De ramones y hombres

VERSIÓN A: Miradlo, ahí lo tenéis, sentado en el banquillo. Phil Spector. El sencillo y honesto de Phil Spector. Su crimen, una locura de laca antes de ir al juicio. No, es broma. Su crimen, un tiro certero en la cabeza a una actriz de películas de bajo presupuesto. Tampoco había que ponerse así. Según la defensa argumentada por Phil, era una chica de gatillo fácil. Y se quiso suicidar ante él. Creo que no hubo testigos directos. Ahora le esperan unos cuantos años a la sombra, según la sentencia. El hombre que hace el dibujo del imputado durante la vista utiliza un formato A3, comprensivo de su pelo. Phil se define a sí mismo como Mozart, y a Brian Wilson, cabeza pensante de los Beach Boys, como su Salieri. Para Paul McCartney también tiene dedicatorias al mismo nivel. En la mente de Phil Spector solo hay una idea:"Phil Spector, Phil Spector y Phil Spector". Si le preguntásemos si siente la presencia de la joven muerta en su mansión de Los Ángeles, diría: "Feel espectros".

 

VERSIÓN B: Admiradlo, ahí lo tenéis, sentado en la mesa de grabación. Phil Spector. El productor que tuvo unos comienzos Ronettes. El creador del muro de sonido, definido muy bien por Wikipedia como técnica de orquestación, consistente en grabar múltiples pistas de acompañamiento, superponiéndolas hasta crear un sonido compacto y algo apabullante.

Por sus manos pasaron todas las celebridades de la época. Grabó a John Lennon y a ese grupo suyo de Liverpool, de cuyo nombre no puedo acordarme. Al parecer, cuando las grabaciones se volvían caóticas, Phil pegaba un par de tiros al aire y reestablecía el orden.

En los años setenta se suelta la melena y se alinea con los Ramones, a los que produce en un par de ocasiones.

Esta colaboración fue definida a la perfección por los Petersellers, en este tema denso y esteso

…ah, The Beatles…

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Publicado el
11 de noviembre de 2012 - 07:00 h
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