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Entrevista N&B
Fátima Gálvez: “Con cinco años tenía clarísimo que quería ser campeona olímpica”

Entrevista N&B a Fátima Gálvez, campeona olímpica de tiro

Una luchadora en un mundo de hombres. Con esa frase, en definitiva, podría definirse la carrera deportiva de Fátima Gálvez Marín (Baena, 1987), en caso de que nos pidieran acortarlo en pocas palabras. Y aunque ya esa pequeña muestra ofrece un contexto enorme, lo cierto es que su trayectoria va mucho más allá. Un talento innato para el tiro, forjado junto a su padre en cacerías y tiradas de feria, y que ha ido perfeccionándose hasta ser uno de los más precisos del mundo. De romper cinco platos consecutivos cuando la dejaron lanzar por primera vez, lo que para muchos fue poco más que una casualidad, a brillar con luz propia saboreando un oro en unos Juegos Olímpicos. De un momento a otro pasaron algo más de 25 años, y por el camino fue acumulando innumerables éxitos, tanto a nivel nacional como internacional.

Por palmarés, sin duda, una de las mejores deportistas españolas de la historia, así como una de las más sobresalientes de su propia disciplina. Y una cumplidora de sueños con todas las de la ley. De hecho, con cinco años hizo una lista de éxitos que quería cumplir de mayor, y hace poco más de un año consiguió completar todos los desafíos. Campeona de Andalucía, de España, de Europa, del mundo y de unos Juegos Olímpicos. Y el hambre y la ambición siguen intactas para la baenense, que no olvida sus raíces y es precisamente de ahí, de los suyos, ese pequeño refugio mental y emocional del que dispone muy pocas veces al año, de donde saca fuerzas e ilusión para continuar derribando récords. Toda una vida dando en el blanco.

PREGUNTA. Bueno Fátima, vamos a empezar si te parece por el final. Has cerrado el calendario del 2022 hace apenas unas semanas en El Cairo. ¿Buen sprint no? Con una medalla de bronce.

RESPUESTA. Sí, es un sprint inesperado, porque esa competición no estaba cerrada al final de la temporada ni del calendario internacional, lo que pasa que aprovecharon ya que era la asamblea del nuevo presidente de la Federación Internacional y sacaron esta nueva competición. Digo nueva porque siempre se ha hecho un año sí y otro no, y era donde se entregaba el plato de oro. Entonces, para mí fue un jarro de agua fría porque quería tener más tiempo de descanso, ya que la temporada 2023 empieza en enero, pero ya que se plantea que tenía que participar porque era la número uno del ranking, era la campeona del año anterior y demás, propuse participar para, al menos, revalidar el título del año anterior y el plato de oro. Me quedé a las puertas, pero bueno, es lo que tú has dicho, buen sprint final y estoy contenta con el resultado. 

P. ¿Qué valoración sacas de este año?

R. (Se detiene a pensar) Pues a ver cómo te lo valoro…

La verdad que, si tuviese que dar una puntuación del 1 al 10, te diría que un 9,5, porque no solo he conseguido la plaza olímpica para París 2024, sino que también me quedo subcampeona del mundo, entonces el medio punto que me falta sería si hubiese ganado el campeonato del mundo, que ya hubiese sido un 10 perfecto. He conseguido diferentes medallas de oro con mi compañero Alberto Fernández, diferentes medallas individuales, o sea que puedo estar muy satisfecha con el año, después de venir de un año muy importante como fue el de los Juegos Olímpicos, y sin tener prácticamente descanso, meterme en una nueva temporada y conseguir la plaza olímpica fue lo mejor.

P. Como hablábamos antes de empezar. Por tu propia profesión, te tiras la mayor parte del año fuera de Córdoba, incluso buena parte del mismo fuera de España. La vuelta a casa, entiendo, se hace con más ganas así.

R. Claro, una vez que termina la temporada, la gente quiere irse de vacaciones, quiere aislarse un poco de la vida cotidiana que todo el mundo tiene. Yo, sin embargo, una vez que termino la temporada, lo que quiero es volver a mi casa, estar con mi familia, con mis sobrinos, con mis hermanas, disfrutar de esos que carezco tanto que es la familia a lo largo del año.

La pasión por el tiro me viene por mi padre

P. Además, muchas veces, y como ocurre en este caso, el regreso viene acompañado de reconocimientos, otros compromisos más allá de lo deportivo. Recientemente has recibido premios y condecoraciones en Baena, tu pueblo natal, y si no me equivoco por partida doble, o aquí en Córdoba en la gala de Onda Cero.

R. Es la consecuencia de una buenísima temporada, la gente te quiere valorar ese trabajo y esfuerzo, la consecución de estas medallas con un reconocimiento o un premio como el que hoy (la entrevista se realizó el miércoles 14) recibo de Onda Cero. Es verdad que todos son de agradecer, todos son significativos e importantísimo, como el de hija predilecta de Baena. Venía comentando con mi madre en el coche que era un título muy prestigioso a nivel local, porque claro, en Baena ya no puedo aspirar a más nada. Y claro, que mi pueblo me lo reconozca así, es de sentirme súper orgullosa y satisfecha de ello.

Es cierto que, cuando termina la temporada, lo que una quiere es descansar y desconectar, pero cuando en mi caso es cuando aparecen los compromisos más oficiales (risas), en los cuales se reconoce un poco el trabajo, claro, lo que te decía al inicio de la pregunta. Pero bueno, hay que aceptarlo así y ya está.

P. ¿Te sientes reconocida y querida en tu tierra?

R. Por supuesto, yo estoy súper orgullosa de mis raíces, de mi tierra, no solamente en Baena, por todo lo que han hecho por mí en el último año y medio, sino siempre he sentido ese apoyo, esa ayuda por parte del Ayuntamiento de Baena, pero también por Diputación de Córdoba, por la Junta de Andalucía, que dentro de dos días voy a Almería a recoger el premio a mejor deportista andaluza. Creo que estoy haciendo una labor muy importante en el tiro, no solo a nivel personal mío, de satisfacción propio, sino del tiro al plato, porque, al final, esos pequeños o grandes logros que he ido cosechado a lo largo de 25 años de carrera están siendo reconocidos por grandes instituciones, y quieras o no, eso es también darle visibilidad al mundo del tiro.

