Du Yun: “La trata de personas es una actualización de la esclavitud”

La Premio Pulitzer de Música, Du Yun / ALEX GALLEGOS

74 años. Casi tres cuartos de siglo. Ése es exactamente el tiempo que ha tardado una mujer en alzarse con el Premio Pulitzer en la categoría de mejor composición del año. Desde que se instauró esta modalidad en los premios, en 1943, hasta que este mismo año se ha distinguido el trabajo compositivo de la artista y multiinstrumentista asiático-americana Du Yun (Shanghai, 1978), una decisión que ha tenido su propio hashtag #hearallcomposers (#escuchadatodosloscompositores) con el que se quería denunciar una larga historia de discriminación de género.

Que Du Yun sea compositora de música operística es sólo una muesca en su revólver, aunque una muesca importante, puesto que, como ella misma reconoce, es “un mundo de hombres”. En realidad, Du Yun lo mismo hace pop -y te regala un CD de esa vertiente-, que cambia a un discurso más punk, o que se centra en componer una ópera alegórica sobre uno de los males más endémicos del capitalismo y quizá de los menos mediáticos: la trata de personas.

Un capitalismo salvaje que permite, a cambio de un precio pactado, no sólo explotar sexualmente a otras personas, normalmente mujeres de zonas desfavorecidas, sino también rellenar huecos emocionales, afectivos e incluso paternofiliales. La trata va más allá de la prostitución, explicará en una entrevista mucho menos intensa de lo que el titular sugiere, y realizada en la Caja Negra del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), donde este viernes 24 de noviembre ha ofrecido un concierto junto a su inseparable colaboradora Claire Chase.

Ambas tuvieron tiempo para tocar piezas de la ópera Angel´s Bone, un, según la crítica, “provocador trabajo” coescrito junto a Royce Vavrek, que le ha merecido el Pulitzer y que, inspirado en un relato corto de Gabriel García Márquez, habla de ángeles caídos y de personas que hacen del tráfico de personas su modus vivendi. Acostumbrada a viajar por todo el mundo, Du Yun ha recalado en Córdoba para ofrecer su primer concierto en España, aunque no su primera visita, como, dentro de su propio despiste, se tendrá que recordar a sí misma nada más empezar la entrevista.

PREGUNTA. ¿Primera vez en Córdoba o Andalucía?

RESPUESTA. Sí… Ah, no, espera, no es verdad (se ríe). No, no… Estuve como turista en Sevilla y Granada hace un par de años. Se me había olvidado, pero estuve por Granada unas semanas. Y estuve viendo la Alhambra. Y me hubiera gustado quedarme un poco más y haber disfrutado de un poco del flamenco.

P. Es una buena cuna flamenca Granada.

R. Sí, de alguna manera me he dado cuenta de que el flamenco es algo enorme, porque, cuando vienen a Nueva York los más tops a tocar... (Se frena) ¿Sabes que en Nueva York hay un festival flamenco?

P. Sí.

R. Pues allí van los más grandes, y claro, es espectacular. Pero siempre había soñado con venir aquí a Andalucía y verlo en su entorno. Pero creo que es difícil. Al menos encontrar los realmente buenos.

P. Sí, ayer mismo lo hablaba con un amigo a raíz de tu visita. La mayoría de los sitios donde hacen espectáculos flamencos son para turistas, aunque hay algunas peñas que son muy buenas, aunque igual no abren todos los días.

R. Exacto.

Cualquier folclore o tradición oral me parece algo súper complejo

P. Muchos de los músicos extranjeros con los que he hablado suelen considerar el flamenco un arte muy complejo. ¿Es tu caso?

R. Para ser sincera, cualquier folclore o tradición oral me parece algo súper complejo, sobre todo si no has crecido con ello y no le has dedicado horas y horas a ello… Si tú te pusieras a estudiar Ópera China… La gente normalmente empieza a aprenderla desde que son muy pequeños, día sí, día también. Al final la aprendes con tu maestro, ni siquiera vas a la escuela, sino que lo aprendes día a día, como un martillo…

P. Demasiada dedicación, ¿no?

R. En parte sí. En el mundo actual es una lacra. Todo va tan deprisa que pensamos que, como tenemos acceso a Spotify, ya sabemos cómo usarlo, y eso no es cierto. Con la música pasa eso. O con la pintura. Hace falta tanto tiempo, tanto entrenamiento, incluso físico para dominar algo así. Saber cómo hay que mover la brocha. O en la escultura en piedra. La música es igual, al menos para mí.

