Emprendedores

Hola guapos, les dijo Beky como todas las mañanas a las 9:05. A esa hora todos los días laborables Alfredo y Curro quedaban para desayunar en el café que  estaba a mitad de camino de los trabajos de ambos. Siempre se sentaban en la misma esquina, uno de los sitios más luminosos del local, ambos se enfrascaban en la lectura de los periódicos (El País y El Mundo) y permanecían la mayor parte del tiempo en silencio con sus medias tostadas y su café.

- ¿Has visto que el viernes aprobaron la Ley de Emprendedores?, dijo Alfredo. No conozco los contenidos, pero ya era hora de que alguien se tomara esto en serio porque es lo que puede sacar al país de donde está. Está claro que el trabajo por cuenta ajena está desapareciendo y debemos dejar de aspirar a trabajar para otros y crear nuestro propio proyecto. Sé que es difícil pero al fin y al cabo trabajas para ti, en algo en lo que crees o que va con tu carácter, sin jefes, sin horarios. Ya ha pasado el tiempo en el que las grandes empresas podían dar empleo a mucha gente y además las nuevas tecnologías dan oportunidades a pequeños proyectos que sepan encontrar su sitio. Pero para eso hace falta un cambio cultural, cambiar el chip, no hay trabajo que buscar, hay que crearlo, y quitarse de la cabeza eso de yo soy abogado o ingeniero o historiador, lo importante es ser creativos y no rendirse a las primeras de cambio. En el fondo todo eso conlleva una redistribución del poder, hacer frente al acaparamiento de las grandes corporaciones, y un nuevo concepto del trabajo vinculado a tus aspiraciones y tus deseos, y no una mera actividad alienante impuesta por otros a los que regalas tu tiempo, tu vida. La mitad de tu vida jodido para poder tener cuatro ratos libres y una basura de jubilación. Y no me mires con esa cara de pecero zorrocotroco que ya te veo venir…

- Es que estáis acarajotaos… eso de los emprendedores es la última milonga que se han inventado. El otro día leí una entrevista a un emprendedor cordobés en la que describía de qué iba esto del emprendimiento y pensé yo, joder, en mi pueblo había un montón de esos. El electricista, el pocero, el ebanista, el fontanero, los albañiles, hasta los jornaleros hacían lo que este hombre planteaba y a eso le llamábamos buscarse la vida. Sin jefes, sin horarios, explotaban sus habilidades, cambiaban de tarea, eran dueños de su propio trabajo. Ahora nos lo plantean como el colmo de la modernidad, cuando se trata simplemente de que todos aceptemos la precariedad que antes era de unos cuantos. Bueno también había emprendedores de guante blanco (médicos, arquitectos, ingenieros, abogados…) pero mira qué casualidad que la mayoría tienen protegida por ley el ejercicio en exclusiva de su actividad. Me hace gracia el rollo ese de Ken Robinson con lo de "find your element", te piden que te esfuerces en analizarte y en encontrar tu elemento para desarrollarte profesionalmente. Me cuentas qué haces cuando después de esa introspección y esfuerzo descubras que tu "elemento" lo han encontrado otros doscientos antes que tú, y la mayoría lo hace mejor o está mejor relacionado. A ver dónde te metes tu elemento. La cosa es muy sencilla, el sistema nos dice: ya no os necesitamos para ganar un montón de pasta, así que buscaros la vida, y si os necesitamos en algún momento os llamaremos. Y encima vosotros vais y le echáis literatura de desarrollo personal a la cosa y le ponéis música de violines, como si estuviéramos entrando en la era de Acuario. Todo el mundo a trabajar a destajo como los jornaleros de toda la vida, y vosotros pegando post-it  de colores con ocurrencias en las paredes.

- ¡Cómo se nota que eres funcionario!,  si tuvieras que estar currando en una empresa privada con las condiciones que hay ahora y aguantando los caprichos de tu jefe ya me contarías. A ver Beky – que se había acercado a recoger los platos vacios, ya solo con algunas migajas- ¿cuántas horas echas tú aquí y cuanto te paga Lolo?

- A ti te lo voy a contar… anda, dejaros ya de charla que se me está llenando el bar, y para café y media que pedís ya habéis tenido bastante.

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28 de mayo de 2013 - 06:00 h