P. Si te parece, ahora sí que vamos a dar un salto hacia atrás. Vámonos al principio de todo. ¿De dónde te viene o cómo surge la pasión por el mundo del tiro?

R. Esa es la pregunta del millón (risas).

La pasión me viene por mi padre. Yo soy la pequeña de cuatro hermanas y siempre he compartido los momentos de cacería y tiradas que hacía mi padre de feria, siempre le he acompañado yo desde pequeña. De hecho, yo no recordaba la primera vez que tiraba al plato, hasta que el otro día, en la gala de Baena de hija predilecta, en un vídeo muy emotivo que me pusieron, mi padre me recordó precisamente en qué fecha yo empecé a competir. Y fue cuando mi padre ganó una de las tiradas en Baena, por el 28 de febrero, una vez que termina la tirada, mi padre pidió permiso para que yo pudiese tirar unos cuantos platos, porque claro, yo lo veía tantas veces competir, tirar, cazar, y decía: yo sé pegar tiros, ¿por qué no me dejas probar.

Pidió permiso, me lanzaron cinco platos y esos cinco platos los rompí. Aunque parezca mentira, pero es que los rompí. Hay gente que dirá: eso es suerte. No, no. Me tiraron uno, se pensaban que era suerte, me tiraron dos más, los seguía rompiendo, me tiraron otros días y decían: coño, la niña tiene algo…Mi padre fue el primero que dijo: la niña es buenísima, para esto vale. Y ese 28 de febrero fue cuando yo empecé a tirar al plato, del año prácticamente 97, porque en el 98 ya empecé a competir.

P. ¿La modalidad deportiva también la conoces a través de tu padre?

R. Yo la conocía antes. Con 5 años, en los Juegos de Barcelona 92, mi madre la tengo aquí de testigo, en el verano yo vi a una china ganar en categoría absoluta, porque no había ni categorías Damas ni Senior, competían hombres y mujeres juntos. La vi ganar con récord olímpico a esta china, en tiro al plato, entonces a mí me llamó mucho la atención. Entonces, claro, yo veía que mi padre se iba de cacería, que venía, que tenía armas, yo le pregunté y mi papá me dijo: esto es tiro al plato, esta mujer tal. Ganó. A mi me impactó tanto que ese fue mi primer referente femenino. Y ahí, me impactó tanto, que, aunque parezca surrealista, con 5 años yo quería ser tiradora.

Hay gente que a esa edad decía astronauta, pues yo quería ser campeona olímpica, campeona del mundo de tiro al plato, como esa mujer que yo vi ganar a todos los hombres. Y ahí empezó mi contacto con el tiro al plato, con cinco años.

P. Mi impresión es que el mundo de la cacería tradicionalmente ha sido muy mayoritariamente masculino. Imagino que más aún cuando eras tú una niña. ¿Era igual en la modalidad deportiva? ¿Qué es lo que te encuentras en esos primeros pasos?

R. En mi página puedes encontrar una frase con la que yo me defino, que es que me he criado en un mundo de hombres. Yo cuando empecé con 11 añitos, había mujeres, pero quizá había 10 o 12 mujeres que competían, entre ellas ya estaba María Quintanal, Vanessa León, Vanesa Majuelo. Diferentes tiradoras importantes por aquel entonces del equipo nacional, pero éramos poquitas.

Pero ya te digo, la mayoría eran hombres y yo he tenido que forjarme una personalidad para que estos no te comieran terreno. Al principio te ven como una tira, qué graciosa, qué bien tira, pero cuando ya entra en juego la disputa por un premio, en el cual la niña se lo puede quitar, ya dejo de ser niña y empiezan un poco ese micromachismo hacia la mujer. Pero a día de hoy, gracias a todos los premios, todos los reconocimientos que hemos conseguido, tanto Alberto Fernández y yo, hemos hecho que no solamente incremente la participación en el mundo del tiro, sino que incremente esa participación femenina, esas júnior femeninas que hacían falta desde hacía ya mucho tiempo.

Yo me he criado en un mundo de hombres y me he forjado una personalidad para que no me comieran terreno

P. En efecto, comentas lo que pones en tu web de ser “una luchadora en un mundo de hombres”. Hay otro apunte que me llama mucho la atención, y es que dices que naciste zurda pero te enseñaron a disparar con la derecha porque era lo correcto. Me ha generado mucho interés por ser yo también zurdo. ¿Hay diferencia entre disparar con un lado u otro?

R. Era lo correcto para el arma que tenía en aquel momento. Los primeros tiros que pegué fueron después de este primer momento que te voy a contar. Cuando yo acompañaba a esas cacerías a mi padre, yo quería que me dejase tirar, pero mi papá no quería. Entonces, en una de las latas que había en el campo, me dejó tirar, pero el arma que llevaba era para diestros, porque era un arma repetidora que expulsa los cartuchos hacia el lateral.

No es lo mismo que tú el arma la portes en el lado izquierdo que todo el recorrido de la expulsión del cartucho te pasa por toda la vista, que la lleves en la parte derecha y directamente ya salvas el ojo izquierdo en este caso. O en el derecho en caso de tirar con la zurda. Mi padre no sabía nada de la dominancia del ojo, mi padre sabía que él es diestro, que esa escopeta va aquí porque va a aquí y tú tiras y guiñas un ojo y ya veremos a ver qué pasa. Y cuando llevábamos ya como diez años pegando tiros, era que: oye, que tu hija es zurda, que tu hija no puede tirar con la derecha; ¿Cómo que mi hija? Sí, sí, su ojo dominante es el izquierdo y tiene que tirar…

Cuando me lo comentó mi padre, yo dije: pues yo ya no cambio. Diez años pegando tiros y ganando títulos, yo dije: me quedo así. Y no creo que me haya ido muy mal.

(En este momento interviene el fotógrafo Rafael Madero) P. ¿Y no te da el gusanillo?

