Ese martes

Pasé el martes dividido entre prestarle atención a la CNN, al último disco de Dylan y a Maríajesú, mi tortuga de Florida. La tortuga es de Florida porque me lo dijo una veterinaria y yo me lo creo. Es más, me fijo en su cara, en su cabeza, en sus ojos astutos, en su caparazón tornasolado como de teselas y la veo como muy de Florida, la verdad. Levanta el pescuezo como esperando el Katrina o Eta o cualquier otra catástrofe de nombre exótico.

La veterinaria me dijo que Maríajesú es una especie invasora. Yo no la veo así y en este momento pienso en los cubanos que viven en Miami, Florida. La mayoría son pobres, pero ellos no lo saben. Me inspiran algo parecido al candor.

Veo a la corresponsal de la CNN en New Hampshire. Es joven y negra. No tiene mucho que decir pero está ahí.

En su último disco Dylan homenajea descaradamente a Whalt Whitman y eso, claro, huele a pueblo. "Yo no estaba hecho para esto", canta. Lleva razón.

Creo que en Florida ha ganado Trump gracias al voto latino, pero a mi tortuga no le importa; al menos, no dice nada al respecto. La reportera de New Hampshire ha salido de plano y ahora está en la tele una reportera en Alabama (eso no quiere decir que la señora sea de Alabama).

En los mapas de la CNN, Alaska sale al suroeste y en muchos mapas de España aún salen las Canarias al sureste. Lo que alimenta mi teoría de que la Geografía es otra convención humana. Como la Democracia.

La tortuga se va a dormir hasta la primavera y Bob me dice que nunca ha votado, que él es alcalde perpetuo de Duluth, Minnessotta –"como la Virgen del Socorro es alcaldesa perpetua de Córdoba", me explica, para que lo entienda- y que con eso ya le vale.

Yo digo sí a todo esto. Sin entender nada. O más bien poco.

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Publicado el
7 de noviembre de 2020 - 20:28 h
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