Playas infinitas, Tavira

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En 80 días abre temporada vacacional pura y dura con un repaso por algunos de mis playazos favoritos. En sucesivas entradas desgranaré detalles de algunos rincones nuevos junto a otros ya comentados pero ahora explicados desde otras perspectivas. Pero todo, todo, todo, bajo el mismo concepto, playear, con todo lo que este verbo inventado significa. Empezamos el viaje con una playa mucho más cercana de lo que podamos pensar: Tavira, en el arranque del Algarve a poco más de veinte minutos de la frontera con Huelva. Os pongo los puntos fuertes que hacen de este trozo de Portugal algo muy parecido a un paraíso donde perderse... para abrir boca, echad un vistazo a este buen relato sobre la ruta para llegar. Y para seguir, echad un vistazo a rincones de Internet como éste con muchas más pistas.

Una isla casi casi para ti solo. Tavira es bipolar. A un lado el pueblo pesquero de toda la vida, aupado en pequeñas colinas en torno a una preciosa ría donde la marea baja deja al descubierto grandes arenales y justo enfrente la isla... una barra de arena formada por las corrientes del litoral, con apenas una hilera de pinares y un cordón de dunas que la atraviesan de este a oeste. Son más de 30 kilómetros de playa virgen bestial, con solo dos puntos de acceso, uno a través de barco y otro con pasarela peatonal. No hay coches, ni calles ni asfalto. Solo está urbanizado el camping y algunas casas adyacentes, eso sí, con lo mínimo. La zona de playa unida a los dos accesos está vigilada, cuidada y dispone de todo tipo de servicios, desde chirinquitos para comer pescado recién sacado del mar a duchas, tumbonas o vendedores de dulces (las famosas bolinhas, unos donuts sin agujero geniales para llenarse en 45 segundos). Y si prefieres esconderte solo tienes que andar, hay playa para todos los gustos, conforme te alejas de ambos accesos crece, de hecho, el número de nudistas y puedes plantar toalla y sombrilla en puntos donde los seres humanos más cercanos parecen hormiguitas entre arenas. El acceso con pasarela, en Pedras Do Rei, permite aparcar el coche cerca y llegar hasta la pasarela en un pequeño tren turístico, pero aconsejo ir en barco desde Tavira pueblo. Un servicio de barcazas continuado, día y noche, te deja en el muellecito de la isla en unos diez minutos.

Un pueblo marinero portugués. La isla es la atracción para los playeros pero Tavira pueblo merece, al menos, una jornada de paseo y asueto. Tavira se asienta en torno a la ría Formosa. Su origen, claramente árabe aún es visible por sus casas encaladas y calles estrechas que buscan sombra. Conserva un precioso casco viejo, pequeño pero bien tratado con placitas, rincones para sentarse y un minúsculo castillo con almenas y todo desde donde se otea todo el pueblo desde arriba. La arquitectura portuguesa, de dinteles y ventanas de piedra, tejas y aceras hechas con mosaicos de caliza (como en Lisboa) es inconfundible. Imposible no dejarse llevar por la tranquilidad de este rincón fresco y cuidado del Atlántico. Tiene lugares míticos para comer la más contundente muestra de lo que los lusos hacen con pescados de calidad brutal.

Un espectacular mercado de abastos. Está en la carretera de salida hacia los muelles, mirando a la isla de Tavira. Como buen comilón que soy debo completar la santa triada tavirense con una visita al mercado municipal de abastos. Impresionante es quizás la descripción más precisa de este lugar. Una nave con aparcamiento anodina desde fuera que se transforma en un espectáculo del buen comer dentro. Pescados, bivalvos y mariscos vivos, verduras y frutas recién arrancadas de huertas y carnes de las sierras cercanas y del Alentejo. Todo mezclado por entre puestos de quesos, encurtidos y todo tipo de hierbas aromáticas. Un espectáculo de los sentidos con entrada gratis aunque caerás y comprarás cosas ricas ricas ricas, te lo aseguro.

Alojamiento. Hay para todos los gustos y categorías. Tienes pensiones, hoteles, apartamentos y el precioso camping de la isla si te atreves a vivir aislado del continente por unos días. Y todo esto a unos 20 minutos por autovía de Ayamonte. ¿Qué más quieres?

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31 de julio de 2013 - 02:00 h