P. Cierto, aunque sí te puedo decir que muchos de los más grandes del flamenco no han estudiado una partitura en su vida.

R. Simplemente lo sentían (Se pone a cantar). Es muy difícil, sobre todo si lo miras desde una perspectiva de escritura musical occidental. En la música contemporánea, no sé si tú eres músico, todo está muy fuertemente marcado, como en el swing de un Jazz (se pone a cantarlo). Con una educación clásica lo dibujas mentalmente. Pero lo importante es, sobre todo, que lo sientas. Creo que con el flamenco es así. Con el tango también. Creo que en el flamenco es tu cuerpo el que determina hacia donde va la música.

P. Como compositora, ¿necesitas huir de la visión matemática de la música?

R. Creo que voy en ambas direcciones, porque he tenido un entrenamiento súper profundo en escritura de música, así que tiendo hacia a ello. Además, creo que es una muy buena herramienta para mí, el poder utilizarlo cuando ocurre esto de que se pierde el sentimiento. Entonces, uso esas técnicas para hacer que pasen cosas, experimentar, y hacer que la química fluya.

En el flamenco, es tu cuerpo el que determina hacia donde va la música

P. Entiendo. Leyendo sobre tu ópera premiada, me ha venido a la mente un proyecto que seguramente te interesaría. Aquí en Córdoba un productor que se llama Fernando Vacas ha escrito una ópera flamenca que se llama A través de La Luz y que, al igual que la tuya, se vale de la figura de un ángel que baja a la tierra.

R. ¿En serio? ¿Podría verlo?

P. Puedo enviarte ahora información ahora cuando terminemos la entrevista.

R. Sí, sí, quiero verlo, por favor.

P. Estoy seguro de que te va a encantar. ¿Por qué escogiste esta figura, la del ángel caído? ¿Qué querías decir con esto de Angel´s Bones?

R. Bueno, es una historia escrita junto a Royce Vavrek. Y, en mi caso, para Angel´s Bone me inspiré en Gabriel García Márquez.

P. ¿En serio?

R. En serio. El de Cien años de Soledad (se ríe). Pues García Márquez tiene una historia breve (Se refiere a Un señor muy viejo con unas alas enormes) sobre un ángel, o algo así, con las alas rotas que aparece en el patio de una casa y entonces la gente del pueblo se empieza a aprovechar de él. Ésa fue una de mis principales inspiraciones sobre lo que deberían ser los ángeles caídos. Para mí, en aquel momento, que estaba indagando sobre la trata de seres humanos, sobre mujeres o chicos, una imagen poderosa era la del intermediario que es capaz de aprovecharse de otra persona. Todo el proceso que le lleva a convertirse en ese alguien.

Nadie aspira a ser una mala persona en su vida. A veces, simplemente ocurre gradualmente

P. Un intermediario cualquiera.

R. Sí. Claro. Nadie aspira a ser una mala persona en su vida. A veces, simplemente ocurre gradualmente. Y a mí me interesa. Obviamente porque no soy víctima de la trata de mujeres. Así que quería hablar de un tema con el que me identifique. Y, por algún motivo, opté por identificarme con los intermediarios, hombres y mujeres que se aprovechan de la trata. Y me puse en la situación. ¿Qué haría yo si pudiera explotar a alguien? ¿Qué me ha podido llevar ahí? Ese viaje personal me parecía interesante.

P. Una tragedia contemporánea.

R. Sí, y también una cotidiana. Y que a mí personalmente me genera empatía, no sólo hacia la víctima, sino hacia esas personas que toman esas decisiones. Por ejemplo, en Angel´s Bone, se abordan la historia de personajes como la ‘Madame’ que proviene de algún lugar de Europa del Este; o del matrimonio de conveniencia, una alianza que sólo pretende conseguir visados y que va más allá de ser legal o ilegal.

