Veraneos, 18. El barrio

Paso el verano en el barrio, en el Parque Cruz Conde, donde crecí. Junto al parque en el que hice petting con mi primera novia, al lado de donde ponían los coches de tope, al lado del Cementerio de la Salud- que en sí su nombre es una coña- donde jugué de portero en un campo de tierra y un hijodeputa me dio un codazo en un córner. Al final ganamos y lo perdoné.

Porque perdonar es bueno para el que decide perdonar. Al otro se la suda. Porque los malos no tienen memoria.

El barrio creció porque los emigrantes volvieron con algo ahorrado de Alemania o Suiza y montaron un bar o una ferretería.

Ahora, junto a la barbería donde me cortaban el pelo y me atusaban mi primer bigote, han puesto una funeraria. Es correcto, está enfrente de un hospital. Lo gracioso es que, hace años, ese local era una pastelería: la muerte dulce, círculo cerrado.

Vuelvo al barrio para pasar el verano como el que vuelve a Comala para hablar con los muertos, para bañarte en piscinas sin agua, para jugar al fútbol sin balón, para no besarme con nadie en el parque.

El barrio que construyeron los emigrantes de vuelta ya no es el que fue, pero será el que sea.

Yo paso el verano aquí, tomando unas cañas y charlando tan ricamente con los fantasmas.

Etiquetas
Publicado el
19 de agosto de 2018 - 03:00 h
stats