Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Futbol “sí es sí”, aunque sea sin cerveza

Imagen que acompaña al post.

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Mi confianza en la condición humana hay días que se resiente. Ya hasta se me quiebra la voz al demandar justicia. O me hago mayor y más sensible, o cada vez hay más injusticias. Y lo que me queda, con esto del “sí es sí”. A veces siento que nos hemos vuelto locos y es que algo debe estar ocurriendo si la injusticia está en la propia ley.

Estos días debatimos atónitos sobre la “ley del sí es sí”, esa que para ponerle nombre a algo evidente (¿es que acaso alguien cree que antes no era delito que te agredieran sexualmente contra tu voluntad? ) ha provocado un perverso tsunami de excarcelaciones y rebajas de pena a delincuentes sexuales…¿Y ahora qué? ¿Que lo arregle el Tribunal Supremo? ¿Pero qué va a arreglar si la ley es absurdamente clara? Si desaparece un delito y rebajan la pena en el que se integra y revisan y hay un señor condenado y en la cárcel por algo que le favorece, tendrá que salir a la calle ipso facto. Punto final. La pregunta es ¿dónde está, cómo se llama, quién es el iluminado que ha redactado semejante bodrio? Jugar a “cocinar” leyes a demanda, como churros, politizadas, absurdas y hasta injustas tiene eso, que luego hay que aplicarlas.

Y mientras aquí se “protege” a las mujeres desde el feminismo más radical excarcelando a violadores, en otros países resulta que no hay violadores. Si las mujeres no tienen derechos, ni libertad sexual, nadie puede atentar contra lo que no tienen. Fin. Y es que en Qatar, lo que se violan son todos y cada uno de los derechos humanos, de las mujeres y también de los hombres, como los de esos 6.500 “esclavos” muertos durante la construcción de sus rutilantes estadios. Como cuando Videla mataba y torturaba al lado del estadio donde Argentina ganaba entre vítores aquel otro Mundial de la infamia en 1978.

Van Gaal apoya a los aficionados que boicoteen el mundial, Sampaoli alza la voz, “todo es plata”; Jurgen Klopp sentencia “todos somos culpables”. Apagón de estrellas. Ni Dua Lipa, ni Rod Stewart, ni Shakira. De Maluma, el rey de las letras machistas, nada esperábamos. Gracias Ibai Llanos. Bien por los apagones de pantallas de los bares desde Alemania a Francia que ahora llegan a España. Ya hay ochos selecciones que llevarán brazalete LGTBi (Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Suiza, Gales e Inglaterra) y EEUU lo hará en su escudo, en un país que castiga con 7 años de prisión las relaciones entre personas del mismo sexo.

Pero nada de esto servirá. ¿Saben por qué? Porque cuando se trata de futbol al final todo se disculpa, se justifica, se silencia, o simplemente se mira a otro lado. La irracionalidad del fútbol convierte en injustos y hasta ciegos a los más justos. Sé de lo que hablo. Y es que como en la ley de la ministra Montero, si se trata de que ruede el balón “si es si”. Lo demás no importa. Aunque sea hasta sin cerveza.

Si yo fuera Budweiser, la FIFA no tendría campo para correr, ni dineriyo para indemnizarme.

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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