintos motivos en los que no nos vamos a detener, el pasado lunes pudimos comprobar cómo se ha roto afortunadamente esta tendencia.

Aunque uno lleva apartado casi dos años de la vida pública, hay ciertos comportamientos, actitudes y mensajes que nunca cambian y siempre están presentes en un evento de este tipo. Cuando oigo al gobierno municipal –con independencia de su color político- disertar sobre atraer inversiones, potenciar sectores como la joyería o el comercio, mejorar el posicionamiento de Córdoba como destino turístico o criticar la nula capacidad de la oposición para plantear propuestas en positivo, evoco mis tiempos de munícipe y compruebo cómo hay cosas que nunca pasan de moda. Asimismo, también hay hueco para la sempiterna demagogia, por ejemplo, cuando el portavoz de Unión Cordobesa, Sr. Juan Miguel Alburquerque, planteó cobrar un canon a toda la banca establecida en Córdoba con el objetivo de revertir estas cantidades en la creación de empleo. Todo un catedrático en Derecho, como es el señor Alburquerque, sabe sobradamente que un Ayuntamiento carece de competencia para llevar a cabo tal propuesta pero, seguramente, pensó que quedaba bien lanzar este mensaje. Desgraciadamente, la referida demagogia aún vende en política, y, si no, que se lo pregunten a su líder de filas.

No obstante, a pesar de que hay parámetros que permanecen inalterables en el tiempo, este debate del estado de la ciudad también ha introducido novedades que merece la pena destacar. Para el que suscribe este artículo –y he estado presente como miembro de la Corporación en todos los debates precedentes- es la primera vez que se atisba cierta autocrítica en la persona titular de la alcaldía. Concretamente, el señor Nieto, cuando hizo referencia al paro, reconoció que no podía efectuar un balance positivo de su gestión por la elevada tasa de desempleo existente en nuestra ciudad. Ya que el Ayuntamiento no tiene competencias en materia de empleo, ignoro si el alcalde dijo esto por convencimiento o, al igual que el señor Alburquerque, porque es políticamente correcto pero, al menos, introdujo aire fresco a un debate que, en cuanto a contenido, suele desprender tufillo a rancio.

Por otro lado, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, es un conocido refrán cuyo ámbito de incidencia no excluye la actividad política. Si hace ya unos años fue el otrora Secretario General del PSOE cordobés y actual alcalde del Ayuntamiento de Palma del Río, señor Ruiz Almenara, quien prometió no presentarse a su reelección como máximo dirigente orgánico de su formación política si no lograba bajar el paro en la provincia, ahora ha sido su homólogo popular, el señor Nieto, quien se ha comprometido a no repetir como candidato a la alcaldía si al final del actual mandato corporativo el número de parados supera al que se encontró cuando tomó posesión de dicho cargo el 11 de junio de 2011. Si ha sido una declaración populista o, por el contrario, un gesto de verdadero compromiso por parte del señor Nieto, es algo que actualmente no podemos dilucidar pero, como botón de muestra, recordar que el señor Ruiz Almenara no logró su objetivo aunque ello no fue óbice para concurrir a un nuevo mandato al frente del PSOE de Córdoba.

Finalmente, sin lugar a dudas, la principal novedad que nos ha regalado este debate del estado de la ciudad ha sido el anuncio por parte del alcalde del "Plan Córdoba10", valorado en unos 200 millones de euros, y que pretende la creación de unas 1.400 viviendas de protección oficial en régimen de venta a un precio de entre 80.000 y 100.000 euros. Salvo que se trate de fuegos de artificio, teniendo en cuenta la débil situación de las arcas de las Administraciones Públicas en general y del Ayuntamiento de Córdoba en particular, nos encontramos ante un ambicioso y necesario proyecto. Con el tiempo veremos su materialización o, si tal como dijo el poeta Vicente Aleinxandre, se trata de "un brindis al sol". En definitiva, finaliza un nuevo debate del estado de la ciudad mientras que sobre ésta aún se ciernen múltiples incógnitas por resolver.

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15 de septiembre de 2012 - 18:52 h
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