¡Saque bola!

¡¿Sorpresa?!, ¿Alguien me puede explicar por qué llaman bolas con sorpresa a esas bolas de plástico TRANSPARENTE a través de las cuales ves su interior?, ¿A qué se refieren con lo de sorpresa? ¿a que allá donde vayas te sorprende una maquinita de estas y te estropea tu relaxing cup of wine, porque tu criaturita quiere otra y otra...?, ¿o quizá la magia está en no saber cuántas horas (o minutos) durará el objeto antes de romperse?. ¡Estas máquinas son las tragaperras infantiles!, no entiendo cómo el Defensor de la Infancia no le ha metido mano a este asunto. Se empieza con la bolita y se acaba en el bingo...

Algo deben de tener que las criaturas son capaces de detectar este artilugio a más de 500 metros de distancia. ¿Será el color?, ¿el sonido de la bola al caer?. Lo que está claro es que lo que menos le interesa es el juguete de mi…mala calidad que albergan, porque a este no le prestan la más mínima atención (supongo que es un mecanismo de defensa, porque con la experiencia han aprendido que no se pueden encariñar con algo que se va a desintegrar en unos minutos). ¿Entonces, qué es…?.

Efectivamente, tú que eres madre o padre corresponsable y estás pasando por esta fase adictiva de tu criatura, sabes que el enganche es a la moneda. Si, y no a la moneda como valor para el intercambio, no...Es mucho más simple porque a los billetes no le hacen ni caso. Vamos... que en una ocasión me rompió, lo que para él es un papel rosa, en mil pedazos, (si, el billete de 10 euros, el de 500 me han dicho que es morado). La moneda, de momento, solo le interesa como elemento susceptible de ser introducido por una ranura. Y lo más es cuando, previo a la caída de la esfera, tienen que girar una llave que hace el sonido de una carraca, cra-cra-cra, que debe ser algo hipnótico a analizar porque  sacan una bolita rellena de un objeto inútil, y quieren otra y otra…

No me digan que las dichosas maquinitas no son un abuso, seguro que más de una vez le han dicho a su criatura eso de ¿ves?, con el dinero de tres bolas podríamos haber comprado algo más chulo (en el multiprecios con esa cantidad sales con una corona luminosa y una flauta travesera, como poco). En cualquier caso, aunque el juguetito del interior desaparezca en un rato de tu vida, la bola te perseguirá por los siglos de los siglos…Cuando limpies la tapicería del coche, allí habrá una bola; en el maletero, otra,…hasta en el interior de la cisterna del wáter sustituyendo a la de corcho que viene de serie. Porque la resistencia de ese plástico es inversamente proporcional a la del juguetito, por más patadas de fútbol que le des no se rompe, y ya la puedes emplear para jugar a pelota vasca, que nada…Son tantas que he optado por el reciclaje: las uso para calmar los nervios al abrirla y encajarla una y otra vez, como sonajeros con nueces... Me encantaría decirles que las uso como moldes en repostería, pero a estas alturas no creo que cuele que soy de las que hacen flanes caseros...

Me reconocerán que las criaturitas son muy pedigüeñas: ¡una moneda, una moneda!, cuando no es para la dichosa bolita es para echarlas en un caballito o coche, ambas atracciones con un balanceo y un musicón que te hacen desear que haya cerca una máquina de bolas para conseguir bajar de allí a tu retoño. Y hay veces que se aferra a su moneda de tal manera que puede pasar horas con el puño cerrado y bien apretado para evitar que se la quites, a la espera de que aparezca la ranura deseada. Vamos que más de una vez le he dado una moneda para echarla a algún cantante callejero y me ha dejado en evidencia (niño, suelta la moneda... sueeeeltaaaa). Al menos, aún..., no es de los que se las quita de la gorrilla.

Pero bueno, también he de reconocer que esta pulsión de meter la moneda en la ranura, tiene su lado positivo, no todo es despilfarro: las huchas (de cerdito), en las que el niño echa ¡hasta las monedas de chocolate!. Eso tiene un doble filo, por un lado como te coja el monedero a hurtadillas te deja sin dinero con tanto afán ahorrador, pero luego te dará un alegrón cuando la abras y te puedas pegar un viajazo. Aunque…por otro lado, la criaturita nos ha pillado en alguna situación de emergencia sacando algunas monedas, por lo que a la velocidad que va adquiriendo destrezas, lo mismo nos hace el truco y las va guardando para las tragaperras infantiles.

Yo que quieren que les diga, soy más de los huevos sorpresa. Si..., los de chocolate. Esos si que son sorprendentes, y no solo por la sobreingesta calórica que te llevas. Y digo te llevas porque la criatura pasa del chocolate una vez que vislumbra el óvulo amarillo y acabas comiéndotelo tú (por no tirarlo...) ¿Quién no los agita antes de romperlos?, cómo si eso diera alguna pista de lo que esconden…Y son muyyyy sorprendentes, sobre todo por el extenso minimanual de instrucciones que contiene para construir un juguetito, ¡de no más de 7 piezas!. Ni un mueble del IKEA requiere tanta explicación y tanto tiempo. Y para nada..., porque ya que consigues armar el robot, o el coche robot, o cualquier cosa que se supone que es un robot, se rompe, sin más…

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10 de diciembre de 2014 - 02:12 h
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