R. Yo he tirado, pero no es lo mismo. Ya la habilidad que tienes, la rutina, disparando con la derecha. Con la izquierda puedo tirar con los dos ojos abiertos y rompo platos, pero claro, la sensación, el feeling, la seguridad, la técnica. Todo lo robotizado que tengo el gesto técnico, me llevaría muchísimos años llevarlo al lado izquierdo.

P. Y esos primeros pasos de querer abrirte camino en el tiro deportivo, siendo como dices una excepción dentro de la mayoría. ¿Notaste diferenciación de algún modo o cierta discriminación?

R. Claro, siempre la ha habido.

P. Siempre.

R. En el año 92 cuando gana esta china y deja al hombre en “vergüenza”, porque, claro, le toca su orgullo que una mujer haga récord olímpico 200 de 200 y gane a dos hombres en una modalidad absoluta. La Federación Internacional propone a partir de entonces que las mujeres deben tirar 75 platos y los hombres 125. Por un lado, disminuye el número de platos para intentar hacer la competición mucho más amena, pero no es equitativa ni igualitaria por ninguna de las dos partes. Sobre todo, para quitarse de encima esa comparativa entre hombres y mujeres.

Desde ese momento, yo sé y me consta, porque yo no era tiradora profesional en esa época, pero conozco a tiradoras veteranas, como Susan Nattrass, que empezaron a luchar para que se volviese o pudiésemos tirar el mismo número de platos que los hombres. De hecho, había una desigualdad hasta en los premios. El hombre ganaba muchísimo más que la mujer en caso de un Campeonato Nacional. Entonces, eso era inviable. Nos costó mucho trabajo y sacrificio, hasta que, en Río de Janeiro, conseguimos que se igualase, no solo el número de platos, sino también las bolsas de ayuda que había en esas categorías para hombres y mujeres. Entonces, fíjate si ha llovido, desde el año 92 hasta 2016, cuando pudimos igualar los mismos premios y número de platos. Pero siempre ha habido esa discriminación. Nos ha costado bastante. 

P. Como dices, te habrás encontrado muchísimos casos. Uno que se hizo muy público fue en 2018, en una competición en Málaga.

R. Sí, hasta ese momento, en las tiradas que había un poco de clubes, se deben regir por una normativa. Ya sea la normativa nacional o la internacional. En ese caso, había una competición abierta en la que estaban las diferentes categorías: primera, segunda, tercera y cuarta, además de damas, júnior, veteranos y adaptados. Pero luego, había un único premio para la general, en el que se disputaba una única final entre los mejores de la competición, sin exclusión de ningún tipo.

Para favorecer a uno de los deportistas que era socio del club, tuvieron que eliminarme a mí, indicando que me apuntaba como mujer, pagando 30 euros de inscripción, lo cual es una tontería, porque…Lo cuento así un poco liguero porque es lo que pasó. Cuando tú pagas 30 euros, el club tiene una iniciativa para que las categorías inferiores, en este caso la cuarta categoría, que son los más inexpertos, no tengan que pagar una inscripción muy alta para ganar el mejor título. En caso de que tú pudieses acceder a la categoría general, tú pagarías esa diferencia. Es más, no la pagarías, te la descuentan del premio en metálico que recibes.

Entonces, yo pago 30 euros como dama, pero en el momento en que accedo a la categoría absoluta, me descuentan la diferencia a pagar con respecto a la primera categoría. Así, alegando que la Federación Internacional no permite competir a hombres y mujeres, y además por esa diferencia en la inscripción, me excluyeron de participar en la final que me había ganado por mi pulso, 120 platos, que entré en segunda posición, para lucrarse uno de los deportistas que eran socios del club. Le dieron la Copa a este deportista y yo me quedé sin final y sin participar en ese campeonato.

Además, luego mal visto, porque también salieron detractores diciendo que yo me quería llevar el mejor premio pagando la mínima cantidad, que si había dejado en mal lugar a las mujeres porque habían creado en ese momento una final solamente para nosotras, sobre la marcha. Bueno, como tú no puedes participar en la final general, te creo una de damas para que puedas luchar por el título de damas. Y tampoco era lógico porque no la había. Y de hecho, en ese campeonato también había discriminación en la bolsa de ayuda. No era la misma bolsa para un primera categoría que para damas.

En Río 2016 conseguimos que se igualara el número de platos y los premios para hombres y mujeres

P. ¿Notas que ha habido evolución desde entonces?

R. Por supuesto. Dicen que no hay mal que por bien no venga. Me sucedió eso en Málaga, y ya en todas las competiciones que hay a nivel de clubes, se especifica que todas las categorías, si hay una clasificación general, todos pueden acceder pagando esa diferencia, que siempre se ha hecho así, pero no solo eso, hemos conseguido que las bolsas de ayuda que hay tanto para hombres como para mujeres sea siempre la misma a nivel nacional, que antes tampoco lo era.

Un ejemplo, un hombre ganaba un Campeonato de España y se llevaba una bolsa de ayuda de 1.000 euros. La mujer ganaba y se llevaba 196 euros. Fíjate la diferencia. ¿Qué era lo que alegaban ellos? Pues que eran 20 primeras frente a 12 mujeres. Pero eso no es así, el reparto no es equitativo. El reparto lo hacían a su beneficio. Por tanto, si tenemos que mirar más cuantas personas se inscriben por categoría, debería ganar más un cuarta categoría que son mayoría los inexpertos, que los que son expertos.

P. Totalmente.

Y lo que dices de la Federación Internacional, que no permite que compitan hombres y mujeres, ¿crees que debería cambiarse esa norma?

R. Bueno, a ver, se podría hacer una competición en la que, como se hace en los clubes, hombres compiten por un lado y las mujeres por otro. Es verdad que esto es un deporte que no hay diferencia física, ni de arma, ni de munición, ni de platos ahora mismo. Somos iguales completamente. Pero como hombres compiten por un lado y mujeres por otro, pues debería de haber una segunda final en la que los mejores de toda la competición pudieran acceder a un premio especial de los mejores de todo, que englobe toda la competición.