P. Bueno, en Occidente eso es ilegal.

R. Cierto. Hoy en día, como sabes, la inmigración está en boca de todos. Particularmente en Europa, pero también en EE. UU. Para un mexicano, por ejemplo, quizá el matrimonio de conveniencia sea lo único a lo que se pueda agarrar. Mi idea en la obra es que este tipo de problemática entre lo que es legal e ilegal es un tanto difusa, muy poco clara.

P. Claro, además, el marco legal puede cambiar de un año para otro.

R. O esta misma noche.

P. Normalmente, se asocia a la trata como trata de blancas, con una índole sexual.

R. Si. Pero en la obra abordamos todo tipo de trata de personas y no solamente el tema de la explotación sexual. En la obra hay quien hace cosas buenas por las víctimas. Les ofrecen comida, les ayudan, les cogen de la mano. Y, al mismo tiempo, están quienes se aprovechan y hacen otras cosas. Quienes se masturban, quienes quieren ducharse con ellas. De algún modo, la obra tiene un punto muy católico, que radica en que uno tiene libertad para ser quien quiera, aunque, a veces, esa libertad personal se mueve en la difusa línea entre lo legal y lo ilegal.

La trata de personas es incluso peor que la esclavitud, porque la esclavitud es un suceso histórico circunscrito a un momento determinado

P. ¿Y este tipo de relaciones contemporáneas, caben en un género clásico como la ópera?

R. No entiendo.

P. Bueno, la imagen que tengo de la ópera es una tragedia, hasta ahí bien… Bueno, lo cierto es que no se mucho del género. Disculpa.

R. (Se ríe) No. Tranquilo. A ver, los temas contemporáneos caben en la ópera. Al final, tenemos al coro de la ópera, que es, en parte, el que aporta una estructura operística y que viene desde la tragedia griega, y va narrando la historia y funciona dramáticamente.

P. Además, es una manera diferente de arrojar algo de luz sobre un asunto que no suele salir en los medios de comunicación.

R. Exacto. Cuando empecé con la música de Angel´s Bone, estaba leyendo un libro y me quedé asombrada al indagar en los intermediarios. Lo normal es que, si no eres una víctima de la trata de personas, tiendas a pensar que está ocurriendo lejos de ti. Es como el accidente de avión que pensamos que nunca nos va a ocurrir a nosotros (toca el banco de madera). Pero, a medida que uno indaga y empieza a unir los puntos, se descubren cosas curiosas.

P. Por ejemplo...

R. Pues por ejemplo que muchas de las víctimas de trata, chicas sobre todo, se refieren a los explotadores o intermediarios como sus novios. Viven una relación muy abusiva, pero que, por algún motivo, no se distingue demasiado de las que se establecen entre noviazgos o matrimonios en los que el hombre siempre tiene el control de la relación o del cuerpo de la mujer. Juegan con ellas y sus cuerpos.

Hoy en día,hablar de esclavitud no tiene sentido, porque se parece más a un empleo

P. De nuevo, vuelta a lo cotidiano.

R. Exacto. Está ocurriendo puerta con puerta, a veces. En Nueva York está el distrito de Queens, donde hay mucha trata de seres humanos. Por ejemplo, mientras se celebra la Superbowl, que es un macro evento mundial, Queens o Nueva Jersey se convierten en el epicentro internacional de la trata de blancas.

P. Ocurrió algo parecido en Kiev con la prostitución durante la Eurocopa de fútbol.

R. Claro. Y por eso es importante el arte. Es muy importante poder tener la libertad para iniciar un diálogo que ponga el foco sobre algo que está ocurriendo en tu patrio trasero. Para el americano medio, esto es algo que sólo ocurre en Camboya, el Sur de Asia o Europa del Este. Y esas quizá sean sólo las redes…

P. Es cierto que la imagen de la trata, cinematográficamente al menos, es la de mujeres de Europa del Este o Tailandia…

R. Pero es un estereotipo contra el que hay que luchar. La trata de mujeres está ocurriendo en todo el mundo, en cualquier parte. Aquí al lado está ocurriendo. Mira, vengo de estar en Abu Dabi y allí me han preguntado mucho por el tema porque en Dubai la trata de mujeres es enorme. Y luego he estado en China, donde, como puedes imaginar, es aún más grande, porque la trata de personas implica a niños. Es que la trata no es sólo sobre tráfico sexual. La trata de personas va también de trabajo, o de padres que quieren niños o maridos que quieren esposas… y los adquieren.

