Juan José Rider, de PayThunder: “¿Hay algo más rápido que Amazon? Sí, la tienda de la esquina”

Juan José Rider | MADERO CUBERO

PayThunder es una empresa, un concepto, un montón de productos y dos amigos: Juan José Rider y Francisco Javier Gómez. Juntos han puesto en marcha una empresa tecnológica en la que la investigación y el desarrollo son la base de la obtención de ingresos. Justo la misma actividad que muchas empresas cordobesas y españolas prefieren dejar de lado siguiendo la máxima nacional de "que inventen otros".

Pero no es el caso de PayThunder, que inventa y mucho. Juan José Rider recibe a Cordópolis en sus instalaciones de Rabanales 21, donde se encuentran las oficinas en las que desarrollan la programación -software- de sus creaciones. Su producto estrella es el que da nombre a la empresa y que persigue agilizar a través del móvil la compra de cercanía, convirtiendo a cada tendero de barrio en una suerte de Amazon en miniatura.

Pero PayThunder es mucho más y tiene una división de cachivaches -el hardware- en el vecino polígono de Las Quemadas, donde investigan con sistemas de acceso, identificación de personas y hasta hologramas dotados de una incipiente inteligencia artificial. Y es allí donde Rider responde a nuestras preguntas.

PREGUNTA.¿Logras apagar el móvil o desconectarte de la tecnología en general?

RESPUESTA. Para eso me tengo que ir muy lejos, allí donde no haya cobertura. Pero desconectar depende de cada persona. A mí me encanta trabajar.

P. ¿Eres de tomar una caña o de pasar horas en un chat?

R. De tomar una caña, eso es seguro. Eso no cambia. Para mí la tecnología tiene que ayudar al trabajo, pero la parte social no la podemos perder. Eso es lo que nos diferencia a los seres humanos de las máquinas. Yo espero que a los hologramas les cueste un poquito tomarse una caña.

P. ¿Cómo empezasteis?

R. La firma PayThunder como tal surgió después de que en 2013 fuese a la entrega de los galardones andaluces Emprende 21 de La Caixa. Y cuando fui, me encontré que uno de los premiados era Qualica RD, la empresa de Francisco Javier Gómez, un amigo de la infancia. Nos reencontramos y estuvimos rememorando las veces que quedábamos para jugar al baloncesto o a los videojuegos. Empezamos a ponernos al día y vimos que nuestras dos empresas eran muy complementarias. Ellos tenían tarjetas inteligentes y sistemas de control de accesos, tornos, sistemas de fichar con sistemas de reconocimiento facial. En mi empresa, Wul4, estábamos centrados en sistema de soluciones de seguridad para bancos y pagos con el móvil. Habíamos hecho patentes como la que tenemos de pago para autobuses, Wul4bus, que es nuestra.

La tecnología tiene que ayudar al trabajo, pero la parte social no la podemos perder

P. ¿Dónde crecisteis y estudiasteis?

R. Mucha gente se cree que somos empresarios de familia y que nuestros padres lo eran. Pero no. Fran es hijo de guardia civil y vivió en el cuartel de La Victoria. Yo vivía cerca, en Ciudad Jardín, y solíamos juntarnos. En lo profesional, nuestras carreras fueron creciendo en distintas empresas en las que estábamos contratados, siempre aportando ideas mientras afrontábamos retos. Conforme fuimos consiguiendo metas, llegamos a un nivel top y fue en ese momento cuando ambos decidimos crear empresas por nuestra cuenta.

P. En tu caso, ¿dónde habías estudiado y trabajado antes?

R. Yo estudié la diplomatura de Informática en la Universidad de Córdoba; luego hice la superior en Málaga. A partir de ahí, fui a Madrid, donde estuve trabajando en ServiRed, lanzando todo lo que son los servicios de pago de e-commerce [comercio electrónico]. Te estoy hablando del año 2000. En ese momento, había 20, 30 ó 40 operaciones de e-commerce en toda España al día. Ahora son millones. Entre los que lanzamos todos aquellos nuevos servicios estaba yo. Siempre me ha gustado mucho todo el tema de la tecnología y la seguridad. Cuando estuve en la Universidad entré en el sistema de seguridad de credenciales de la UCO. Y sin que me pillaran, afortunadamente. Por eso tengo el título (risas).

