Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
Una tragedia que pudo ser mucho peor
El accidente ferroviario de Adamuz ha sido el peor de la alta velocidad en España. 45 personas han perdido su vida y 155 han resultado heridas. En los dos trenes accidentados viajaban un total de 478 personas (incluyendo pasajeros y tripulación): 294 en el Iryo (289 pasajeros y 5 miembros de la tripulación) y 184 personas (incluida la tripulación) en el Alvia. El siniestro podría haber sido mucho peor.
Apenas un kilómetro antes de Adamuz hay un túnel. Es el primero que se construyó para horadar Sierra Morena y facilitar la conexión con la Meseta desde el Valle del Guadalquivir. Es un túnel conocido en Córdoba. Cuando se alcanza, viajando desde Madrid, muchos pasajeros se empiezan a levantar de su asiento. Córdoba está ya a un paso. Si el siniestro hubiera ocurrido en el interior del túnel, los expertos nos dicen que con enorme probabilidad habría habido pocos supervivientes.
Los túneles están dotados de sistema de seguridad y también de evacuación. Pero son un punto crítico a la hora de cualquier accidente. El material desprendido en el choque habría acabado rebotando y no saliendo despedido, incrementando los daños. El humo y los gases habrían provocado daños añadidos. Un desastre de enormes proporciones.
El Iryo accidentado se quedó prácticamente varado junto al andén de la estación técnica de Adamuz. Eso facilitó mucho el rescate. Las ambulancias llegaron a pie de tren, también los bomberos y la Guardia Civil. Más complejo fue el rescate del Alvia, a casi un kilómetro de distancia, en una zona sin iluminar, en noche cerrada y con frío extremo. Muchos rescatistas llegaron allí a pie. Los propios viajeros supervivientes que podían moverse regresaron andando a la estación de Adamuz.
Cualquier accidente en cualquier otro punto habría sido mucho más grave. Más al norte, los accesos se complican mucho. La alta velocidad atraviesa el corazón de Sierra Morena. Aunque hay vías de servicio, el acceso hasta ellas es complejo. Entre Adamuz y Villanueva de Córdoba no hay ninguna población, no hay vecinos a seis kilómetros que puedan acudir raudos, no hay una caseta municipal que se pueda convertir en hospital de campaña y en la que se puedan recoger mantas, agua, comida y hasta estufas para dar calor. La propia estación de Villanueva de Córdoba está a más de 12 kilómetros del pueblo.
Incluso más hacia el norte, la situación se complica. Es la España vaciada. La alta velocidad cruza La Garganta, el Guadalmez y en el límite con Castilla y La Mancha está casi la nada. El pueblo más cercano es Conquista. Aquí viven 367 personas. Es decir, entre el Iryo y el Alvia viajaba más gente de la que reside en Conquista. No habría habido casi camas suficientes. Pero es que Conquista está a más de media hora del hospital más cercano, el de Pozoblanco, que además es comarcal. Habría sido muy difícil que las asistencias llegaran tan rápido como lo hicieron en Adamuz. Los supervivientes habrían pasado varias horas al raso de una noche gélida antes de poder ser rescatados.
La gestión de las emergencias no es fácil. Muchas están pensadas para los grandes núcleos habitados, las ciudades más pobladas. Pero no para la España vaciada. Afortunadamente Adamuz no quedaba tan lejos y en el pueblo existe un centro de salud dotado con sanitarios que fueron los primeros en llegar. Pero la alta velocidad sí que circula por espacios donde cada vez hay menos servicios y todo está más lejos.
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
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