Con sentimiento y sin 'spot': el Córdoba, de sencilla campaña

Presentación de la campaña de abonados 2020-21 del Córdoba | TONI BLANCO

Para René Descartes, filósofo francés del s. XVII, las pasiones no producen daño en sí mismas. Sin embargo, se convierte en absolutamente necesario conocerlas y aprender a controlarlas para darles la mayor rentabilidad posible a uno mismo. Si lo aplicamos en clave cordobesista, lo cierto es que las campañas de abonados siempre apelan a las emociones: ilusión, esfuerzo, esperanza, ambición o alegría son las más comunes de ver en ellas. En términos de marketing, es una de las mejores maneras de encontrar nuevos fieles a la causa -en este caso, a un equipo de fútbol- y seguir promocionando la fidelidad de sus seguidores más acérrimos y que llevan más tiempo siguiendo a un mismo club, ya estuviera en la categoría en la que estuviera.

En este sentido, la nueva campaña del Córdoba a cargo de Infinity ha sido la misma pero sin ser la misma. Puede parecer una contradicción; de hecho lo es, aunque solo en la forma. El fondo sigue siendo el mismo y más aún cuando se dan las circunstancias excepcionales de la pandemia del Covid-19, que aún mantiene la incógnita de si los aficionados al fútbol o a cualquier espectáculo deportivo podrán ocupar sus asientos en su recinto. La liturgia de la previa, de ir al estadio con un grupo de amigos o con tu familia no se podrá dar, al menos, a corto plazo. En ese caso, el consejero delegado del cuadro cordobés Javier González Calvo ha querido seguir en la línea continuista de las emociones y prevé que en la campaña 2020-21 se pueda llenar el estadio en un 30%, como mínimo, con abonados entrando por turnos.

En cuanto a la forma, si bien prácticamente todos los años se ha optado por un vídeo promocional apelando a las mencionadas emociones de una u otra manera, en este 2020 no ha sido tal que sí. Esas campañas con Manolo Lama en 2006 o la 'Time Machine' en 2013 quedaron atrás, precediendo a una presentación más sobria pero no carente de sentimientos. El spot publicitario ha brillado por su ausencia en esta campaña de abonados, que ha suscitado diversidad de opiniones respecto a las cuantías económicas y a las ventajas del usuario del propio carné de la pasada campaña. En conclusión, el fondo sigue siendo el mismo en una situación no acorde con la historia del club. En Segunda B por segunda vez en este siglo, es inevitable apelar a las emociones del seguidor, en esta campaña en concreto, más o menos nuevo. El marketing manda.

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