A la vista esta que mi compañera Zuzana Rehák-Štefečeková en los Juegos Olímpicos hizo 125, fíjate la primera vez que nos dejaron competir con la misma cantidad de platos que los hombres y una mujer bate el récord olímpico en unos Juegos desde Barcelona 92, que se dice pronto. Yo creo que sí que podemos competir con los hombres perfectamente, lo que pasa que esa categoría no está creada.

P. Mirándolo ahora con perspectiva. De esos primeros disparos que diste, que te decían que era casualidad, pero lógicamente algo había. En lo que es la puntería, la precisión. Cuánto es necesario de entrenamiento y cuánto hay de talento natural.

R. Mira, talento, todo el que es deportista y ha llegado a un nivel olímpico, por definirlo de alguna forma, el talento está. Lo que diferencia una excelente deportista, de una que no es tan buena, pero con talento, es el trabajo duro. Yo cuando he dado charlas, pongo muchas veces el ejemplo de Usain Bolt. Él siempre decía: yo llevo cuatro años preparándome a fondo para correr en nueve segundos. Yo llevo 25 años rompiendo platos para ganar una medalla en los Juegos Olímpicos. Es mucho más el trabajo que la recompensa en sí.

P. Son muchísimos los títulos, medallas y competiciones que has ganado durante todos estos años de trayectoria. Vamos a ir centrándonos, si te parece, en algunos que yo he querido resaltar. Por ejemplo, con 14 años ganas tu primer Campeonato de España absoluto en Foso Universal. Y te hace decantarte por esta modalidad.

R. Sí, a ver, en aquella época, el seleccionador nacional que había no me quería en el equipo nacional porque era muy pequeña. Entonces, con 14 años yo me tenía que decantar solamente por universal porque era la única vía que tenía, primero para entrenarme, para coger experiencia y para cosechar éxitos en otra modalidad distinta porque no me dejan competir fuera.

Cuando ya me quedo con 16 años campeona de Europa, campeona de la Copa del Mundo y subcampeona del mundo, este entrenador ve en mí que tengo cualidades para estar en el equipo nacional (risas), y con 18 años me permite participar en el primer campeonato del mundo júnior, el cual lo gano. Y a partir de ahí empieza a tenerme un poco en cuenta, pero le cuesta trabajo. De hecho, tuve problemas con él porque era como al rebelde dentro del equipo. Él quería que tirase de una forma, pero como yo no rompía platos pues decía: yo por ahí no voy, yo sigo por aquí, que por aquí sí rompo y por allí no. Entonces, era la rebelde y eso le tocaba mucho su orgullo y siempre me dejaba un poco de lado, hasta que gané la primera plaza olímpica que ya contaba conmigo para todo.

P. En 2005 fue ese Campeonato del Mundo júnior, en Lonato. Puede ser ese tu primer gran éxito internacional.

R. No, mi primer gran éxito internacional fue el Campeonato de Europa con 16 años de foso universal. Aunque sea de otra categoría, no inferior, pero no le quita complejidad. Entonces, con 16 años hice récord, me quedé campeona de Europa absoluta con tiradoras de la magnitud de Colavito, que disparaba con Mari Carmen García de Cubas, campeona del mundo también en Baena, Maria Sole Santasilia, tiradoras italianas experimentadas en el mundo del tiro, y yo con 16 años le pegué un repaso a todas. Para mí ese fue el más grande de todos.

Luego sí vinieron el Mundial de foso olímpico, la plaza olímpica, pero ahí es donde me di cuenta de que yo para esto valgo, porque si he sabido controlar los nervios, la presión y ganar a todas estas mujeres. Y te estoy hablando yo con 16 años y mujeres de 37, 38 y 40 años, que llevaban 15 o 20 años perfectamente pegando tiros.

En tiro al plato podemos competir con los hombres perfectamente

P. Nos vamos ahora al año siguiente, 2006, donde logras tu primer Campeonato de España en foso olímpico, además de la Copa de España y Copa Presidente. Un año que te permite consagrarte a nivel nacional.

R. Sí, lo que pasa que siempre he tenido el hándicap de que el entrenador, a pesar de que ganaba nacionales, no contaba conmigo para llevarme a Copas del Mundo. Había ganado el Campeonato del Mundo júnior y él me seguía sacando a las competiciones como júnior. Y no quería como júnior, sino como senior. Yo siempre iba por delante de lo que él quería o pretendía para mí. Entonces, era una forma de demostrarle que yo era buena y que merecía estar en el equipo nacional senior de damas. Pero él no quería. Le costó bastante. Pero bueno, esa era mi lucha.

P. Era tu lucha, y llegamos a 2011. Nos vamos a Chile.

R. Sí, segunda en la Copa del Mundo y plaza olímpica.

P. ¿Cómo recuerdas esa Copa?

R. Mira, me hace gracia porque el recuerdo que tengo de ese campeonato es que yo pasé de ser la niña rebelde, la que este señor no quería dentro del equipo, a ganar una plaza olímpica y ser la niña bonita y estar dentro del equipo. De no ser quería, a ser la más querida y amada por parte de esta persona. Lo recuerdo con risa, con cariño, pero fue así.

P. El premio de la plaza olímpica, el sueño que todo deportista de niño desea.

R. Yo sabía que la iba a conseguir tarde o temprano. No sabía cuando se podía ganar la plaza, no sabía cuántas plazas había en ese campeonato. Algo que sí que hizo bueno ese señor es que, cuando me presenté en la final, él no me dijo que eran las plazas olímpicas. Yo lo único que quería era ganar el campeonato. Yo decía: la plaza olímpica llegará, pero yo quería mi primera medalla internacional. Iba preparada y de hecho me quedo a las puertas de ganar. Gana Alessandra Perilli y cuando acabo me dicen: has ganado la plaza olímpica. Claro, yo no lo me la esperaba, porque yo ya estaba contenta con la medalla de plata y pensaba que se ganaba (la plaza) ganando el campeonato. Salí así un poco, joder, creo que se ha escapado la plaza. Y cuando me dicen: no, no, la tienes. Ostras, eso fue para mí lo más grande. La verdad que fue un cambio, de estar en negro a pasar a blanco.

