Lo Inútil

Me leí el libro Yo soy el Diego, una autobiografía de Maradona dictada por Dios a un par de periodistas argentinos mientras se curaba del sobrepeso y la sobrefarlopa en una clínica cubana. Libro que presté y perdí, cosas que pasan.

Fue la lectura de un libro que parecía inútil; pero me gustó mucho. El fútbol es cosa inútil pero me une a mis amigos y eso está bien. Mis novias siempre han soportado que a mí me guste el fútbol, mientras, yo he soportado a mis novias que me soportaban a mí meanwhile.

Creo que a Van Gogh se le fue la pinza inútilmente e impregnó sus lienzos con brochazos amarillos y eso eran trigales o girasoles o cosas que a mí, después, me gustan y me hacen mejor. (Esto parece cosa inútil en el contexto y que no viene al caso; pero a mí me parece importante)

John Lennon combinó tres acordes mayores tontos y escribió una canción que decía woman, I can hardly express my sweet emotion and my tenderness (una gilipollez de tomo y lomo), y se quedó tan pancho y un zumbado le pego dos tiros en el pecho a las puertas de casa. Un inútil en el foco. (También parece inútil esto pero ahí lo dejo).

Alguna vez alguien te dirá en el umbral de un portal, de madrugada, "¿quieres subir?" y se te quedará cara de inútil. Y subirás mirando los escalones paso a paso. Luego, de mañana, te irás a casa eruptando la culpa como un mal gazpacho.

Habrá quien piense que esto es una inutilidad de artículo y no le faltará razón.

Yo, sin embargo, creo que lo inútil es necesario.

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19 de octubre de 2014 - 02:10 h