Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Cambio climático

Georgie Dann

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Bajan las temperaturas y muere Georgie Dann. Se acabó el verano. Definitivamente.

Nadie se acordará de él en los salones de la cumbre de Glasgow con el anciano Joe Biden sesteando el jetlag, ni en sus calles con Greta Thünberg diciendo “bla bla bla”.

No saben quién es Georgie Dann. Nosotros sí.

Un Seat 850 con la baca cargada con un colchón enrollado camino de Benidorm, un SIMCA 1.200 con radiocasete extraíble que se para en un área de servicio para comer filetes empanados antes de enfilar la cuesta que nos acerca a Málaga. De eso no saben nada en Glasgow.

De eso sí sabía George Dann.

Un músico parisino, educado en la música clásica y en el jazz, que dominaba con soltura el saxo y el clarinete y que, aseguraba, había compartido escenarios de club con el mismísimo Stan Getz.

Un tipo elegante que llevaba un hortera dentro y que, cuando descubrió el Levante español de los 70, desabrochó al hortera interior y se sintió en su hábitat natural. Hizo lo justo. Se mimetizó.

Las temperaturas bajarán en verano y subirán en invierno, el mar se comerá Torrevieja y Matalascañas y Honolulú y la Isleta del Moro.

El desierto llegará a Cardeña y la fuente de Cibeles se secará de agua y de títulos (espero).

Se deshelarán los polos y se desmoronarán los icebergs. El pecio del Titanic emergerá a la superficie repleto de fantasmas y su orquesta zombi seguirá tocando el Bimbó.

Porque Georgie Dann siempre estuvo allí.

Las chicas en verano/ni guisan ni cocinan/se ponen como locas/si prueban mi sardina.

Nadie invitó a Georgie Dann a Cosmopoética.

Ingratitud se llama eso. Como tantas cosas de este mundo.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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Publicado el
7 de noviembre de 2021 - 05:50 h
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