P. Esa enorme alegría contrasta un poco con algunas declaraciones que hiciste en su momento. Siendo la primera mujer cordobesa con plaza en unos Juegos Olímpicos, y aquello prácticamente no tuvo la repercusión que merecía a nivel de medios, instituciones, patrocinadores…

R. Ni la tenía, ni la tengo. Desde que gané esa plaza olímpica, eso pasó sin pena ni gloria a nivel provincia. Es verdad que una deportista cordobesa va a unos Juegos Olímpicos, sí que se reconoce mi labor como deportista y el éxito que conlleva esa plaza olímpica, pero yo esperaba una mayor repercusión de cara a patrocinadores, ayudas de instituciones, y aquello pasó como pasa ahora.

Ahora es verdad que, a raíz de esta medalla olímpica conseguida con mi compañero, tengo más peso y más repercusión, pero las ayudas y reconocimientos por parte de patrocinadores y demás, son nulas.

P. Ahora que está de actualidad el Mundial de fútbol, con la repercusión que tiene un deporte que se puede decir que el resto en comparación son todos minoritarios. No sé cómo se ve eso desde el punto de vista de una deportista que lo ha ganado todo y acostumbrada a ir a Campeonatos del Mundo, Europeos, Juegos Olímpicos.

R. No creo que todos sean minoritarios. Son minoritarios reconocidos por los medios de comunicación, pero todos los deportistas tienen una repercusión importante para una masa. En el tiro somos más la tercera o la cuarta federación que más tarjetas federativas tenemos a nivel nacional. Entonces, el problema no es que seamos minoría, es que somos menos conocidos.

Lo que diferencia una excelente deportista de una solo con talento es el trabajo duro

P. A nivel mediático, me refiero.

R. Somos menos conocidos mediáticamente, pero movemos mucho dinero para que seamos reconocidos. Entonces, hay algo que no funciona bien cuando nos volvemos locos por un Mundial de fútbol y, sin embargo, hay otros deportistas que llegan casi a la altura de, no lo digo por mí, pero tenemos deportistas a nivel nacional que llegan, no sé, a la altura de un Rafa Nadal, Lydia Valentín, y la repercusión que tienen es casi nula. Ni se conocen.

P. A eso voy, ¿qué se siente cuando ves eso? Cuando el más mínimo detalle de otro deporte tiene tanta repercusión.

R. Mira, sinceramente, el deportista que le gusta la fama y adquiere esa repercusión, y le gusta, pues me parece fenomenal. Pero yo no busco la fama, no busco ese reconocimiento, yo lo que quiero es que se le dé valor a lo que hago.

Lo que me parece mal es que vengamos de unos Juegos Olímpicos, y me alegro mucho por los compañeros, no voy a dar nombres, pero fuimos tres oros en los Juegos Olímpicos. Se llevaron la gloria dos personas. Y a nosotros nadie nos conoce a nivel nacional. El esfuerzo que hemos hecho es casi el mismo, o incluso más, que el resto de compañeros que han ganado un oro, una plata o un bronce, incluso los que han ganado diploma olímpico. Y te podría decir deportistas que han ganado un diploma olímpico y tienen una mayor repercusión que nosotros en tiro olímpico. Entonces, eso es lo que me parece mal.

Pero el problema no está en nosotros. A mí me llegó un periodista de Televisión Española, y estábamos Alberto y yo y me decía: Fátima, a ver si ya por lo menos el tiro, con esta medalla olímpica, que pensábamos que el tiro iba a salir más a conocerse en la televisión y tal. Y sabes lo que nos contestó el periodista súper famoso, de Televisión Española, de deportes: tenéis que ganar más. Y digo: si este hombre, que me va a hacer una entrevista, recién llegada de Tokio, y me dice que tengo que ganar más, que con una medalla olímpica, con medallas mundiales, con Europeos, con no se cuantos Juegos Olímpicos, no se cuentos campeonatos internacionales que tenemos a nuestras espaldas, tanto Alberto como yo, es que no se ha enterado de qué va la película todavía. Nosotros no tenemos que ganar más. Los medios de comunicación deben moverse más para que salgan todos los deportes por igual. Pero claro, aquí entra en juego la economía de cada uno de los deportes. El movimiento de masas que hay. Si a nosotros no nos dan la oportunidad de salir en televisión, pues tampoco podemos mover muchas masas para que podamos costear y ser más visibles.

(Interviene de nuevo el fotógrafo) P. Y las marcas comerciales también…

R. Es que vengo de unos Juegos Olímpicos, pensando que iban a salir patrocinadores y un patrocinador de una marca deportiva te diga que, sobre todo un deporte olímpico, que: no, no, en mi marca no patrocinamos armas. Ni tiros ni escopetas. Es que mi deporte es olímpico. Es que te estamos pidiendo unas zapatillas y una indumentaria. Es una forma de hablar. A las casas no les interesa relacionarse con armas. En España, en Italia son los número uno. En Francia ni te cuento. Y en Rusia ya ni hablamos. Pero si nos vamos a América es otro extremo completamente al que sufrimos aquí.

P. Bueno, vamos a volver a ese 2011. Meses después de tu primera plaza olímpica, consigues también el Campeonato de Europa, en Belgrado. Si no me equivoco tu primer oro internacional en categoría absoluta en foso olímpico.

