La pandereta

Escritura inmediata. Y mala. Horas antes de su publicación. Recuerdos. De música escuchada y de situaciones jurídicas en el transcurso de la semana. Reviso el escritorio del ordenador con las carpetas de los discos que allí habitan. John Talabot. Zola Jesus. Tame Inpala. Chico y chica. Medina Azahara, escrito con h intercalada.  Ah, no, esa última carpeta es de fotos de la excursión de hoy con mi señora. La navidad parece tener todas las papeletas en la carpeta de archivos temporales. Esta semana he recorrido en varias ocasiones la calle del infierno: Gondomar, Cruz Conde y las Tendillas. Con sus miles de luces y de personas. También he  visto correr a dos Guardias Civiles, entrados en años y en carnes. He participado en un concurso (de acreedores). He ahorcado a los Tres Reyes Magos en el árbol de navidad. Todo de plástico. Miles de niños (Jesús!) se quedan colgados en la ventana, como un mal sistema operativo.

Abogados se reúnen para cerrar acuerdos de forma amistosa y subir las tasas (de alcoholemia) por las nubes. Al acto lo llaman "la pandereta". En la misma mesa, mantecados, anís, recursos de apelación y de suplicación. Toca el gordo (76058) una canción.

Llegará el dia 24. Una rave en cada rincon.

Terminando. Me acuerdo del artículo que había descartado, por parecerme tonto y deprimente. Decía así:

"Música para cerrar comidas de empresa.

Música para cerrar comidas de empresa.

Este blog permanecerá cerrado por vacaciones. Es tiempo de juntarse junto al fuego, los ricos en sus chimeneas y los pobres con bidones de gasolina en callejones sin salida. Mientras tanto, dejo una optimista Providencia:

 "

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23 de diciembre de 2012 - 07:00 h
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