Alerta OVNI

Pues sí; lo que todos sabíamos ya está bendecido por los servicios de defensa norteamericanos: un objeto volador no identificado de forma esférica se posó en los años setenta, en el 75 o por ahí, en un descampado a las afueras de Cabra.

Sí; en Cabra puede ocurrir cualquier cosa, me dirán. De allí son Carmen Calvo y su hermano,

de allí son Pepe Calvo y su hermana, de allí pudo partir el tal Elcano y su archienemigo Magallanes para dar la vuelta al mundo.

Y Brad Pitt también puede ser de Cabra y de allí salió a buscar a su padre más allá de las estrellas. Y luego volvió y se compró una nave en las afueras. Lo normal.

Yo, sinceramente, no me creo los secretos de la NASA ni lo del área 51, ni lo de los plazos de la Ronda Norte, ni los del Palacio de Congresos, ni los del Palacio de las Cortes, ni a Carmen Calvo sin vacaciones y su incontinencia verbal o telepática. Y nunca he estado en Cabra, creo.

Yo ya solo me creo al tío de Cabra que hace casi 50 años vio un platillo volante esférico con dos entes humanoides dentro que intentaron

hablarle.

Y, sobre todo, compadezco a los lugareños del bar del pueblo que llevan lustros aguantando al menda contar su historia mientras Ferreras sale allí al fondo del garito, en una tele de plasma sin sonido.

Ah, bueno: y también creo en las diputaciones. Que son como nuestra NASA, llenas de gente, de certezas y de misterios.

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22 de septiembre de 2019 - 01:35 h
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