R. Sí. Yo de ese campeonato recuerdo que, justo después de ganar esta medalla y esa plaza olímpica para Londres, me acuerdo que fuimos a Australia y el campeonato se dio falta. Pero porque había un uso horario tremendo, de más de diez horas de diferencia. Lo pasamos un poco mal. Entonces, yo fui a ese campeonato y fui con muchísimas ganas, porque yo venía con muy buenas sensaciones, no de Australia, sino de Chile. Me encontraba tirando muy bien y me veía: jolines, si he quedado segunda, a estas las gano yo. Y siendo pequeña y sin tener la experiencia que tenían las demás. En ese campo ya me quedé subcampeona de Europa en el año 2005, cuando gané el Mundial júnior, me quedé subcampeona júnior en el Europeo. Y me encantó. Era como un campo fetiche y decía: cuando vuelva me tiene que dar buenas alegrías, buenas sensaciones. Y me las dio, porque gané el Campeonato de Europa con 21 o 22 años, hice 72 platos, mi propio récord, luego entré en la final con grandísimas tiradoras, que nadie apostaba nada por mí y yo iba derecha y sin frenos a conseguir mi medalla. De hecho, la conseguí.

Pese a la medalla olímpicas, las ayudas y los patrocinadores siguen siendo nulos

P. Y un año después, 2012. Llegan los Juegos. Luego has podido ir dos veces más y tienes plaza para unos cuartos. No tiene nada que ver con lo que habrás sentido en Tokio, pero unos primeros Juegos son diferentes.

R. Fueron chulísimos. Yo me acuerdo que me emocioné muchísimo cuando se hace el desfile y entramos en el estadio olímpico. Era como un sueño hecho realidad. Ya estoy aquí. Esto es lo que quería. Lo que veía en televisión. Verme con los grandes deportistas dentro del estadio olímpico.

Fue un año muy bonito, y difícil, porque termino mi carrera como enfermera. Compaginé estudios con entrenamientos, de una forma totalmente solitaria, aunque tuviese un seleccionador nacional, esa persona nunca me entrenó para esos Juegos. Yo me entrené de la mejor manera posible, o que conocía en ese entonces. Fui preparada con los medios y el conocimiento que tenía en aquel momento y conseguí un quinto puesto. En un campo que también me traía muy buenos recuerdos y muy buenas sensaciones, porque gané el Preolímpico con un temporal malísimo. Entonces, estaba deseando que llegara la competición.

Es verdad que, al final, pues bueno, si contamos que no teníamos lo medios suficientes para preparar ese campeonato, porque había recortes, era cuando la crisis y demás, y las ayudas eran minoría. Estaba terminando estudios universitarios y me planto con un quinto puesto, pues la verdad que satisfecha porque, jolines, si me preparé sola. No había nadie que me echara una mano. Había otras compañeras que sí que llevaban un equipo que la ayudaban en todo, pero yo, sin embargo, con mi familia un poco: venga, que tú puedes. La psicología que te puede dar un familiar y las ganas que tenía yo de comerme el mundo, conseguí solamente eso…

¡Solamente eso! (risas)

P. Solamente, sí (risas).

R. Es que cuando vine de Tokio, que no se en qué puesto me quedé, decía quién pillara el cuarto puesto de Brasil (risas). Que parece poco, pero no.

P. Sigues creciendo a nivel deportivo, y 2015 es otro avance más, otro año clave. Si hablas de campos que se te dan bien o donde tienes buenos recuerdos, Lonato es otro.

R. Lonato me encanta también. Lonato es mi campo, porque no solamente gané en júnior pero volví a ganar en senior, en un año que fue caótico. Un año en el que me expulsaron del equipo nacional, gané los primeros Juegos Europeos, me dejaron fuera del Campeonato de Europa que también era una firme candidata a medalla y, antes del Mundial, conseguimos arreglar la situación con la Federación, encauzar un poco la situación, y me convocaron para el Mundial. Tocaron mi orgullo porque me echaron de forma totalmente injusta e inapropiada del equipo nacional, reclamando que me pagasen, fíjate, estamos hablando de 2015, que me pagasen el diploma olímpico de 2012, que no lo había cobrado todavía por parte de mi federación. Me expulsaron de forma injusta e ilegal.

Entonces, intenté, con una persona que me ayudaba por aquel entonces, que me incluyeran en el equipo de nuevo, y ¿mi objetivo sabes cuál era no? Ganar el Mundial para demostrar que la única que podía ganar un Mundial era yo, y de hecho lo gané. A mí era ponerme una zancadilla y decía: sí, pues ahora te voy a demostrar que soy yo la que… Y toda mi carrera deportiva se puede definir así, he encontrado obstáculos y dificultades a lo largo de estos 25 años. Y seguro que seguiré teniendo, pero si hay algo que me caracteriza es que ante las adversidades me crezco.

P. Como dices, un año muy bueno. Campeonato del mundo, Juegos Europeos y el año lo acabas como número uno del ranking mundial.

R. Sí, ese fue uno de los mejores años a nivel deportivo, porque prácticamente lo gané casi todo. Casi todo. Y de hecho, quedar número uno del ranking, que creo que fue la primera vez que me quedé, fue lo mejor.

P. Ahora avanzamos hasta 2016. Segundos Juegos. Río de Janeiro. Llegas como favorita y das un pasito más, porque finalizas cuarta, muy cerquita del podio, pero con un final…

R. Muy amargo.

Algo no funciona bien cuando nos volvemos locos por un Mundial de fútbol y hay otros deportistas a la altura de Lydia Valentín que ni se conocen

P. Sí, en ese shootout.

R. Fue muy amargo, porque, es lo que te estaba contando antes, cuando vengo de Tokio, y me quedo la decimotercera o decimocuarta, y me lamentaba y lloraba, no porque no me hubiese preparado bien, joder, yo no he trabajado para esto. Me lamentaba y decía: quién pillara el cuarto puesto de Brasil. Yo lo repudié, lo lloré, lo rechacé, me lamenté, y cuando me quedo ahí como, incluso más lejos, valoré mucho más en Tokio ese cuarto puesto que cuando fui realmente cuarto. Para mí fue un mazazo súper grande.

Rocé la medalla. Es que yo, muchas veces, cuando me quedé subcampeona del mundo en 2014, hubo una persona, que no voy a decir quien, que me dijo: ganar un Mundial es muy difícil. Como quedé subcampeona, yo hablar con mi mamá y decía: ¿tendrá razón esta mujer en lo que me ha dicho? Que yo no voy a ser campeona del mundo, porque claro, la situación ha ido cambiando tanto, que ya las finales hay que tener más suerte que otra cosa. Y al año siguiente gané el Mundial. Y cuando me quedé a las puertas (en los Juegos), decía: ¿ganaré yo alguna vez una medalla? Si esta oportunidad era clarísima. Cómo he desperdiciado esta oportunidad.

