Baza

.

Si Guadix es uno de los lugares más interesantes del oriente granadino, Baza, su otra gran ciudad, es por si sola, clave para entender el interior andaluz. Forma también parte del altiplano granadino, una llanura por encima, en algunos puntos, de los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar y como Guadix está encajada en lo que los geógrafos llaman "hoya": el lecho de un lago desecado. En un extremo, por cierto, está la Sierra de Baza, uno de esos lugares, casi de alta montaña, olvidados aún por las hordas de senderistas, que bien merece un sosegado paseo.

Reivindico Baza por muchas cosas. Entre ellas por estar llena de rincones curiosos, por ser un lugar fantástico para comer y beber bien y por tener una más que digna vida cultural. Una ciudad necesaria si queremos saber un poco más sobre la Andalucía real, alejada de rutas masificadas, tópicos y miarmas. Mis pistas pasan por el paseo puro y duro, pero anoto paradas clave para aprovechar la ruta...

Lo primero es recorrer el casco histórico. Sigue guardando un aire homogéneo y aires de nobleza vieja. En el centro, la plaza mayor, cerca de la alcazaba (que debiera estar en mejor estado). Poder civil y religioso se arremolinan en este trozo de ciudad con una arquitectura señorial sobria y casi casi castellana aunque con guiños yo diría que levantinos. En torno a la fuente central verás la Iglesia Mayor de La Encarnación, una fortaleza/templo que nos recuerda cómo ésta fue tierra de conquista cristiana reciente y cómo siguió siendo frontera ambigua, hasta la expulsión de los andaluces musulmanes ya entrado el siglo XVII. A su lado está el precioso Ayuntamiento Viejo, un caserón renacentista con una portada porticada más que curiosa. Por cierto, justo al lado, en una calle lateral, está el Museo Arqueológico donde se puede dar buena cuenta de la riqueza de esta ciudad íbera, de sus vaivenes y conquistadores y del legado dejado tras el descubrimiento de la Dama de Baza, que sigue en el Arqueológico de Madrid.

Si curioseas plaza abajo encontrarás calles peatonales, edificios centenarios con una curiosa arquitectura de altillos y vigas de madera ya olvidada en nuestra tierra y sorpresas como las llamadas Antiguas Carnicerías (un medio corralón casi intacto) o la barroquísima Iglesia de Los Dolores. Los baños de Santiago, son otra sorpresa de esas que solo guardan las ciudades viejas andaluzas. Unas instalaciones rescatadas para la visita y que nos remontan a la afición termal de los andalusíes.

Junto a la ciudad está el centro de interpretación arqueológico de Cerro Cepero, con un mirador semienterrado con vistas a los yacimientos íberos, de donde salió la orgullosa Dama de Baza.

La ciudad conserva una vieja cultura musical con conservatorio, una activa banda municipal (de la que tengo viejas raíces familiares, tengo que decir). En el teatro Ideal siempre hay cosas que ofrecer y por cierto, una muy acertada programación de cine.

Sobre comer, Baza es buen lugar. Hablamos de una zona rica en huertas ,con buen producto cárnico, jamoncito alpujarreño o de Serón y con vinos granadinos y almerienses por conocer. En fin, que no viene mal curiosear entre restaurantes y bares y disfrutar, por ejemplo, de un sabadete de tapeo bien llevado.Y no olvides que estás en Oriente, donde por cada cervecita o vinillo te sirven una fantástica tapa, a veces de tamaño maxi.

Gracias a Toro por su ayuda fotográfica.

Etiquetas
Publicado el
4 de junio de 2014 - 02:00 h