P. ¿Lo hiciste para demostrar que la seguridad era débil?

R. Es que la seguridad es un concepto, una percepción. No existe al 100%. He hecho muchas demostraciones de hacking y he comprado, por ejemplo, billetes de Renfe a 1 euro. Todo eso se puede hacer.

P. Qualica RD y Wul4 se fusionan en PayThunder, que es un producto y una empresa.

R. PayThunder como producto nace con la empresa y todo lo que hay a su alrededor.

P. ¿Qué es Paythunder?

R. Es una herramienta que busca facilitar a los comercios una manera de crear campañas de publicidad dirigida al móvil de potenciales usuarios y consumidores. El objetivo es que puedan comprar de manera sencilla sin importar si el comercio está abierto o cerrado. Podríamos compararlo con Amazon, que te permite comprar unos zapatos que te llegan al día siguiente. ¿Hay algo más rápido que Amazon? Sí, la tienda de la esquina que te permite tener los zapatos en 20 segundos.

La seguridad es un concepto, una percepción. No existe al 100%

P. ¿La idea es convertir cualquier comercio de barrio en una especie de Amazon?

R. Más bien que los comercios puedan vender en ese Internet de proximidad de forma sencilla. Ahora mismo, un pequeño comercio como una zapatería si quiere vender por Internet ha de seguir una serie de pasos: comprar un dominio, desarrollar una página web... Invertir en total unos 6.000 euros de coste anual.

P. ¿Cómo se ha acogido vuestra idea? Porque uno podría pensar que el comercio de cercanía no es el más predispuesto a cambios semejantes.

R. Te encuentras de todo. Es verdad que, probablemente, Córdoba no sea el lugar donde te encuentras con los comercios más predispuestos, pero sí que hay determinados comercios que tienen una predisposición bastante grande. Te sorprenderías.

P. ¿Qué recorrido ha tenido PayThunder en este tiempo?

R. Ha sido bastante exitoso en el sentido de que hemos demostrado que su idea original funciona. Lo que ocurre es que siendo una empresa pequeña es complicado escalarla a un nivel superior porque tenemos el tamaño que tenemos. Y para poder llevarla a un nivel superior -y en multitud de sitios- trabajamos con terceros , con partners [socios] que hacen de distribuidores.

P. ¿Cómo se usa?

R. Cualquier comercio se puede registrar a través de Paythunder. com y empezar a recibir y realizar pagos. Sabemos que los comercios usan terminales TPV para los pagos con tarjetas de crédito. Pero si alguien te pide un bocadillo por WhatsApp, ¿se le puede cobrar con tarjeta a través de un TPV? Pues no, pero nosotros somos capaces de enviarle un mensaje de WhatsApp para que nos paguen de forma remota. Somos capaces de que cojas un taxi y no tengas que pagarlo con tarjeta. Por ejemplo, tu hija puede ir en el taxi y lo pagas tú desde tu casa. Hay una serie de nuevos casos de uso, nuevas funcionalidades que nos está poniendo la tecnología y a la que hay que dar soluciones con herramientas como ésta. Y nosotros damos soluciones.

P. ¿Veremos el día en el que entremos en un supermercado y salgamos con la compra sin hacer siquiera el gesto de pagar porque lo habrá hecho nuestro móvil automáticamente?