Y fíjate que luego, cinco años más tarde, no la habré ganado en individual, que yo creo que es lo mejor que había podido pasar tanto a Alberto como a mí, que le hemos dado tantas alegrías al tiro, es conseguirla conjunta. Mi madre decía: tú imagínate ganarla tú y que Alberto, después de tantos años, no la gane. O al revés. Entonces, la ganáis y los dos salís colmados de gloria. Y es verdad, y además, es mucho más bonita.  

P. Y en estos Juego creo que hubo cierta polémica con la música y demás.

R. No, bueno es que ya se está poniendo como rutina que cada vez que hay una final, en cualquier campeonato, se pone música de fondo para estimular y para ambientar. Allí, lo que más sufrí fue el cansancio de tantos días fuera de casa, la fatiga ocular por la forma de tirar que tengo y el cansancio ya en sí de las temperaturas extremas que sufrimos, porque eran 85º de humedad, aquello era tremendo. Era muchísimo peor que pleno verano aquí en Córdoba. Entonces, eso es lo que yo sufrí, que la vista se me secaba muchísimo y claro, inicialmente disparo con un 50% de la vista, luego abro los ojos y tengo que localizar y enfocar. Y ahí es donde lo pasé peor, pero el ambiente era mucho más tranquilo que el resto de Juegos Olímpicos.

P. Damos otro salto y nos vamos a 2020. Ya llevabas meses con tu plaza olímpica cuando se produjo el anuncio de que se aplazaban los de Juegos de Tokio por la pandemia. En tu caso, declaraste que esa pausa te sentó muy bien.

R. Yo estaba en la gloria, porque a mí me encantaría terminar una temporada y tener un mes entero de decir: te quedas en tu casa, no sales, comes bien, haces deporte, tu familia está bien, pero tú te dedicas a descansar y preparar tu mente para lo que se avecina. Y mi confinamiento fue ese. Yo estaba en Granada, mis padres en Baena y para mí lo más importante es que estaban bien, que ninguno tenía el Covid ni ninguna enfermedad rara que pudiese sufrir alguna complicación en caso de pillar el Covid.

Y para mí fueron mis vacaciones, yo qué sé, no sé cómo decírtelo, soñadas. Llevo toda mi vida pegando tiros, no he descansado, empalmando un año con otros, de idas, venidas, viajes, un estrés. Y yo cuando me presento en mi casa, recién mudada, mi casa así como nueva, que podía disfrutar de ella, y decía: ostras, esto sí que de verdad me dio una energía y una calma que cuando empecé batí mi propio récord. Tenía tantas ganas de pegar tiros.

Yo me acuerdo que, cuando batí mi propio récord en una Andaluza, llevaba dos semanas pegando tiros. Pero es verdad que, como esto no se olvida, es como montar en bici, que cuando coges un poco de rutina, te quitas los vicios, las cosas negativas, entras con otras ganas, otra positividad, porque hice un trabajo muy importante con mi psicóloga en esos meses de pandemia, que entré y dije: arraso. Pero claro, se trasladaron al año siguiente y ya empezaron otros problemas diferentes.

P. Pero las ganas que tenías se vieron recompensadas con esa medalla de oro por equipos mixtos. Un sueño cumplido. Lo decías al principio, que desde niña lo que querías es ser campeona olímpica. Y algo más de 20 años después, ahí está.

R. Yo tengo, cuando empecé a pegar tiros, en mi escopeta antigua, con la que empecé, tengo un folio en el que me hice una lista con todo lo que quería ganar. Campeonato de Andalucía, Campeonato de España, Copa de España, Copa del Mundo, Campeonato del Mundo, Campeonato de Europa. Me quedaba la medalla olímpica, y cuando llegué a mi casa cogí la lista (hace el gesto de poner un tick). Y esa hoja lleva por lo menos 25 años, está amarilla y todo (risas). Esa hay que enmarcarla el día que yo ponga un museo.

Y yo para mí eso fue un sueño hecho realidad. Con cinco años yo tenía clarísimo que quería eso. Y es verdad que, en un momento puntual, pues te entra un bajón, y te preguntas: ¿la ganaré o no la ganaré? Llevo compitiendo toda la mi vida. Si en el primer obstáculo que me encuentro, hubiese tirado la toalla, desde no estaría sentada aquí contigo. Era cuestión de tiempo.

Los medios de comunicación deben moverse más para que salgan todos los deportes por igual

P. Mirándolo ahora con el paso del tiempo. Teniendo los tres oros en las tres grandes citas. Europeo, Mundial y Juegos Olímpicos. ¿Qué supone cada uno de esos oros para ti?

R. Todo. Eso es Fátima Gálvez en estado puro. Desde que empecé hasta hoy, porque, detrás de esas medallas, o detrás de cada uno de los oros, que tengo todos los oros, y eso es lo que yo me proponía en mi carrera, ganar todo. Existe un granito de arena por parte mi familia, por parte de las personas que me han ayudado, por parte de las personas que no confiaban en mí, porque todo, incluso aquello que resta, ha sumado. Es lo que te comentaba antes, ¿qué no puedo? Pues te voy a demostrar que puedo. ¿Qué no voy a llegar? Pues voy a llegar. Hay mucha gente que te ha apoyado a lo largo del camino, pero hay mucha otra que se ha quedado esperando que fracasaras. Entonces, eso me ha dado más ganas y energía para demostrar que podía. El palmarés que tengo es la suma de todo.

P. Ha sido una lucha deportiva, y también lo hemos hablado antes, ha sido una lucha, que imagino habrá evolucionado, de poder vivir de esto.

