¿Qué tal estáis de lo vuestro?

Kieszek y Caballero, en el último entrenamiento | MADERO CUBERO

Es posible que el Córdoba gane partidos en que lo queda de temporada. Falta saber cómo, cuándo y cuántos. De momento, el equipo enfila el mes de diciembre con un aspecto de lo más sombrío. Este martes retorna a las sesiones de entrenamiento, que serán dirigidas por Jorge Romero. Hace apenas unas horas fue destituido Juan Merino. El linense, afianzado ya como el peor revulsivo en la historia del club en Segunda -siete partidos enlazados sin vencer, tres tristes empates-, insistió hasta el final en su discurso trufado de lugares comunes (queda tiempo, hay que trabajar, el esfuerzo merece más...) y salpicado por otros tópicos al uso (los árbitros, la suerte... hasta el viento) para mantener el ánimo colectivo en unos niveles soportables. No lo consiguió. El club le agradeció los servicios prestados y ahora se encomienda, de “forma interina” -según expresó en su comunicado oficial-, al joven técnico del filial de Segunda B.

Se busca una reacción inmediata. En El Alcoraz, el grupo que patroneaba Merino se mostró pusilánime y vulnerable, sin capacidad para inquietar a su adversario. Que éste, el Huesca, era el líder, se puede considerar el único atenuante. Este domingo volverá el Córdoba a casa para disputar otro encuentro al que le encaja cualquier calificativo de tinte dramático. Llega el Rayo Vallecano, en fase pujante después de vencer la semana pasada el Granada de Oltra. En la ciudad cae un frío que pela, pero el Córdoba arde. Y ahora, con nuevo entrenador, coloca de nuevo el foco en el banquillo.

Una racha insostenible: 3 puntos de 27

Dos meses sin ganar un partido. La última vez fue en la primera semana de octubre, al Alcorcón (3-0). Desde entonces, tres empates en nueve citas. Después de dos derrotas deshonrosas en los estertores de Carrión (2-0 en Lugo y 1-5 ante el Nástic) llegó Merino. El revulsivo no se produjo. Empates ante el Numancia (1-1), Sevilla Atlético (1-1) y Leonesa (2-2) han proporcionado la escasa cosecha. Los dos últimos, además, desperdiciando la ventaja en el marcador con el rival en inferioridad numérica. Con 12 puntos, el Córdoba es colista en solitario de Segunda. Tiene la permanencia a cinco puntos. Y las sensaciones que provoca son horribles. ¿Cambiará con Romero?

El presidente hablará... ¿y actuará?

Fuentes del club anunciaron la semana pasada que el presidente, Alejandro González, realizaría en la actual una comparecencia pública. En distintos actos con el equipo, el mandatario se mostró esquivo ante la prensa o directamente decidió no ofrecer ninguna opinión al respecto de la crisis del Córdoba por considerar que no era “lo adecuado”. Esta semana, la agenda del club fija una visita el jueves al Hospital Reina Sofía. En cualquier caso, el cordobesismo espera con impaciencia -cada vez menos y, desgraciadamente, suplida por un estado de desesperanza- que el máximo responsable explique qué es lo que está sucediendo y, principalmente, que exponga si se va a tomar desde el club algún tipo de medida para detener el declive. El mercado de invierno está ahí.

Romero, el tercero

La reacción del equipo no llegó con el despido de Carrión y la contratación de Merino. Las declaraciones del grupo deportivo en público -jugadores y técnico- no guardaban sintonía con lo que se percibe en el campo. El linense siguió insistiendo en las salas de prensa en los postpartidos que se encontraba“más fuerte que nunca”. El club optó por un remedio habitual: buscar en el producto casero. La figura de Jorge Romero, entrenador del filial de Segunda B, se perfila como una solución (transitoria o no) para romper una dinámica perversa.

De una u otra manera habrá movida el domingomovida

Apenas minutos después de la derrota en Huesca empezaron a propagarse por las redes sociales llamamientos a la rebelión blanquiverde. Nada nuevo. Aficionados a título particular, peñas y otros colectivos lanzaron propuestas para escenificar el malestar con el rumbo de los acontecimientos en el club. Los deportivos, principalmente. Ha habido quien ha lanzado una iniciativa para realizar, 45 minutos antes del inicio del partido del domingo ante el Rayo Vallecano -se inicia a las 12:00-, una cadena humana alrededor del estadio. Otros abogan por las protestas dentro del estadio, sin cantar el himno y vueltos de espaldas, o una huida durante el encuentro para regresar minutos después y provocar un episodio que capten las cámaras de televisión durante la emisión en directo del encuentro. Para otros sectores, lo que procede es animar del minuto uno al noventa y rezar para que no suceda lo peor. En fin, que sea como sea habrá movida este domingo en El Arcángel.

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