Sebas Moyano, con la puerta entreabierta

Sebas Moyano, en un partido del Córdoba en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

El suyo es, sin duda, el caso más peculiar de todos. Desde hace meses se encuentra en una especie de limbo. Mientras, el Córdoba está en una encrucijada. Pero no lo es tanto, ya que la situación está, a priori, perfectamente definida. Hoy por hoy no puede más que esperar, al igual que el propio jugador. Porque el club y Sebas Moyano, por igual, continúan pendientes del Lugo. Los gallegos tienen una opción de compra hasta el 10 de julio -inclusive- que impide que ninguna de las partes pueda romper el vínculo que mantienen. Con todo, lo cierto es que el futuro del jugador, suceda lo que suceda con el cuadro del Anxo Carro, parece estar lejos de El Arcángel. No en vano, a pesar de que la última palabra la tiene el técnico, Juan Sabas, la dirección general deportiva de la entidad califal no cuenta, en principio, con el canterano.

Sebas Moyano, como indica CORDÓPOLIS de tiempo atrás, es uno de los jugadores con probabilidad -alta además- de abandonar la disciplina blanquiverde. Confirmados en este sentido están los nombres de Luis Garrido y Raúl Cámara, en lo que se refiere al madrileño para integrarse en la secretaría técnica del club. También se encuentra en la lista de descartes, tal y como informó recientemente este periódico, Víctor Ruiz. Todos ellos tienen contrato en vigor hasta 2021, al igual que ocurre con el futbolista de Villanueva del Duque. Sin embargo, la realidad del canterano es mucho más compleja pues no sólo se trata de alcanzar un acuerdo con él para su salida sino que antes es necesario aguardar la definitiva posición del Lugo.

La puerta está entreabierta para el atacante, es un hecho debido a las condiciones del Córdoba de cara al mercado estival. El club planifica el proyecto 2020-21, el primero de Infinity al frente, con la realización de entre ocho y diez fichajes para lo que ha de dar la baja a no menos de cuatro integrantes actuales de la plantilla. Es en este punto en el que aparece el nombre de Sebas Moyano, sobre todo por su trayectoria dentro del cuadro califal y la ficha con que cuenta. El villaduqueño consiguió escalar hasta el primer equipo la temporada 2018-19 debido a la imposibilidad de la entidad de actuar en el mercado de fichajes por restricción de LaLiga. Sin embargo, en enero de 2019 salió cedido al Valencia Mestalla. Una campaña después, la más reciente y finalizada prematuramente por la pandemia de Covid-19, las circunstancias fueron similares: en la ventana invernal volvió a préstamo al segundo equipo che.

Con la referencia más cercana de la 2019-20, el canterano apenas intervino en ocho encuentros de Liga -más otro de Copa- y participó en 285 minutos. Su aportación en ataque fue de un gol. Así, desde la dirección general deportiva le anota como uno de los probables descartes de cara al curso venidero. Esto sin contar con la intervención del Lugo de aquí al 10 de julio. Hasta un día después no existe posibilidad de cerrar el asunto de una u otra manera. Básicamente porque el contrato que en agosto de 2019 firmaron el presidente del Córdoba, Jesús León, y su homólogo en el conjunto gallego, Tino Saqués, impedía cualquier tipo de desvinculación. El documento recogía, y así lo detalló CORDÓPOLIS en su momento, una cláusula de penalización de un millón de euros en ese supuesto.

Sobre la opción del equipo del Anxo Carro de hacerse con los servicios del futbolista, que mucho reportaría al Córdoba 25.000 euros, resulta necesario recordar que hay un punto de obligación. El Lugo debe de permanecer, sí o sí, en el fútbol profesional -esto es en Segunda A hoy por hoy-. Lo cierto es que la competición regular en la categoría de plata no termina hasta el 19 de julio y que en la actualidad el cuadro lucense está en situación delicada. Aunque el triunfo que obtuvo ante el Racing de Santander en la vuelta del campeonato le permitió tomar aire y dejar atrás, por mucho que sólo sea por poco, las posiciones de descenso. Por tanto, continúa el período de incertidumbre en torno a Sebas Moyano, que sí tiene, al menos sobre el papel, la puerta entreabierta en cualquier caso.

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