El arte político es a veces propaganda, y puede estar modelado

P. Es probablemente la forma más canibal del capitalismo.

R. Mmmm. Esa me gusta.

P. Es que hablamos de engullir relaciones, vender niños, mujeres, hombres, trabajadores... Siempre a quien puede pagarlo.

R. Exacto. Es que la trata de personas es incluso peor que la esclavitud, porque la esclavitud es un suceso histórico único, circunscrito a un momento determinado. Vale, ahora sigue ocurriendo, pero como suceso histórico y bajo una especie de sistema organizado, sólo ocurrió una vez. Y, sin embargo, la trata de personas es algo que se lleva repitiendo desde hace siglos, una y otra vez. Y ahora se suma el pensamiento capitalista, que habla de beneficio sin fin. De algún modo, la trata de personas es como una actualización o modernización de la esclavitud.

P. Esa me ha gustado a mí. Me la quedo.

R. Hoy en día, hablar de esclavitud no tiene sentido, porque se parece más a un empleo. Se parece a un sistema de empleo. Aunque muy poca gente se para a pensarlo.

Cuando obtuve el Pulitzer, fui muy criticada incluso por las víctimas de trata

P. Totalmente. Aquí en España rara vez se habla de nuestra participación histórica en la esclavitud. Muy poca gente sabe que Sevilla, por ejemplo, era prácticamente ruta obligada de paso de esclavos que luego acababan en otras partes del mundo. Ahora ha salido un documental que habla de ello, en 2017.

R. ¿Cuál?

P. Gurumbé se llama. También te gustaría. El caso es que el arte a veces tiene que jugar este papel, provocar e invitar a la reflexión, ¿no crees?

R. Sin duda. Absolutamente. Cuando obtuve el Pulitzer, fui muy criticada incluso por las víctimas de trata. Víctimas que, con total seguridad, no han visto la ópera, pero que sintieron que, de alguna manera, alguien ahora se estaba aprovechando de su problema para obtener fama o reconocimiento. Existe cierto peligro en esta noción, porque, cuando escribí la obra, obviamente no pensaba en obtener un Pulitzer, y porque sólo quería documentar algo que está ocurriendo en el mundo actual. No obstante, sí que me gustaría distinguir entre el arte político y el arte social.

P. ¿En qué sentido?

R. Bueno, Angel´s Bone no es política. Es una obra que puede vincularse a la justicia social. Son dos conceptos totalmente diferentes. Porque el arte político es a veces propaganda, que puede estar modelada. El arte social es completamente diferente. De algún modo, la gente siempre acaba haciendo suya una buena obra de arte, ya sea una película, una serie de televisión, una canción o un cuadro… La acaban asimilando como propia, a pesar de que no la han vivido o experimentado personalmente. Esa es la responsabilidad social del artista.

Como estoy tan segura de mis capacidades artísticas, no me importa que nadie resalte que soy mujer.

P. Y un Pulitzer es bueno también para ello, ¿no?

R. Obviamente.

P. ¿Lo esperabas?

R. Obviamente no (Se ríe).

P. ¿Cómo te puede cambiar personalmente un premio de esta envergadura?

R. Te puedes poner en plan: “Toma, en toda la cara” (bromea). No, en serio. Como soy asiático-americana y mujer, compositora, que hay poca gente capaz de mantener una carrera en este ámbito y más haciendo, como yo hago, cosas diversas en géneros tan variados, creo que es muy grande que la próxima generación de mujeres visualice que se puede. Este premio, si algo ha tenido para mí o quiero que tenga, es el poder de motivar a chicas jóvenes a dedicarse a esto. Eso es muy poderoso.

P. Es una de las cosas que quería comentarte, porque, de algún modo, toda la información al respecto remarca que eres “la primera mujer músico” en ganar el Pulitzer, con énfasis en la palabra “mujer”. Y ese énfasis me suele chirríar en términos de igualdad.