R. Determinados comercios, por grandes y complejos, son bastante difíciles de mover. Otros, en cambio, son más proclives a hacerlo porque o das pasos hacia adelante, o pronto no tendrás de darlos porque estarás muerto. La gente quiere comodidad y facilidad de compra. Piensa cómo han evolucionado los supermercados. Mis padres iban con efectivo y bueno, eso demoraba el pago y la gente también se frenaba comprando porque sabía exactamente con qué cantidad contaba. Desde que entró la tarjeta de crédito la gente tiene más alegría para comprar y, de hecho, hasta los carritos se han vuelto más grandes. ¿Para qué? Pues para que, en vez de un tomate, eches 10 más. Como consumidor te da la sensación de que necesitas llenarlo. Llegará un momento en el que ni siquiera tengas que echar ese tomate; porque ni siquiera tengas carro. Llegará un momento en el que comprarás de manera casi virtual desde cualquier sitio y cuando llegues, compra ya estará en tu casa. ¿Es el futuro? Es indudable. Y quien lo ponga en marcha el primero será el que gane.

La gente quiere comodidad y facilidad de compra

P. ¿Es realmente viable que el tendero de la esquina se recicle en ese sentido?

R. Lo que tiene que pensar es que tiene que hacerlo por narices.

P. ¿Y no requiere una inversión alta?

R. No, lo que requiere es un cambio de hábitos. Amazon es básicamente una empresa logística. No es otra cosa. Es capaz de llevar su producto desde sus instalaciones a tu casa en tiempo récord. El tendero de la esquina es probable que no sea capaz de llevar su mercancía a Portugal al día siguiente, pero tampoco es su mercado de negocio, su verdadero foco es la cercanía, el barrio. Y uno puedo estar conectado en su casa y decir "quiero estos productos y que me los manden a casa". ¿Quién te los manda? Tu frutero de la esquina, alguien que puedes ver y en la que puedes confiar porque la conoces del barrio físicamente. Tiene esa ventaja.

P. Es el reparto de toda la vida, solo que ahora el pago y el pedido se hace a través de la aplicación del móvil.

R. Exacto.

R. Pero también es cierto que estas nuevas tecnologías se han cargado a muchos pequeños negocios. Estoy pensando en Amazon y las librerías.

R. No estamos creando Skynet [inteligencia artificial ficticia de la película Terminator que trata de exterminar a la humanidad]. No vamos a terminar desarrollando una inteligencia ni nada de eso. El mundo cambia queramos o no y la cuestión es si nos queremos adaptar o no. Y no hablamos de adaptar en el sentido de aguantarnos, no es ese el concepto, nos referimos a aprovechar la oportunidad que la tecnología nos brinda. En ese sentido, tenemos que adaptarnos para aprovechar la oportunidad; eso es indudable. Lo que no podemos decir es que este no es el mundo que nos gusta y nos retiramos. Esa actitud es absurda.

El fenómeno 'startup' está sobreexplotado

P. Montasteis PayThunder en una ciudad mediana con serios problemas económicos. ¿Lo hicisteis pensando en clientes cordobeses o en que vuestro mercado era el mundo entero?

R. [Silencio] He dado charlas a gente joven que quiere lanzar productos y siempre les digo que primero piensen en el cliente. El 99% de las empresas que cierran lo hacen por falta de pasta, por falta de clientes. Lo primero en que hay que pensar es a quién y dónde vendes tu producto. Y en ningún caso recomiendo enfocarlo en el mercado local, sobre todo en el sector tecnológico. La razón por la que nosotros montamos la empresa en Córdoba es porque hay mucho talento. Si encontrara un talento similar fuera de Córdoba hubiese avanzado en otros sitios, pero aquí encuentras gente muy buena. Siempre pongo el mismo ejemplo cuando me hablan de estas cosas y se cita a Andalucía: pido que me nombren a una persona famosa por ser creativa de Madrid. Y yo le nombraré 50 más de Andalucía. Federico García Lorca no era madrileño, Góngora no era madrileño, Picasso no era madrileño. Alguno me nombra el caso de Cervantes pero es que era hijo de familia cordobesa. Talento hay un montón y es verdad que hay que apoyarlo. En el caso de Córdoba, falta un poquito de voluntad política, que cuando haya alternancia en el poder no se machaquen unos a otros las iniciativas que se hayan puesto en marcha.

