El anuncio de la gripe masculina y los que no son ni machistas ni feministas

Tengo una compañera, ella no es ni machista ni feminista. Y le encanta el nuevo anuncio de la gripe masculina, el que nos vende a las mujeres un antigripal cuando la gripe de nuestras parejas masculinas nos pone enfermas y ya no podemos soportar más sus lloros, caprichitos de enfermo y tonterías varias según escenifica el hombre del anuncio, que aparece débil, quejoso, llorica y algo ridículo frente a una mujer serena, entera, muy señora y muy puesta en su papel de madre complaciente y paciente que entorna los ojos al cielo como diciendo : " Señor, llévatelo pronto o mándame un rayo que me parta por la mitad a mi". Y hete aquí que, no el Señor pero si las farmacéuticas, le mandan la salvación de su relación en forma de antigripal. Y mi compañera está encantada con el anuncio que le parece muy gracioso y además se siente identificadísima. Y claro, tengo otro compañero, que tampoco es machista ni feminista, y protesta, como no podía ser de otra manera. Yo ya estaba esperando su previsible comentario: "si esto fuera

al revés, habría que ver lo que decían las feministas, estaríamos ya todos (se refiere a los hombres, claramente no está usando el plural genérico) crucificaditos". Porque, como todo el mundo sabe, cuando sale un anuncio en la tele que es machista o humillante para la mujer , hordas de feministas salen a crucificar a todos los hombres (tengan la culpa o no) que se van encontrando por la calle durante varios días, hasta que se aplaca su furia y su sed de sangre y venganza. Otra opción sería denunciar el anuncio públicamente o protestar antes las autoridades competentes para su posible retirada; o hacer una contra campaña provocando el debate y la reflexión de toda la sociedad (al menos de la sociedad que piensa). Pero a esas arpías vengativas les gusta mas la violencia indiscriminada. Malditas.

Bueno, pues yo si soy feminista. Y, oh sorpresa, no me gusta nada este anuncio. Mi hija (también feminista) y yo nos quedamos perplejas ante tal mamarrachada publicitaria. Evidentemente, no todos los hombres son unos quejicas que se comportan como niños pequeños, tal como generaliza el anuncio. Ni todas las mujeres hacen de madres de sus parejas. Este anuncio, que parece que favorece la imagen de la mujer, le hace un flaco favor y ahonda en los roles machistas

de siempre, de mujeres cuidadoras infatigables y fuertes. Después de siglos de ser el sexo débil, el machismo posmoderno se inventa la leyenda de que , en el fondo (y solo en el fondo), las mujeres somos más fuertes, mas listas, mas organizadas, mas sacrificadas que los hombres. Capaces de hacer dos cosas, o tres, a la vez, mientras que los hombres, pobres, no pueden. No están dotados para poner una lavadora, hacer la cena mientras ayudan a los niños con las tareas o pasar una gripe con dignidad. Las mujeres si, mira tú por donde. Así que si tienes gripe, mujer, no te quejes, que en casa tú eres la fuerte.

Si hay mujeres que van de heroínas domésticas, de trabajadora- cuidadora- chofer-cocinera-enfermera-limpiadora-organizadora sin quejarse ni intentar cambiar y pueden soportarlo sin humillación ni reconcomio, es precisamente porque les han vendido este argumento para justificar su situación. Pues yo no lo compro. Conozco multitud de hombres cálidos, cuidadores, padrazos cocineros y que no se ponen para morirse por una simple gripe. Incluido mi hijo Daniel, que es la persona que menos se queja de dolor o enfermedad y a quien dedico estos párrafos. Soy feminista, y quiero ser simplemente un ser humano, con sus limitaciones, no una súper -mujer. De eso va el feminismo.

Eva María López Ruiz

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Publicado el
27 de enero de 2019 - 01:55 h
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