R. Sí, pero a mí no me chirría ahora tanto. De hecho, me encanta en el sentido de que, como estoy tan segura de mis capacidades artísticas, no me importa que nadie resalte que soy mujer. Si no estuviera tan segura, puede ser que me enfadara. De algún modo, trato de luchar por ello día a día. Hoy, al contrario que hace 10 años, hay muchas más personas y organizaciones que están apostando por compositoras y artistas femeninas y eso es algo bueno que da esa “etiqueta”, el decir: “Soy una artista y tengo el empoderamiento para alentar a las chicas jóvenes a que me sigan”. Yo, desde luego, voy a apropiarme de esa etiqueta.

Hay mucho poder social en el hashtag de #metoo

P. Entiendo.

R. Sí. Y súmale que no soy blanca, soy china. Cuando era más joven me quedaba en eso de “mi trabajo es lo que cuenta” y no dedicaba tiempo a luchar contra esto, ni a tratar de decir a la prensa que yo era “lo que estaba a punto de llegar”. Sencillamente, esto ha acabado llegando.

P. Bueno, has mostrado mucha seguridad. El mundo de los compositores es muy de hombres.

R. Y el de la arquitectura… A ver cuántas arquitectas famosas puedes nombrarme, aparte de Zaha Hadid. En la ciencia también. Sí, en general es un mundo de hombres.

P. Y tanto. Para el Pulitzer se llegó a crear este hashtag #hearallcomposers (#escuchadatodos) para denunciar cierto sexismo, ya que ha habido que esperar a 2017 para que una mujer se lleve el premio a la mejor composición musical.

R. Me encantan los hashtags. Y además son muy sucintos a la hora de poner el foco. En general me encanta la tecnología y no entiendo a estas personas que hacen un anuncio tipo “me voy de Facebook porque no aguanto las opiniones de los demás”. Si no te gustan, basta con no leerlas, solo tienes que ignorarlas. Las tecnologías son herramientas, y si puedo llegar a una determinada audiencia para decir lo que quiero decir, me parece estupendo usar ese hashtag. Mira ese tan famoso. Hay mucho poder social en el hashtag de #metoo. Está señalando a muchos hombres.

Culturalmente todo se ha aplanado. Si miras una revista de viajes, hoy en día todo se parece un poco entre sí

P. Eres firme defensora del poder social en todo, por lo que veo.

R. Sí. Pienso mucho en todo. Lo primero es que soy una ciudadana que tengo que vivir en este mundo. Y me preocupan los problemas que afrontamos en la actualidad. La mejor forma de romper los muros entre nosotros es ser curiosos.

P. La última, ya que vamos cortos de tiempo. Hablabas de que tu nuevo proyecto iba a abordar el impacto de la emigración. ¿Hablabas desde una perspectiva cultural? Es algo que me interesa mucho.

R. Bueno, desde un punto de vista cultural puedo hablar muy poco, porque es algo que va más allá de mi capacidad de comprensión. Para ser honestos, culturalmente todo se ha aplanado. Si miras una revista de viajes, hoy en día todo se parece un poco entre sí. Pero si uno puede bucear profundamente en algo es cuando empiezan a aflorar las diferencias interesantes. Si yo me pongo a estudiar flamenco, puedo aprender todo sobre ello, pero seguirá siendo mal flamenco. En el futuro, creo yo, eso será más difuso. Y eso será, a su vez, un reto para los artistas locales, para quienes, si no evolucionan, lo que único que tendrán será “cultura de turista”. Estoy divagando un poco. ¿Tiene esto sentido para ti?

P. Sí, que el folclore podría quedar atrapado en una fórmula repetitiva, ¿no?

R. Más o menos. El flamenco, por ejemplo, es fruto de un choque cultural, de varias civilizaciones, y ha ido evolucionando durante siglos, pero corre sus riesgos en un mundo cultural global. No es sólo un problema de Andalucía. En China, hay muchos pueblos turísticos y se ha creado una forma de pensar y actuar alrededor de esta cultura.

P. ¿Sabes dónde hay más academias de flamenco en el mundo?

R. No.

P. Se dice que en Japón. A decir verdad, yo no las he contado...

R. Pues la verdad es que no me sorprende para nada.

La mejor forma de romper los muros entre nosotros es ser curiosos

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