El mundo cambia querAmos o no y la cuestión es si nos queremos adaptar o no

P. Concretemos. ¿Qué iniciativas se han podido machacar en tu sector de la tecnología, la investigación, la innovación y el desarrollo?

R. En Rabanales 21 no parece que haya ningún tipo de acuerdo para que se arregle el problema definitivamente. Cuando unos están en la oposición, critican la gestión; pero cuando están en el gobierno no saben cómo moverla. Y los que estaban en el Gobierno -y ahora lideran la oposición- critican. No es una cuestión de izquierdas o derechas, sino de que hay que preguntarse si realmente queremos hacer algo con Rabanales 21 y que se convierta en un foco de innovación para que vengan, crezcan y nazcan nuevas empresas y se genere riqueza económica. Porque no se genera haciendo fiestas, sino creando empresas o atrayendo a empresas para que crezcan aquí.

P. ¿Y el sector empresarial os apoya?

R. Es otro problema que tenemos aquí y que es endémico en Córdoba. Es muy fácil echarle la culpa al político pero yo no lo hago. Existe un problema cultural en esta provincia y es que en Córdoba no nos queremos. Si hay una empresa o una iniciativa de alguien en Córdoba, el resto de cordobeses debería de apoyarla y eso no pasa, eso no lo veo. Te digo por experiencia propia que en otras muchas ciudades como en Sevilla nos tratan fenomenal. Podemos hablar con consejeros de la Junta y somos como la empresa estrella dentro del universo startup de Andalucía. Lo mismo nos pasa en Granada o en Málaga pero en Córdoba no es que haya envidia, sino que no nos sentimos valorados. También es verdad que en nuestro caso tampoco nos preocupa excesivamente, pero sí que me parece malo para cualquiera que empiece. Es malo que en su propia tierra no se le apoye o no haya un ecosistema que consiga elevar a esos nuevos proyectos. Porque sin todo eso, es muy complicado salir.

P. Vosotros sí habéis salido adelante. ¿No se ha creado un ecosistema propio a vuestro alrededor formado por empresas cordobesas que se hayan acercado para ofreceros servicios o aprovecharse de los vuestros?

R. Hay alguna iniciativa que más o menos empieza a cuajar con empresas un poco más innovadoras, como puede ser Silbón, con quienes empezamos a trabajar y hacemos cosas interesantes porque son bastante innovadores. Hay que tener un poco de cultura innovadora y de cooperación y eso no es siempre fácil.

P. Silbón está fundada por gente joven. ¿El factor generacional es clave en este campo?

R. Cuando hablamos de innovación es importante entender que la tecnología es básica. Pero lo importante es tener visión de futuro y la edad no es clave. Mi madre usa el WhatsApp mejor que yo. Lo importantes que uno conozca lo suficiente y sea lo suficientemente ágil para entender que esa parte de innovación te va a ayudar a que avances más pronto y más rápido. Yo creo que hay empresas que tendrían que mejorar a nivel de innovación, empresas que tienen muy buenos productos en Córdoba, como el caso de Deza, pero con los que, desgraciadamente, no hemos tenido capacidad de hablar. No hemos sido capaces por 20.000 cosas: tal vez porque están en otra línea o porque no han tenido tempo. Pero claro, no podemos estar insistiendo porque tampoco es nuestro foco primordial. ¿Nos gustaría colaborar con empresas de Córdoba? Sí. Nos encanta, como ya lo hacemos con Aucorsa. Desde que vino el nuevo gerente, Juan Antonio Cebrián, ha habido mucha capacidad de diálogo y ganas. Por eso, ahora vamos a lanzar muchos más servicios con ellos en todo tipo de soluciones. Como por ejemplo, que la gente pueda recargar la tarjeta de autobús desde el móvil y otras muchas más utilidades. Y es que eso es necesario: pensar que al final todos esos servicios son buenos para el ciudadano, la empresa, la administración y todo el ecosistema económico y empresarial de Córdoba.

