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La reacción al golpe: el año después del descenso

Una formación del Córdoba que ascendió a Primera en la 70-71.

Rafael Ávalos

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El Córdoba asumió con entereza su primera caída de Primera y logró en dos temporadas el retorno | Tras la segunda pérdida de categoría, necesitó tres cursos para luchar por el ascenso

Quizá exista en no pocos aficionados el temor de que la próxima temporada resulte complicada para el Córdoba. Es probable que de cara a esa campaña del regreso a Segunda A, y más después de un curso desastroso en Primera, haya quien mantenga incertidumbre por la marcha del conjunto blanquiverde. No en vano, el año después de un descenso de la máxima categoría suele ser traumático en ámbito deportivo -incluso institucional y económico en ocasiones- para muchos equipos. Un ejemplo lo ofrecen este ejercicio 2014-15 el Osasuna, que a falta de dos jornadas para la conclusión del campeonato de plata se encuentra en posiciones de descenso, o el Mallorca, que logró la permanencia a falta de tres fechas después de alcanzarla en el último choque liguero en la 2013-14 -lo hizo precisamente en El Arcángel-. Otros sufrieron todavía más, pues cayeron en picado desde la elite a Segunda B. Los del Racing en la 2012-13 y el Tenerife en la 2010-11 son los más recientes. El Cádiz y el Murcia no lograron sobrevivir en la segunda división del fútbol español más de dos temporadas, mientras el Hércules, el Xerez y el Murcia sufrieron un segundo descenso en tres.

Incluso al Atlético de Madrid le costó asimilar el descenso a Segunda A y necesitó allá a inicios del milenio de una segunda campaña para retornar a Primera. Al menos, los colchoneros no vivieron el drama de otros muchos conjuntos. Un drama que nadie quiere vivir en Córdoba, donde la reacción la pérdida de la máxima categoría, que se dio en dos ocasiones antes de esta campaña, fue muy distinta. Por fortuna, ninguna acabó con un segundo golpe cercano en el tiempo. La escuadra califal resolvió bien el año después, sobre todo en la campaña 1969/70. El curso anterior, el equipo perdió su lugar entre los mejores del fútbol español como colista y alguna jornada antes de que terminara el campeonato. La entidad y el vestuario blanquiverdes asumieron con entereza el varapalo y se luchó por el retorno inmediato a Primera. No se logró por poco y tras acabar en quinta posición en Segunda, a seis puntos del tercer clasificado -el Espanyol, que ascendió- supo conseguirlo un curso después. Fue en la 70-71, con un importante cambio generacional en la plantilla, en la que entró un buen número de jugadores de la casa. La situación económica comenzaba a ser complicada a orillas del Guadalquivir y quizá no había suficiente experiencia, pero se dio un nuevo salto, el segundo, al Olimpo del balompié nacional. Lo hizo de manera apurada, como cuarto y empatado a puntos con el quinto -Rayo, que no subió-, pero lo hizo.

Más complicado fue el año después tras el descenso de Primera de la temporada 1971-72, en que el Córdoba cayó como penúltimo y también alguna que otra jornada antes de que terminara el campeonato. La siguiente campaña, al cuadro califal le tocó sufrir y hubo de salvar la categoría en promoción de permanencia. Acabó 13º y selló la permanencia en una eliminatoria a doble partido que le midió al Girona -que en este caso busca dar el salto a la elite-. El guión se repitió en la 73-74, cuando el conjunto blanquiverde volvió a acabar 13º y hubo de asegurar su continuidad en Segunda ante la extinta Agrupación Deportiva Almería. Se temía en El Arcángel que de tanto jugar con fuego al final hubiera quemaduras. Pero nada más lejos de la realidad, ya que al tercer curso tras el golpe los cordobesistas mantuvieron una emocionante pugna por el ascenso a Primera con el Sevilla. Una lucha que además estuvo envuelta en polémica por lo que se entendía en tierras califales como un trato desigual federativo y arbitral hacia una escuadra y otra y que supuso la dimisión como presidente blanquiverde de Rafael Campanero.

Aquel combate -deportivo- de la temporada 1974-75 terminó con el Sevilla tercero y ascendido a Primera y con el Córdoba cuarto y a las puertas de un retorno que, sobra recordarlo, tardó en ser realidad 42 años. Sea como fuere, el cuadro califal asumió con entereza el golpe de perder la máxima categoría y tras el segundo descenso recuperó su categoría de ‘equipo importante’ al menos durante un par de campañas, pues en la 75-76 acabó en octava posición. Un curso después volvió a lograr la permanencia en Segunda de manera apurada -fue 15º con un punto de ventaja sobre el descenso- y al siguiente terminó por caer a Segunda B.

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