Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

Los votos, el agua, la verdad o el futuro

Atardecer de flamencos en Doñana.

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WWF es sinónimo de medio ambiente, sostenibilidad y ecologismo. El oso panda de su logo es conocido en todo el mundo. Pero pocos saben que el origen de esta entidad está en Doñana. Ellos mismos lo cuentan en su web en español. Y es algo que necesitaría de hasta una película y un reconocimiento nacional al científico español José Antonio Valverde. Pero tras la conservación de Doñana se entrelazan varias historias. La principal es que los europeos observaron cómo cada año llegaban menos aves migratorias a sus países. Franco había ordenado drenar el Guadiamar y había multiplicado la superficie de regadío y de cultivo. Los pájaros tenían menos espacio para pasar el invierno. El enorme y salvaje humedal que había resistido siglos era cada vez más pequeño.

La historia de la agricultura (la más intensiva) contra Doñana es larga. Viene desde que acabó la Guerra Civil. Los agricultores han ido ampliando tierras de riego y abriendo pozos. Muchos han dado directamente con el enorme acuífero de Doñana. Ese agua ha regado fresas y esas fresas han alimentado a medio mundo. Esos cultivos han generado mucho dinero, mucha riqueza y mucho trabajo. Pero todo tiene un límite.

El agua que hay en el Planeta es finita. No hay ni una gota más ni una gota menos. El agua para regar en la cuenca del Guadalquivir también es finita. Para regar más y más cada año hace falta sacarla de debajo de las piedras, como se está haciendo. En el olivar de Jaén se han exprimido acuíferos prehistóricos. En Doñana se está haciendo igual. El regadío es insaciable. Siempre hace falta producir más en un mundo que se basa en eso, en crecer y crecer y crecer.

A los agricultores del entorno de Doñana sí que le han dicho la verdad. Europa y la Confederación insiste: no puede haber más regadíos. Si la superficie a regar sigue creciendo, Doñana desaparece. Y si Doñana desaparece, Europa se queda casi sin pájaros. A los que conozcan el efecto mariposa ya saben lo que pasa cuando se mueren las aves silvestres: llegan las plagas.

Esos pájaros de Doñana son fundamentales para mantener el equilibrio. Se alimentan de insectos. Regulan a esos insectos. Sin depredadores, los insectos se multiplicarán. Y no duden que se comerán las fresas.

Dudo que el plan aprobado por el Parlamento de Andalucía vaya a llegar a ningún sitio. De hecho, el Gobierno de la Junta ha decidido que sea el Parlamento el que apruebe algo que saben que no se puede. Pero sí que genera unas expectativas a un sector que no va a dudar en seguir abriendo pozos, buscando el agua que se le niega.

El problema, como el mal de nuestros tiempos, está en el cortoplacismo. Hasta el PSOE ha decidido abstenerse no vaya a ser que dejen de votar a sus alcaldes en la zona. Qué más da que nos quedemos sin pájaros. Cuando lo importante es un puñado de votos.

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