Mi vida por Skype

¿Nos conectamos? Una expresión común entre las familias que están separadas por la distancia, y en la que ambas partes ya entienden de sobra: hay algo que contarse, compartir, vernos, sentirnos más cerca, a veces hasta llorar juntos. Es el milagro de Skype. Ese programa que inventaron un danés y un sueco junto a varios programadores estonios en 2003 y que hoy es la tabla de salvación de todos los expatriados económicos. Quedamos en domingo, no tenemos comida familiar, pero haremos algo parecido... saludar a todos, uno por uno, gracias a este sistema de videoconferencia.

Es hasta emocionante escuchar ese tono de llamada y darle al botón verde... ¡Zas! Tienes enfrente a tu sobrina de un año esperando para saludarte, por ejemplo. Llevo entorno a 7 años de vida en México y he sentido como evolucionaba la efectividad y eficacia de la conexión por este sistema de videollamada, a mejor. Uno siente que está ahí viendo por esta ventana de la computadora a la familia, y que entre Córdoba y cualquier rincón del mundo sólo está el puente de San Rafael.

Una cosa es eso, y otra es que a las empresas aún les cueste incorporar esta herramienta a su día a día. Prefieren a sus trabajadores sentados en una oficina física y nada de teletrabajo. Varias veces han rechazado que hagamos entrevistas de trabajo en España por videoconferencia. Con más razón una concejala residente en Chicago porque su esposo tiene un empleo que le obliga a estar fuera de Castilleja de la Cuesta en los Plenos Municipales. Pobre Carmen López... en parte la entiendo.

¿Qué es más importante? ¿Vivir junto a tu esposo en Chicago con vida de expatriado o atender a los ciudadanos que te votaron en las pasadas elecciones? Ella lo vio fácil: me pagan el billete de avión, ah, que no.... Pues estoy en los plenos por Skype. Tampoco... Y Albert Rivera ya la ha retirado de Ciudadanos por no cumplir.

Por muy modernos que nos queramos poner con las nuevas tecnologías, hay cosas en las que hay que estar presente, de cuerpo presente... (pero 'vivo y coleando'). Y la vida de expatriado económico nos obliga a renunciar a muchas cosas aún teniendo esa herramienta (que no voy a detallar ahora). Y entre esas cosas está ser concejala de tu pueblo. Mujer, ahora eres embajadora de Castilleja de la Cuesta y sus tortas de aceite.

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Publicado el
5 de octubre de 2015 - 05:22 h
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