Si montamos la empresa en Córdoba es porque hay mucho talento

P. PayThunder da servicios fuera de Córdoba.

R. Sobre todo por España, pero también estamos trabajando también fuera del país. Y fuera de Córdoba sí te encuentras con más gente que comparte nuestra visión de las cosas. Como la directora de Innovación de Bankia, Carmen Chicharro, quien en seguida vio lo que podíamos hacer -y ya estamos haciendo- con las soluciones para Bankia. Ahí fuera hay mucha gente con una manera parecida de ver las cosas. Tal vez lo que tienes que hacer es encontrarte con esas personas, sobre todo las que están en puestos más o menos altos: directivos con capacidad de tomar decisiones.

P. ¿Desmontaríais lo que tenéis en Córdoba para iros allí donde existe el negocio, trasladando la empresa a Madrid, Barcelona o Valencia?

R. Ya nos lo han propuesto varias veces. Yo no lo veo, pero nunca digas nunca jamás porque nunca sabes lo que va a pasar. Depende todo de muchas situaciones. En Estados Unidos nos pasó una anécdota muy ilustrativa hace tres años. Fuimos a enseñar nuestro sistema de pago con ultrasonidos a través del móvil. Entonces, un profesor de la Universidad de Berkeley que gestiona los proyectos allí se quedó mirando eso y soltó "What the fuck are you doing in Spain? Come here, now" (¿Qué coño hacéis en España? Venid aquí, ahora). Lo dijo muy claro. Nos dijo que teníamos la bomba. En un rato hablando con él, nos contó que llevaba viendo proyectos 20 años pero en los últimos cuatro o cinco no había visto nada como lo nuestro. Pero nos advirtió que no podíamos pensar que íbamos a hacer negocio en remoto. Si quieres hacer negocio en Estados Unidos tienes que estar ahí.

P.¿No es eso contradictorio con el propio negocio que perseguís y al que pertenecéis? Uno crea un software en Córdoba para que se desarrolle un hardware en la India.

R. En el desarrollo no es tan importante, pero sí lo es cuando se monta un negocio. Ahí es cuando te tienen que ver la cara; en esa fase se sigue siendo social y analógico. Si vas a firmar con Walmart [gigante estadounidense de supermercados] te tienes que ver con ellos en sus oficinas de Nueva York. Y no puedes decir que estás en Córdoba. Tienes que estar allí, que te vean la cara, que te escuchen. Luego ya vendrá la parte de desarrollo. Por eso es importante tomarse el tiempo del contacto físico que facilite ese clima de confianza.

En Córdoba no nos queremos

P. Lo que cuentas del profesor de Berkeley es impresionante. ¿Por qué no os fuisteis?

R. (Silencio) ¿Por dónde empiezo?

P. Por el principio.

R. El fenómeno startup está sobreexplotado. Parece que todo el mundo tiene que ser feliz creando una y con todo eso del autoempleo. Irte a Estados Unidos a crear un negocio no es nada barato ni fácil. Ese es el mayor mercado del mundo y también donde los tiburones son más grandes. La competencia es brutal. Lo que planificamos en su momento –y lo que estamos haciendo- es que el sistema funcione localmente en España, Portugal y otros países europeos. La idea, a partir de ahí, es dar el salto con apoyo de inversión privada a Estados Unidos. Pero no darlo sin tener antes nada tangible. Si solo tienes tecnología, acabas siendo un mero proveedor y no es eso lo que queremos hacer.

P. ¿Y qué es lo que queréis hacer?

R. Lanzar un servicio completo a nivel mundial y no ser un proveedor puro y duro.

P. ¿Eso implica software y hardware?

R. Software, hardware, servicio de venta, call center...

P. Antes hablábamos de la falta de industria en Córdoba. ¿Puede tu sector crear fábricas tecnológicas donde se desarrollen hardware y equipos en una ciudad como Córdoba?