R. Sí, ha costado muchísimo. Los deportistas de hace 20 años, las ayudas que había por parte de instituciones locales o autonómicas, no había prácticamente. A lo mejor alguna empresa te daba la munición o un arma, pero tenías que demostrarle que eras muy, muy bueno, para que te diese un arma en concreto. Y gracias a Dios, con las ayudas que tenemos ahora del Team España, que antes era la ayuda de deportista olímpico o ADO, las becas que ha creado Juanma Moreno, tanto la ayuda Olimpus como los programas Mentor y demás, están ayudando y fomentando a los deportistas que estamos en auge ahora mismo. En la máxima competición. Ha cambiado muchísimo, evidentemente, de cuando yo empecé a ahora.

Pero claro, todo tiene un esfuerzo y sacrificio. No todo el mundo puede dedicarse a esto si no llegas a ser el numero del ranking mundial. Tienes que demostrar que eres bueno para vivir de ellos. Tampoco es que siga muy boyante. Me da para ir y para seguir compitiendo.

P. Lo has comentado antes un poco de pasada. Hay otro aspecto sobre ti que creo que no conoce tanta gente. Llevas casi toda la vida pegando tiros, por así decirlo, y desde hace unos años eres enfermera también.

R. Claro, una parte buena que yo hice, que me pasó por una desgracia de mi padre, que tuvo un accidente. Yo dejé los estudios y cuando mi padre tuvo ese accidente, me di cuenta de la importancia que es tener una carrera. Empecé con un curso de auxiliar de enfermería, me apunté con 20 años a sacarme el bachiller que no lo tenía, y accedí a la universidad como deportista para sacarme la enfermería. Para mí creo que ha sido mi mayor logro.

Es verdad que mi deporte es muy longevo, pero una vez que se termina la vida deportiva, detrás no hay nada. Tú puedes cosechar éxitos, hablar de lo que has ganado, de lo que has perdido, puedes tener unos pequeños ahorros, pero si no tienes unos estudios después de la vida deportiva, a qué te vas a dedicar. Estos deportistas que se encuentran un poco perdidos, que no se saben que hacer. Yo creo que mi vida está encauzada, al tiro también para enseñar aquello que he aprendido y ayudar a los jóvenes a llegar donde yo he llegado, y con una carrera profesional en el mundo sanitario.

P. ¿Por qué te decantaste por el mundo sanitario?

R. Pues mira, mi madre siempre ha sido la que pone las inyecciones en mi casa a mi padre, la que nos trae la medicina y tal. Y ella siempre decía: me gustaría ser enfermera o prácticamente, que antiguamente se decía: yo si hubiese estudiado algo sería prácticamente. Y yo siempre decía: pues a mí también me gusta. Coser la sutura, el cuidado a las personas necesitadas. Siempre me ha gustado ayudar a la gente. Y me viene un poco por mi madre, que ella no lo sabe, se está enterando ahora, pero eso es lo que yo le he escuchado siempre, que le gustaría ser prácticamente, pues digo: es una carrera muy bonita que voy a hacer yo. Y por ahí me viene.

P. Qué bonito, tiradora por tu padre y enfermera por tu madre.

R. Sí (risas)

Si hay algo que me caracteriza es que ante las adversidades me crezco

(Interviene de nuevo el compañero fotógrafo) P. Y mirando esa hoja que decías, ¿qué te queda?

R. No me queda nada.

Por sacarle más punta al lápiz. Tengo dos medallas de plata de los Juegos del Mediterráneo, que eso no estaba en mi currículum por aquel entonces. Ganar la de oro en los Juegos Mediterráneos y la individual en unos Juegos Olímpicos. Si gano una plata o un bronce en unos Juegos, se da por finiquitado la lista, pero prácticamente lo tengo todo. Y bueno sin el prácticamente. Tengo todo conseguido.  

P. Y según he leído, incluso te planteas en un futuro poner en marcha una escuela de tiro.

R. Sí, lo tengo casi organizado, pero tengo que darle salida, cuando tenga un poco de lugar. Ahora mismo no tengo tiempo. Si no tengo para mí, imagínate para dar clases. Pero me gustaría. Hay mucha gente que me solicitan consejos, y es verdad que por ahí puedo encauzar también un poco mi carrera deportiva. No solo como entrenadora, sino con clases particulares para gente que quiera perfeccionar en técnica. Que el tiro parece muy simple, pero es muy complejo.

P. Bueno, y para cerrar ya, después de tantas medallas y éxitos nacionales e internacionales. De cara a la nueva temporada tendrás que marcarte algo que te motive.

R. Sí, yo ya tengo fijado el Mundial, Europeo y Juegos Europeos. Para mí son las tres medallas más importantes. Las Copas del Mundo tú participas para ganar igualmente, pero para tantearte un poco a ver en qué puedes mejorar o en qué has fallado, pero las tres tiradas más importantes son esas tres. Sobre todo, me encantaría volver a ganar el Mundial, el Europeo y en los Juegos Europeos vengo con medalla también en los últimos en Minsk, que me quedé tercera, y en Bakú, y entonces me gustaría ganar esos tres oros. Es muy difícil, porque yo no conozco ninguna tiradora que haya ganado cinco medallas consecutivas de oro. Yo sí he ganado cinco medallas consecutivas, pero de diferentes colores. Pero bueno, vamos a pelearlo.

P. Y para 2024, la individual en París.

R. Sí, vamos de cabeza, ya la mixta no existe. Hemos hecho historia Alberto y yo. Creo que eso ya no lo va a poder conseguir nadie, pero sí que tengo cualidad y capacidad para ganar esa medalla individual y si contamos con un poquito de suerte vamos a intentar conseguirla. Si no hay ningún cambio en la clasificación, en las finales, que ahora están intentando a ver cómo podemos vender mejor el tiro en unos Juegos Olímpicos. Yo creo que es muy simple: el que más platos rompe es el que gana. Entonces, esas idas y venidas en la clasificación a nosotros nos repercute, porque nos tenemos que adaptar. Nosotros mismo a veces no sabemos cómo son los sistemas. Tenemos que preguntar y eso genera desconcentración e inseguridad en las competiciones. Al final gana la que más suerte tiene. 

Sacarme la carrera de enfermería para mí ha sido mi mayor logro

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