¿ Cree usted que Sevilla tiene una cosa que solo tiene Sevilla?

Dos años dándole vueltas al cambio político y ha tenido que ser Serva la barí la que diera con la tecla. Errejón, Moruno y Los de Abajo buscando la piedra filosofal del nuevo paradigma de la participación democrática y viene el alcalde de Sevilla y monta un referéndum sobre si hay que poner o quitar un día de feria o instaurar un festivo más y que los hígados feriantes trabajen así a tope los siete días de la semana. Menos mal que alguien se toma la democracia en serio, porque aquí la única vez que se ha montado un referéndum, también fue un sevillano y de parecidas maneras, era para quedarnos en un club, la OTAN, que la mayoría de la gente no sabía ni lo que era, no como la feria, que cada uno tiene su avío de si le viene bien una fiesta más o no.

Si la cosa va bien podrían seguir organizando referéndums para resolver algunos de los grandes arcanos de la cultura sevillana; si Belmonte o Joselito, si la Macarena o la Esperanza de Triana, si el chiste de los garbanzos de Paco Gandía es o no el mejor relato breve de la historia de la literatura en español, si llamarlo vestido de gitana o de faralaes, si las sevillanas son o no flamenco, y sobre todo si Sevilla tiene un color especial y además tiene una cosa que solo tiene Sevilla. No te rías cordobés que esto de meterse con la cultura miarma porque sí ya está pasado de moda y ahora vamos con lo nuestro.

Porque aquí también estamos en crisis y necesitamos ya respuestas a nuestros misterios, y como se ve que las izquierdas municipales por el ruido de las obras o por lo que sea no se entienden muy bien, yo creo que la salida al problema es una programa de profundización democrática que tenga como eje central la resolución de nuestros dilemas existenciales mediante una batería de consultas. Es cierto que los cordobeses somos muy raritos y carecemos de esa bipolaridad tan sevillana y tan de referéndum, pero como llevamos un montón de años que no se nos ocurre nada de nada pues copiamos y se ha acabado el tema, que hoy en día nadie se da cuenta de esas cosas. Podríamos empezar por dilucidar si los perritos del Lucas o los pinchitos de Rafalete, si calle de la Feria o San Fernando, si pego o pegolete, y sobre todo si en ti está la gentileza la gracia y la gallardía de la mujer cordobesa con su mezcla de judía rebosante de belleza.

La verdad que una vez resuelto todos estos dilemas no sé qué vamos a hacer en las tabernas, pero bueno eso que lo resuelva otro, los retos del siglo XXI o así lo llamamos y tira millas. Mañana mismo me planto en Capitulares a ver con quién hay que hablar.

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20 de septiembre de 2016 - 03:55 h
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