R. Lo que quieres es una solución al paro.

P. Sí. Y que las empresas que innovan en ideas que se pueden convertir en nuevos productos, garanticen que su fabricación se quede en el territorio. Tal vez la idea suena un poco a Donald Trump…

R. Se puede hacer. En parte ya trabajamos así. Lo más fácil para nosotros sería tener la empresa en Madrid o Barcelona, donde están los focos de inversión. Pero la tenemos aquí por el tema de talento que te comentaba antes. Y también porque la empresa como tal puede trabajar aquí dando mayor rendimiento que cualquier empresa de nuestro sector que lo haga en Madrid o Barcelona. Ya lo hemos demostrado.

P. ¿Y el segundo paso? El de crear una industria de bienes de consumo, ¿se podría hacer en el territorio o es mejor derivarlo a Marruecos, la India o Vietnam?

R. Ahora mismo, para bienes de consumo puro y duro que se generen en industrias, lo veo inviable. La legislación laboral es más rígida aquí y no puedes competir en precio con los chinos o los marroquíes. Hay qu competir con ellos en calidad. Y volvemos a lo básico. ¿Cuál es tu mercado potencial? En Córdoba se pueden hacer cosas muy chulas que solo se hacen tan bien en Córdoba. Hablo de la joyería, por ejemplo. Pero ahí encontramos otro problema y es que ahora mismo la demanda no exige calidad, la gente ya no está acostumbrada a una joya bien hecha. Ahora te clonan en China joyas con materiales que parecen muy buenos pero que te cuestan 3 euros y la gente se los compra.

Si quieres hacer negocio en Estados Unidos tienes que estar ahí

P. ¿Los mercados masivos han devaluado las calidad y su exigencia por parte de los consumidores?

R. El consumidor está acostumbrado ahora a una economía de usar y tirar. El caso de Zara o Inditex es típico. La ropa ahora es muy barata y sé que el año que viene estará destrozada, pero no me importa porque me compraré otra. Eso es lo que ahora demanda la gente. En ese esquema, luchar con calidad es jodido. En turismo sí que se están haciendo experiencias de calidad. Hace unas semanas vinieron a vernos responsables de Sibs, la empresa más importante de pagos de Portugal. Estudiaron PayThunder y vieron cómo usarlo en Portugal. De paso, visitaron la Mezquita y tuvieron una experiencia completa. Córdoba, a nivel turístico tiene que enfocarse en la calidad no en el turismo de bocadillo que llega, se hace dos fotos y se va. Hay que perseguir el turismo inmersivo de cosas brutales. Hay que huir del masivo que genera rechazo y no deja dinero. El turista con mucha capacidad económica al que se le ha dado una experiencia brutal -y Córdoba tiene los mimbres para eso- es con el que hay que trabajar.

P. En el sector hostelero te dirían que eso no genera tanto empleo.

R. ¿Que no lo genera un japonés que prefiere gastarse 600 euros diariamente? El empleo se genera con dinero. Si tengo 35.000 contratos a 1 millón de euros cada uno, te digo yo que generamos empleo. Pero si los contratos son menores y tenemos menos, no hay para generar un empleo que genere riqueza.

P. ¿Qué camino le espera a PayThunder?

R. A día de hoy queremos que nuestro servicio sea una especie de estándar dentro del sector español. Nos hemos dirigido mucho a bancos y entidades financieras porque creemos que son el motor de nuestro sistema. Por un lado, unen la parte de comercio con la del cliente. Y su sentido de negocio es salvaguardar el dinero, el mismo que manejamos nosotros para trasladar el dinero de un lado a otro. Los bancos son el instrumento y nosotros la tecnología que se ese usa para que funcione todo el sistema. Este año queremos afianzar nuestra posición en España y colocarnos en Portugal y otros países. Después, daremos el salto a Latinoamérica. Por último, tenemos que ver la mejor estrategia para implantarnos en Estados Unidos.

El consumidor está acostumbrado ahora a una economía de usar y tirar

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